Jueves, 15 de Noviembre de 2018
Última actualización: 02:28 CET
Corrupción

El castrismo 'se baña, pero salpica'

"Tiburón se baña, pero salpica". Así dijo de sí mismo el segundo presidente de la naciente República de Cuba, José Miguel Gómez, un muy destacado general de la Guerra de Independencia que, al llegar a Jefe de Estado, robó tanto que el gracejo popular criollo lo bautizó como "Tiburón".

Con su insólita frase Gómez admitió que era corrupto, pero aclaró que no era únicamente él quien se bañaba en dinero, pues "salpicaba" a sus subordinados, algunos de los cuales robaban igualmente al Tesoro de la joven nación. Durante su gobierno (1909-1913) hubo varios escándalos de corrupción y repartición de cargos públicos entre los amigos del Presidente.

Un siglo después, en la Cuba de la "moral socialista" la corruptela no solo sigue vivita y coleando, sino que ha escalado a niveles nunca antes conocidos. Tiene carácter estructural  y forma parte ya de la cultura nacional.

Los hermanos Castro y los jerarcas de su dinastía se rasgan las vestiduras cada cierto tiempo y lanzan ofensivas policiales y campañas contra la corrupción. Hay hasta una zarina anticorrupción, Gladys Bejarano, con rango de vicepresidenta del Consejo de Estado. Lo que pasa es que cuando Raúl Castro y ella hablan no especifican que se están refiriendo solo a la malversación "por la libre", no a la autorizada o controlada por ellos.  

En la llamada batalla anticorrupción no se toca nunca a los "pejes gordos". Se juega con la cadena, no con el mono. Este último es la élite dirigente, incluyendo la Junta Militar, los "históricos", todo el generalato, el Buró Político y las principales figuras civiles del Partido Comunista. La cadena, en tanto, tiene dos niveles:  1) el resto de la burocracia estatal (ministros, directores de empresas y hoteles, funcionarios de turismo, jefes de grandes almacenes, administradores de las "shopping", etc); y  2) los administradores de bodegas y tiendas, los empleados estatales sin cargo alguno, los agentes policiales y aduaneros y sus jefes, etc.

Si las estridentes campañas contra la malversación fuesen de veras al fondo del problema  los Castro y la nomenklatura irían a la cárcel, o tendrían que presentar su renuncia. Habría que desmontar el socialismo, régimen al que le es inherente la corrupción, cual patología  incurable, porque la "propiedad social" no es de nadie y a nadie le duele. Y se puede meter la mano sin problemas, pues los medios de comunicación son igualmente estatales y hay un blindaje total contra el escrutinio público. 

En las naciones con sólidas instituciones democráticas, independencia del poder judicial y transparencia mediática, los políticos corruptos van a prisión, al menos los más connotados.   En Cuba es al revés, quienes más malversan son los que no van a la cárcel.

En los tiempos de José Miguel Gómez, y en los gobiernos republicanos posteriores, la expresión de corrupción más común era la de sustraer dinero del presupuesto público  mediante partidas infladas de gastos para obras, o proyectos que se ejecutaban a un costo más bajo, o no existían; o con la creación de cargos en ministerios y otras entidades en los que eran nombrados parientes y amigos que ni siquiera iban a sus oficinas. Era lo que el pueblo llamaba una "botella".

Hoy no hay "botellas", ni los funcionarios gubernamentales roban dinero de obras no construidas, pero la malversación es muy superior. Al llegar al poder, Fidel y Raúl Castro, como "tiburones" de nuevo tipo, se apropiaron de todo el patrimonio nacional, del cual disponen a capricho para beneficio propio, de sus familias y de la claque política que los sustenta.

Gómez escandalizó al país cuando después de dejar la Presidencia de la República se construyó en La Habana un palacete. Pero Fidel tenía 34 residencias, muchas de ellas mansiones millonarias con todas las comodidades y la tecnología más avanzada, ubicadas en valles de exuberante belleza tropical.

