Martes, 27 de Septiembre de 2016
16:54 CEST.
Salud

La anemia por mala alimentación, con mayor incidencia en los niños de Oriente

Aunque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dice que Cuba ha logrado la meta de reducir el hambre, la persistencia de la anemia por malnutrición en bebés, niñas y niños pequeños y mujeres embarazadas, principalmente en el Oriente de la Isla, pone en duda los "logros" del Gobierno y evidencia las desigualdades en el país.

A pesar de las acciones del Plan Nacional para la Prevención y Control de la Anemia y los apoyos sostenidos de la cooperación internacional, "la anemia por causa alimentaria está entre los principales problemas nutricionales en la provincia de Granma, al igual que en el resto del oriente cubano", dijo a la agencia IPS la doctora Margarita Cruz, al frente del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutrición en Bayamo.

Según la experta, "la causa fundamental es la deficiencia de hierro en la dieta. Los niños y las embarazadas no consumen las cantidades suficientes que necesita el organismo".

"Hay problemas con la disponibilidad y acceso a una adecuada alimentación, pero también con los malos hábitos nutricionales. Incluso el gusto por la comida chatarra comienza a tener un impacto negativo", explicó.

Según el primer Informe de la Nutrición Mundial, publicado en noviembre pasado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el mundo hay 2.000 millones de personas con deficiencias de micronutrientes, lo que atenta contra una vida saludable y productiva. La subnutrición mata cada año a casi 1,5 millones de mujeres, niñas y niños.

En Cuba, el índice de malnutrición está por debajo de 5% de la población, señaló IPS. En la Isla, las embarazadas, bebés y niños hasta los 13 años reciben una dieta especial con añadidos de carne, leche (hasta los siete años), compota y yogur.

El sistema de racionamiento sigue funcionando, pero los productos subsidiados son cada vez menos y, para servir la mesa hasta fin de mes, las familias están obligadas a pagar los altos precios de los alimentos en los mercados agropecuarios, tiendas estatales en pesos convertibles (equivalentes al dólar) y el mercado negro, que resiste a las redadas policiales y las condenas de hasta tres años de cárcel por contrabando.

Datos del estatal Centro de Estudios de la Economía de Cuba muestran que la alimentación concentra entre 59 y 75% de los gastos familiares, en un país donde el principal empleador es el Estado, que paga un salario promedio del equivalente a 19 dólares al mes.

Las provincias de Las Tunas, Granma, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo presentan las tasas más bajas de desarrollo.

Según el último Censo de Población y Viviendas 2012, en cada provincia oriental son muchas más las personas que se van que las que llegan. La región aporta en algunos casos hasta más de 75% de los emigrantes al resto del país.

Pese a los índices aún existentes, la incidencia de la anemia habría disminuido en los últimos años.

Un estudio realizado en el oriente cubano entre 2005 y 2011 concluyó que la prevalencia de la afección cayó de 31,8 a 26% en menores de cinco años. Los indicadores más altos fueron detectados en el grupo de seis a 23 meses de edad, reveló el artículo publicado en 2014 en la revista cubana Medicc Review.

Con 830.600 habitantes, Granma está hoy por debajo de 25% de prevalencia de la anemia en los menores de cinco años y 20% en las embarazadas, indicó Cruz, que integra también el colectivo de autores del texto en Medicc Review.

"Se ha trabajado, por eso hay resultados", se alegró Cruz. "Las personas han ido mejorando en el consumo de vegetales y en cómo combinar ciertos alimentos para aprovechar todos los nutrientes", añadió.

Solo el Programa Mundial de Alimentos (PMA) financió desde 2002 hasta 2014 en las cinco provincias orientales dos proyectos millonarios, diferentes pero consecutivos, de apoyo al Plan Nacional para la Prevención y Control de la Anemia, del Ministerio de Salud Pública.

Estas iniciativas incluyeron estrategias de comunicación y educación sobre el tema para las familias, crearon sistemas de vigilancia de la anemia en el sector sanitario, entregaron de forma gratuita cereales fortificados con micronutrientes y ayudaron a la producción local de estos cereales.

El nuevo programa que el PMA inicia en Cuba este mes hasta 2018 prioriza el monitoreo nutricional y la ayuda al agro cubano.

Con arroz cultivado en Cuba, la estatal Empresa de Productos Lácteos de Bayamo comienza este mes a producir Nutriarroz, un cereal fortificado a base del grano más consumido por la población. "El producto ha tenido buena aceptación en las pruebas realizadas", aseguró Rauel Medina, director de la fábrica

La mayor empresa de su tipo en el país debe entregar 1.200 toneladas anuales para su distribución gratuita entre niñas y niños pequeños y embarazadas en los municipios orientales que todavía tienen alta prevalencia de anemia, como parte de la cooperación entre el PMA y la Isla.

Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

Despues de años en el Exilio yo no se que milagro Dios y los Orishas obraron en mi para mantenerme vivo sin comer en Cuba. ¿Como pude vivir tomandome un vaso de agua con azucar (sopa 'e gallo) de desayuno y mas nada hasta las 12 del dia con un poco de arroz, col con un poco de sazon, mermelada de mango y una "guachipupa" hasta llegar a la casa sobre las 6 de la tarde, despues de pasarme todo el dia caminando, a inventar que comer? De verdad que Fidel Castro invento la vida sin comida.

Imagen de Anónimo

Pero como es eso, si no hace mucho tiempo leímos en este periódico y en otros que la niñez en Cuba era de las mejores alimentadasy felices del mundo, ya no sepuede creer nada y la prensa pone cualquier cosa que dice cualquier organización aunque los cubanos sabemos como se mueve nuestro país Allá los tontos útiles.

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anemia a los 6 meses?

Imagen de Anónimo

Esto va a dar mas combustible a la lucha de UNPACU al ver como ha dejado Castro  a sus coterraneos orientales en su performance de 56 años,mientras  él, sus parientes y sus amigotes complices viven la dolce vita de los burgueses en punto cero y zonas congeladas de La Habana donde no les ha  faltado nada contrariamente a los largos 56 años de via crusis para el resto de los cubanos.