Maleconazo: 20 años

El día en que los altos mandos salieron a matar cubanos

Fidel Castro convocó a la plana mayor de los servicios de inteligencia y del Ejército y les entregó armas para que lo acompañaran a reprimir el motín.

Hace 20 años, unos cuantos centenares de habaneros desesperados protagonizaron un motín callejero conocido como El Maleconazo por la zona en que ocurrieron los hechos. Poco antes del Maleconazo, habían ocurrido varias notables fugas por mar, y Fidel, por alguna razón que desconozco, no estaba tan visible como acostumbraba. Mucha gente, pues, se lanzó a las calles a asaltar tiendas para extranjeros y ciertos hoteles que quedaban en el camino. Algunos corresponsales extranjeros lo filmaron y las imágenes le dieron la vuelta al mundo.

Era el peor momento del llamado periodo especial. Los rusos habían suspendido su ayuda. El inclemente verano castigaba al país con saña. Faltaban la comida, el transporte, la electricidad. Todo. De aquella época, recuerdo con especial repugnancia a un vecino español que iba a Cuba a intercambiar sexo por pastillas de jabón. En el periódico español El País apareció el reportaje de un periodista que negoció con una jinetera el precio más bajo que podía lograr por los servicios íntimos de aquella infeliz muchacha. Finalmente, ella estaba dispuesta a pasar por la cama del "cliente" por la oportunidad de darse una ducha caliente y dormir unas horas en una habitación con aire acondicionado. Una vez establecido el precio, el periodista le reveló la verdad, creo que le regaló 20 dólares y ella se marchó confundida.

Comencemos por aclarar que los motines callejeros son la forma más primitiva y nefasta de protesta social. Carecen de organización, jefatura y propósitos morales o ideológicos. Estallan espontáneamente y, con frecuencia, evolucionan hacia el pillaje y el vandalismo. Suelen suceder cuando se produce un vacío de poder. Los cubanos vivieron algo de esto en 1933 tras la huida del dictador Gerardo Machado y, con mucha menos intensidad, en enero de 1959, durante las primeras 24 horas tras la fuga de Fulgencio Batista.

A la policía, tanto a la convencional como a la política, el Maleconazo la tomó por sorpresa. El motín no estaba organizado por la disidencia conocida y la motivación principal no era derrocar al Gobierno, sino aprovisionarse de comida, bebida, papel higiénico, ropa, ventiladores, de cualquier cosa inaccesible a quienes carecían de dólares. Los amotinados, además, en general formaban parte de los estratos más bajos y menos educados de la sociedad, estaban desarmados y podían ser fácilmente controlados por un pelotón antimotines.

Fidel Castro, sin embargo, se sintió en peligro. Fidel es un gran paranoico y lo pone muy nervioso cualquier hecho sobre el que no tenga un control minucioso, pero es un buen estratega y vio una oportunidad de rentabilizar políticamente los hechos. El inesperado Maleconazo le proporcionaba una vía de lograr dos objetivo.

Lo que sigue me lo contó el general José Quevedo Pérez, exiliado en Estados Unidos en el 2003, cuando llegó a Miami con un permiso especial del Gobierno cubano y una visa humanitaria concedida por Washington porque uno de sus hijos se estaba muriendo en un hospital de esta ciudad. Quevedo, con quien desarrollé una cierta amistad, me relató mil historias interesantes de los entresijos del poder cubano. Murió en 2011.

Fidel, en suma, convocó a la plana mayor de los servicios de inteligencia y del Ejército —jefatura a la que pertenecía el general Quevedo, aunque no mandaba tropas—, y les entregó fusiles a sus miembros para que lo acompañaran a reprimir el motín, por si era necesario terminar a tiros con aquellos revoltosos.

Era evidente que ese trabajo sucio podía hacerlo la policía, pero durante décadas Fidel había insistido en que una de las pruebas de que los cubanos daban su consentimiento de buena gana al Gobierno revolucionario era que no se rebelaban.

Su plan aparente era presentar el aplastamiento de los amotinados como una batalla heroica de los líderes de la revolución contra la escoria que, otra vez, se colocaba al servicio del imperialismo.  Su plan real, en cambio, tenía, al menos, dos propósitos: primero, darle un contundente escarmiento al pueblo para que nadie más se atreviera a participar en actos de esa naturaleza; y, segundo, dentro de la mejor tradición mafiosa, comprometer en la represión a los jefes militares para que ningún oficial con rango tuviera la tentación de ablandarse y desobedecerlo.

Entonces se discutía si, llegado el momento, el ejército dispararía contra el pueblo. Era una buena oportunidad de demostrar que el ejército mataba a quien le fuera ordenado eliminar.

Preparado para esa hecatombe, Fidel se presentó ante los amotinados que, como era previsible, se llenaron de miedo y comenzaron a aplaudirlo. El supuesto vacío de poder había desaparecido. El síndrome de indefensión volvía a imponerse. No era posible oponerse al invencible Estado cubano. La policía arrestó a algunos de los más vehementes, disolvió al resto, y a todo el mundo le quedó claro —incluidos los miembros de la cúpula dirigente—, que si surgían otras protestas callejeras inexorablemente habría una masacre.

Cuando el general Quevedo terminó de hacerme la historia le hice la pregunta obligada:

—¿Tú les hubieras disparado a los amotinados aunque estuvieran desarmados?

Fue muy honrado en su respuesta:

—Por supuesto: yo y todos los que estábamos allí hubiéramos disparado. Le temíamos a Fidel y a los que se habían lanzado a las calles. Los militares estamos adiestrados para obedecer.