Como por razones de seguridad nunca se informaba dónde iba a hospedarse el dictador cuando salía de La Habana, durante los 365 días del año en esas residencias  permanecían cocineros, jardineros, empleados de limpieza, guardias, que las mantenían listas por si el comandante iba, aunque fuese una vez al año, o nunca. Cerca de 200 empleados, ociosos,  tenía Castro en esas casas privadas, que no importa si eran propias o no, pues él era el único que las podía disfrutar.

'Dolce vita'

Por otra parte, si los generales y coroneles con mando de tropas y los jefes de las fuerzas represivas no recibiesen privilegios, y recursos sustraídos del Estado para una vida bien cómoda, el castrismo se vendría abajo. Además, con la Corporación Gaviota S.A. de las Fuerzas Armadas, un emporio turístico empresarial multimillonario de carácter paraestatal, los militares tienen otra fuente colosal de corrupción.

Junto con los militares succionan recursos estatales los "históricos", el Buró Político y toda la cúpula dictatorial. La dolce vita de que gozan supera en años luz el nivel de vida que les correspondería según sus sueldos oficiales, ninguno de los cuales pasa de 62 dólares mensuales ( 1,500 pesos cubanos).

Con cargo al Estado, y autorizado por el dictador, se construyen o remodelan palacetes  privados con aire acondicionado y equipamiento tecnológico del mundo desarrollado, con criados, piscinas, enormes jardines y áreas verdes donde organizan banquetes homéricos y  fiestas. Y sin preocupación, pues se trata de verdaderos bunkers protegidos por guardias armados y con altos muros.

Además poseen fincas de recreo, clubes y playas en cayos particulares. Gastan miles de dólares en viajes al extranjero, donde incluso compran viviendas o empresas que operan sus hijos y nietos. Disponen de yates y salen a pescar o a pasear por el Caribe o el Mar de las Bahamas, toman el mejor whiskey, tienen antenas para ver la TV estadounidense y mundial, acceso libre a internet, y automóviles con chofer equipados con todo. El Estado "proletario" paga las cuentas. 

¿Le preguntó ya Gladys Bejarano a Mariela Castro, hija del dictador, cómo adquirió la colección de cuadros de pintura originales que por valor de más de 120.000 dólares cuelgan en las paredes de su mansión amurallada?

Las ofensivas anticorrupción se limitan a la parte más delgada de la soga. Dada la improductividad comunista y el desabastecimiento generalizado, solo el mercado negro y el "trapicheo" pueden  satisfacer las necesidades básicas de la población. Y ese mercado se nutre de los "desvíos" de recursos del Estado. En las empresas estatales, jefes, empleados y  guardias se apropian de bienes mediante la adulteración de los registros contables e inventarios. Envían informes falsos a sus superiores, quienes a su vez mienten a los de más arriba, hasta llegar al nivel nacional, que miente más aún. Y pulula el hurto subrepticio.

Hoy en Cuba sustraer productos de un almacén estatal no es considerado realmente un delito, sino un acto de legítima defensa  que permite "resolver" y subsistir. La gente sabe que los altos dirigentes políticos son los que más recursos malversan y no tienen moral para hablar de corrupción.

 En fin, el "Tiburón" de principios del siglo XX sería hoy solo un aprendiz de los Castro, quienes al bañarse salpican con fuerza de tsunami a los "hombres nuevos" de los que hablaba  el Che Guevara.

33 comentarios

Imagen de Anónimo

La corrupcion en Cuba es tan generalizada que como dice el autor es parte de la cultura nacional. El castrismo es el sistema mas corrupto que ha habido nunca en todo Occidente.  Son muy desvergonzados los Castro cuando hablan de corrupcion y ellos son los LADRONES mas grande que ha habido en Cuba

Imagen de Anónimo

asi es, a la fiesta no esta invitado el estupido Liborio, Liborio, sin embargo, insiste en reprimir a los que tratan de vivir, haciendole el juego a los talmudicos dictatores monopolistas, tonto no?

