Lunes, 18 de Diciembre de 2017
19:04 CET.
Sociedad

El 'derecho de admisión', nuevo instrumento para distinguir 'clases'

El KingBar Restaurant, un local privado que cerró repentinamente el pasado 9 de enero luego de que un cliente denunciara supuestas prácticas discriminatorias hacia gays y personas de raza negra, ha vuelto a abrir sus puertas al público.

El establecimiento, situado en calle 23 No. 667, entre D y E [Ver ubicación en el Mapa de Noticias de DDC], llevaba alrededor de un año funcionando bajo polémica por su "política de admisión". Recibió fuertes críticas sobre todo en las redes sociales, que se agudizaron a partir de junio de 2015.

DIARIO DE CUBA llegó hasta el KingBar para conocer la versión de sus responsables, pero en un primer momento los trabajadores del local se negaron a emitir opinión y rechazaron rotundamente las acusaciones.

"La denuncia fue la tapa al pomo; ya ellos venían teniendo problemas con los clientes, si bien no con los homosexuales, sí con los negros", dijo sin embargo una vecina que pidió no ser identificada.

"En varias ocasiones hubo broncas fuera, sobre todo los viernes que eso se pone caliente. Nosotros hemos tenido que separar personas que salen fajadas de ahí, la mayoría de las veces con los mismos custodios", aseguró.

Se venía venir

El 27 de junio de 2015 al dramaturgo Norge Espinosa le fue negado el acceso al bar. Era la segunda vez.

"Como se dejó ver en la discusión que ocurrió a la entrada del KingBar, no formamos parte de ese grupo de gays que, al parecer, deben entrar con los diez CUC de consumo mínimo que nos dijeron allí se exige y, por supuesto, nuestras ropas informales no coinciden con el patrón de cliente al que aspiran", denunciaba Espinosa entonces a través de internet y medios alternativos.

Al conocerse lo acontecido, un grupo de activistas convocó una "besada pública" delante del sitio, como señal de protesta. En internet también circuló una llamada al boicot del lugar, que muchas personas respaldaron.

El caso de Espinosa es uno de los más atención despertó. Sin embargo hay muchos otros que no se han dado a conocer, aseguró Alberto, gay y transformista.

"A un joven saxofonista, Luisito, lo botaron porque le dio un beso a un chiquito", relató Alberto a DDC. "Estaban bailando y se dieron un beso porque uno iba a salir a fumar. En ese momento, lo cogieron dos tipos de seguridad y le dijeron: 'mira eso no puede pasar'".

"Él se molestó: '¿cómo que eso no puede pasar, si él es mi pareja?'. Tras su reacción, que fue un poco violenta, salió el dueño y le explicó lo mismo que le explica a todos, que no es su intención que eso 'se convierta en un bar gay únicamente y que hay que mantener los modales por los demás clientes'", añadió.

'Nos reservamos el derecho de admisión'

El KingBar es uno de los locales que en Cuba se reserva el derecho de admisión. Al no existir en la Isla una ley de protección del consumidor para todas las empresas o instalaciones, privadas o estatales, cada cual establece arbitrariamente sus normas.

"Lo de reservarse el derecho de admisión es para hacer que el bar tome un prestigio y que vengan personas decentes, clientes importantes. Se ha invertido para eso, para crear una sensación en la ciudad. Y si entre tus clientes están Mariela Castro, embajadores o alguien de una firma reconocida, no puedes arriesgarte a que ocurra un escándalo", justificó Yanet, quien ha visitado el lugar en varias ocasiones.

Sobre la negación de la entrada a homosexuales añadió: "No pueden admitir en el bar a las personas que asisten a Las Vegas o al bar de Humbolt (establecimiento gay que cerró por supuestos problemas de consumo de droga). Es que ya, físicamente, por la decoración, te das cuenta que es un lugar con otro nivel. El  dueño se encargó de personalizar el lugar y de elegir quienes pueden entrar", agregó.

El KingBar no solo ha sido censurado por la presunta discriminación hacia los gays, sino también por supuestamente rechazar clientes según el poder adquisitivo.

"Fui con un amigo hace poco y me dijeron que para poderme sentar tenía que consumir diez CUC. Los tenía pero no con meta de gastarlos, así que me fui", contó Rubén.

"Creo que en Cuba los consumidores tenemos que educar a los dueños, es una pésima estrategia de relaciones públicas. Al final, tenían eso vacío un viernes a las 10:00 de la noche. Me fui para otro lugar, la pasé genial y gasté diez CUC, pero de manera espontánea", dijo.

Prohibir el acceso atendiendo a valoraciones a priori contradice los artículos 41, 42 y 43 de la Constitución vigente, los cuales señalan que "todos los ciudadanos gozan de iguales derechos".

"La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana, está proscrita y es sancionada por la ley", añaden.

Como en muchos otros aspectos de la vida en Cuba, lo planteado en la Constitución no llega a evidenciarse en la realidad. El surgimiento de espacios privados genera nuevos retos y arroja más luz sobre fenómenos que existen aunque muchos quieran negarlos: la discriminación, el racismo, la diferencia de clases.

Clubes y bares privados asumen constantemente y sin disimulo prácticas discriminatorias, al impedir el acceso al lugar a las personas que consideran inadecuadas para sus parámetros.

Es así que porteros bien entrenados niegan la entrada a las personas vestidas modestamente, o a jóvenes con claro aspecto de estudiante y de no poder gastar más de cinco CUC en una salida. Por otro lado, le dan una cálida bienvenida a quienes llegan en autos personales o que visten ropa o joyas caras.