Llegado el momento, en efecto, el ejército mataría. Ya no había dudas. A Fidel le parecía útil que se supiera con absoluta claridad.

Comentarios [ 38 ]

Imagen de javier monzon velazques

Muy interesante la anecdota por venir de alguien que vivio el momento como el general Quevedo, que como casi todo el mundo estuvo en contra de Batista, y luego desperto dentro del castrismo totalitario. Claro que el ejercito cubano, por miedo unos, por interes los otros, dispararan contra el pueblo cuando se lo ordenen.

Imagen de Anónimo

Para el compañero Anónimo - 5 Ago 2014 - 9:07 pm.

EL NIÑO QUE NO QUIERE LÉER NO ES BUEN REVOLUCIONARIO.....

Imagen de Anónimo

Que rabia le tienen a CAM los chivatos, vendepatrias y demas escoria humana y moral pertenecientes al G-2!!!...madre mia, echan espuma por la boca!!..Y aqui lo dejo, dice el ultimo anormal...Son una panda de mierdas humanas, casi seguro chivatientes que hacen de Trolls en Internet, con la mision especificaa y diafana de mentir, ensuciar y denigrar a los mejores y mas preclaaros exponentes de la intelectualidad cubana, si son enemigos del NAZI-CASTRISMO....ARRASTRAOS!!...Por una miserable jabita y unos pocos chavitos entran aqui a insultar y denigrar. CAM, les guste o no, es de los periodistas hispanoparlantes mas respetados de Latinoamerica, su web recibe millones de visitantes, y sus articulos son consultados por millones de lectores, colaborador en diarios tan prestigiosos como Miami herald, Libertad Digital en Espana..Y a Uds NADIE en este mundo les presta atencion ni credito, son mierda, de la misma categoria que todo lo que sale de la Robolucion cubana y su ASESINO en jefe, la rata cagalitrosa que caga por un costado y habla mierda babeando dia tras dia...

Imagen de Anónimo

Este General Quevedo fue un traidor durante toda su vida. Cuando la guerra revolucionaria él era un oficial de la tiranía de Fulgencio Batista. Estaba al mando de tropas, y, en el curso de la batalla de El Jigue, Fidel (creo que habían coincidido en la Universidad) lo rodeó y conminó a rendirse junto con sus soldados. Quevedo no solo lo hizo, sino que... se pasó para las filas del Ejército Rebelde. Luego publicó un libro sobre aquellos sucesos. Cuando el periodista cubano Luis Báez escribió su libro «Secreto de Generales», uno de los testimoniantes fue el traidorzuelo, otrora batistiano. Pero hete aquí que el Gobierno cubano lo autoriza a viajar a Estados Unidos por un caso famniliar humanitario... ¡y el muy canalla vuelve a traicionar! Le tengo más respeto a alguien que  persiste en una posición ideológica, por muy reaccionaria que sea, que a quien, como el difunto General Quevedo, cambia de casaca al menor viento en contra.

Imagen de Anónimo

Asi es Como Te extrañamos Fidel el Mismo pueblo reconoce reconocemos tu valor moral que recuerdo con que valentia Solo se acerco a los hermanos que protestaban los mismo que aplaudieron a Mi Comandante Fidel la Grandeza Moral de Fidel es inegable en Todo el mundo ,mentira la misma poblacion Cubana entre ellos Yo mismo en mi epoca de estudiante aplacaria la pequeña revuelta pero como se narra se disolvio sin tener que estropear a Nadie casi salvo algunos destrozos de los revoltosos hermanos Cubanos Tambien por supuesto y esto Sigue Igual hasta el dia de hoy. Mentira con Fidel el ejercito nunca jamas mataria a la Poblacion Civil, para defender para eso estamos los Cubanos de a Pie que tambien tenemos derecho a defender a Toda costa nuestra Revolucion Cubana ese es el Secreto del Gran comandante Fidel.

Imagen de Anónimo

Excelente argiculo. Pobre patria de hijos con los ojos del alma vendados. El daño más grande que hizo Fidel Castro no fue el de doblegar a su pueblo mediante el uso de armas de fuego. El émulo de la serpiente de Satán venció a los cubanos a través del engaño,  el chantaje material y emocional, y por supuesto mediante la destrucción de los principios morales. Gracias a Montaner por su excelente cónica,  respaldada por el testimonio de un participante del lado de los  cuervos. Gracias a esos testimoniose sabemos mejor como funciona el régimen,  sobre todo cuanto desprecian al pueblo.

Imagen de Anónimo

Porque ahora y no antes es que el ilustrado Montaner viene a develar ese secreto que no tiene la mas minima connotacion a 20 años. Aunque lo hubiera dicho el mismisimo Quevedo en vida, no seria creible a no ser que lo acompañe de pruebas. Solo seria otra de las tantas historias contadas por los recienllegados para ganar atencion.

Imagen de Anónimo

no veo porque Montaner tenga que mentir en nada de esto, el solar de la UCI abrio las puertas hoy.

Imagen de Anónimo

Por favor aprendan a leer. No lo conocio 15 minutos antes de morir !!!!!!! Donde aprendieron ustedes a leer e interpretar un escrito ????? Dan pena

Imagen de Anónimo

Por que no se habla de los oficiales que fueron " desaparecidos" al negarse a  usar sus tanques contra el pueblo,Raul al enterarse dijo : si sacamos los tanques a lacalle se pierde la revolucion..."pues sabia que el ejercito en su totalidad no apoyaria una masacre,recuerden Rumania