Imagen de Anónimo

Por donde se toque y se mire, hay mucha corrupción en Cuba. Por un lado, no cualquiera accede, por ejemplo, a un cargo en una empresa mixta o una sucursal. Por otro lado, desde el Estado, estos amigos y familiares del poder, son los que acceden a los negocios más suculentos.Los empresarios extranjeros siempre han accedido al pedido de dinero extra para ganar sus contratos, a cambio de prerrogativas: saben que ser un "amigo de Cuba" tiene sus beneficios al por mayor.La Contralora Bejerano, con su gesto siempre adustro, ha buscado al pequeño funcionario, al que se robó unos galones de combustible pero jamás ha ido hasta lo profundo porque siempre hay directores y ministros en cada operación comercial.Hay sucursales radicadas a nombre de los hijos del Che o de los yernos de RC y FC, que poco tienen que ver con el sistema socialista.

Imagen de Anónimo

La "moral socialista", y el "hombre nuevo", como dice este buen articulo, significa robar a las dos manos todo lo que se pueda, con tal de poder sobrevivir en la miseria que ha provocado el castrismo.Lo increible es como hay gente en Cuba que no se da cuenta de ese derrumbe moral y economico, y encima se presta para dar mitines de repudio a los patriotas que luchan contra la tiranía

Imagen de Anónimo

Excelente articulo, y lo que mas duele de todo es ver como despues ciudadanos de a pie castigan y mandan a prision a otros, es decir, los llamados auditores que tienen tantas dificultades les dicen hagan su trabajo que no es mas que enivar a prision. Y me pregunto, no habra una fuerza capaz de hacerles entender a toda la gente que entre otras cosas lo que hay que hacer es dejar de cumplir en silencio todo lo que ellos disponen, convocar a una indisciplina general. No es posible que una persona que esta pasando mil calamidades sea capaz de sancionar a otra que lo que esta haciendo es subsistir. Yo digo, quien le robe a los castros NO ESTA ROBANDO, esta haciendose de lo que por legitimidad le corresponde, por moral. Señores, acabemos de darnos cuenta, ESA FIESTA ES DE UN GRUPITO, LA MAYORIA NO ESTAMOS INVITADO.

Imagen de Anónimo

AL ANONIMO DE LAS 2:07  A.M.   O es tonto, o se hace el tonto, o es castrista. En el mundo entero hay corrupcion gubernamental, pero los Castro se venden como "incorruptibles" y patriotas altruistas en defensa de los oprimidos y toda esa mier... y resulta que son los dos politicos mas corruptos de toda la America. No hay nada en Latinoamerica, ni siquiera Venezuela, que se parezca a la corrupción que hay en Cuba.Juan Carlos

Imagen de Anónimo

¿Y los países sin sólidas instituciones democráticas? Como la Cuba antes de 1959. En la era de los Castro se benefician los "históricos". Antes de los Castro, se beneficiaban la oligarquía y la gran bueguesía. El jodido de antes y después de 1959: el pueblo de siempre.

Imagen de Robustianoellibre

muy buen articulo pero debo decir que fidel y raul no salpican mucho que digamos, ellos saben que todo en cuba les pertenece. Mas bien los jerarcas que les siguen en la nomenklatura se las arreglan para robar por si mismos y crear sus propias operaciones y tinglados de negocios sucios y corrupcion pero cuando se les va la mano un poco los castros les van encima por afectar sus intereses, los castros toleran un poco a sus mas cercanos servidores pero tampoco les permiten muchas libertades, ellos y solo ellos si pueden hacer y deshacer lo que se les venga en ganas. Lo que pasa es que el relajo en la isla esclava es tan grande que todo el mundo roba y desvia recursos en el nivel donde se encuentre. Es parte de la cultura nacional tal y como dice el periodista.

Imagen de Anónimo

El cosaco:El articulo es excelente, directo , conciso, pero le falta un detalle, en el caso de los Castro no se puede hablar de robo o corrupción, el país es de ellos, no se roban nada, sólo disponen de lo que el pueblo de Cuba tan inocentemente les ha entregado.

Imagen de Reinerio R.P.

Los cuerpos secretos cubanos , la DGI , el Departamento América y la  Inteligencia Militar, lograrían dominar con celeridad no sólo la ordenación de lasacciones encubiertas sino también la falsificación de documentos ,................ Las guerras secretas de Fidel Castro . 326 páginas   - pdf

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