Reservación y capacidad llena son algunas de las excusas para negar la entrada. Lo cierto es que algunos locales privados tienen identificado como público meta a la clase adinerada que se consolida en Cuba, mientras denigran y humillan al cubano "de a pie".

La ausencia de una legislación y políticas públicas impiden que se garanticen el respeto de los derechos constitucionales de los que tanto se vanagloria el Gobierno.

En un segundo contacto con el KingBar, Anita, una de las trabajadoras, informó que el local reabrió tras haber arreglado el "malentendido".

Ni la "besada pública" en protesta ni las críticas habrían conseguido mayores consecuencias, pues nada garantiza que la reapertura implique un cambio en la "política de admisión".

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Comentarios [ 92 ]

Imagen de Anónimo

No es de extranar en una pais donde a los cubanos les negaban la entrada a cualquier centro turistico

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Boicot contra ese lugar, y punto.

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Interesante defensa de los derechos a entrar a un bar de mierda ante un gobierno que no respeta el derecho de sus ciudadanos. Que buena honda el gobierno que re-autoriza a los dueños reabrirlo, despierta suspicacia la legitimidad del dueñ0.

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Anónimo 3: 41 del 31 de enero, bajo una dictadura como la cubana no queda más remedio que aguantarla o largarse; pero hay personas que desde hace años reaccionan contra diversos tipos de discriminación (por ejemplo política) como los disidentes y ya ve lo que les cuesta. Aceptar que los cubanos hemos tolerado unánimemente desde 1959 que nos discrime la dictadura y su aparato, no es cierto; hubo cubanos que por rebelarse en todas las instancias contra Fidel Castro y sus mangantes, perdieron sus vidas  o guardaron cárcel por más de 20 años. De momento sigue la dictadura discriminando como usted afirma a la mayoría de los cubanos; pero aquí precisamente y en estos foros, se habla de lo que no está permitido por el derecho internacional e incluso de lo que no se permitía en Cuba antes de 1959. Aceptar pasivamente que todo lo que haga la dictadura es lícito -como discriminar a compatriotas o perseguirlos o golpearlos- porque lo afirme la izquierda internacional o el empresariado extranjero en Cuba u Hollande u Obama es convertirnos ya en cerdos y esclavos. Mire, como somos libres de pensar lo que nos dé la gana dondequiera que estemos, porque así lo reconocen los derechos humanos, pues cada cual mira la realidad y la discute del modo que considere. Si algún día nos decidimos a conquistar nuestros derechos como cubanos, acabando con la dictadura e instaurando una democracia, entonces, también podremos hablar lo que nos parezca abiertamente.

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¿Y por que' no abren esos trasvestis un Club solo para gays y dejan a los demas TRANQUILOS? ¿Por que insisten en estar donde no los entienden? Si no armaran ESCANDALOS no habria problema, pero hay que ver el SHOW publico que ellos arman cuando discuten entre si,...o por determinado hombre..., Los invito a pararse a la salida del hospital Calisto.Garcia..un dia cualquiera...cuando salen un grupo de ellos del trabajo...Es pura GRITERIA y chusmeria por el medio de la calle...Quien tiene un negocio NO QUIERE ESCANDALOS...porque puede terminar con navajazos...

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Que ridiculos, en un país donde los que viven en las provincias son discriminados y deportados a sus lugares de procedencia por el hecho de no ser nativos de la capital, no jodan, a nadie se le ocurre demandar al gobierno por violar los articulos 41, 42 y 43 de la ley vigente en contra los que despectivamente llaman "Palestinos", por cierto, esto también lo usan los homosexuales capitalinos, sin recordar que el equivalente podría ser "maricón o mariconsón" como prefiere llamarlos Fidel.

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Anónimo - 30 Ene 2016 - 5:00 pm. Y de la misma manera tiene el pueblo de Cuba,por mera inconformidad y resentimiento,derecho a seguir aferrados entonces al castrocomunismo,con tal de no tener que aceptar que pertenencen a una clase o raza discriminada.Así que por esa misma regla de tres,bien jodidos que estamos.

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Ahi tienen a los generales y coroneles del ejercito que son los que manejan estos negocios de lujo y son Homofobicos de nacimiento y no dejan entrar a gays. Boicot a esos negocios.

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Anónimo 9:44 del 30 de enero, lo tiene claro, escuche la música que ellos ponen o se marcha, porque ese es el perfil del local; pero no le estan negando a usted que entre y tome lo que quiera o converse con el que desee, porque es un local público. Es como si cualquiera aquí va a un club de cualquiera de las tribus urbanas: góticos, grunch, moteros, imos, etc., ya sabe a que atenerse; pero no le van a expulsar si usted no es gótico, porque el local es público. Ahora bien, mire, cuando una sociedad de recreación o un club o un casino son privados y no públicos, como ocurría en Cuba antes de 1959 (Country Club, Havana Yatch Club, Vedado Tennis Club, etc.) y lo pagan sus socios que son los que lo han construído también en un terreno de su propiedad, entonces sí se limita la entrada al club a los socios; pero le repito en casos así tiene que pagar para pertenecer a esa sociedad, porque se ha declaro la institución con carácter privado. Ahora hablamos de sitios públicos, en los que ya ve, que ni en Cuba antes de 1959 se le impedía a  las personas entrar, porque cualquiera iba a un bar a tomarse lo que quisiera y ponía en la vitrola -silo pagaba- la música que le diera la gana. Negar el acceso a un local úblico por ser pobre, negro u homosexual lesiona la dignidad humana y los derechos fundamentales en cualquier lugar del mundo y hasta en Cuba si rigiese todavía la Constitución de 1940.

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A 30/1/ -9,44 pmPero no te han dicho  que te marches del lugar,ahí te puedes quedarreutilio