Sábado, 17 de Noviembre de 2018
Última actualización: 17:23 CET
América Latina

La impunidad dictatorial de izquierda

Daniel Ortega, Raúl Castro y Nicolás Maduro. (HISPAN TV)

Ante el éxodo de proporciones bíblicas de millones de venezolanos huyendo de su país como consecuencia del cataclismo social, económico, político y existencial causado por la dictadura chavistacastrista, los gobiernos de Latinoamérica hasta ahora tratan de mitigar los efectos de esa crisis humanitaria, pero no ayudan a los venezolanos a eliminar las causas que la han provocado. O sea, juegan con la cadena, no con el mono.

En Guayaquil, Ecuador, se reunieron 14 países. Sus representantes gubernamentales hicieron buenas propuestas sobre cómo dar asistencia a los venezolanos migrantes, pero no tomaron medidas concretas contra el régimen de Nicolás Maduro. Nada dijeron de aislarlo diplomáticamente, ni de exigirle que se vaya del poder con sus apandillados. Le pidieron que acepte ayuda humanitaria para que no se vaya tanta gente del país.

Si ya quedó atrás la oleada de gobiernos populistas de izquierda, que llegaron a ser 13 en total en 2011, y hoy América Latina es dirigida mayormente por gobernantes demócratas liberales, ¿por qué no se actúa contra la tiranía chavista, o la nicaragüense, o la castrista, como se hizo contra la de Pinochet, quien sufrió un gran aislamiento internacional?

Quedan en la región solo cinco gobiernos populistas o comunistas: Nicaragua, Bolivia, Venezuela, El Salvador y Cuba, con 46 millones de habitantes, un 7% de los 635 millones de la región.

¿Por qué los restantes gobiernos no mencionan siquiera al castrismo, madre de todas las autocracias de izquierda en la región? La inteligencia y la contrainteligencia militar cubanas en Venezuela son las que impiden la necesaria sublevación militar contra Maduro. Sin la intervención castrista militar y política en Venezuela, ya Maduro y su narcogobierno habrían sido derrocado. No habría crisis humanitaria. ¿Son tan ingenuos los gobernantes latinoamericanos que no saben eso?

Complacencia con la izquierda radical castro-chavista

Como he expuesto en ocasiones anteriores, a mi modo de ver tal pasividad regional se debe a dos factores: 1) el temor de los gobiernos al agresivo poder movilizador de los partidos y organizaciones de la izquierda radical, en buena medida manejado por el castrismo, cuyo brazo desestabilizador opera a nivel continental con el concurso entusiasta de militantes locales; y 2) los presidentes y líderes políticos lejos de buscarse problemas con esa izquierda extremista lo que hacen es complacerla para que no se movilice, y para así de paso arrancarle algunos votos en los procesos electorales.

O sea, el regreso a los valores democráticos liberales luego del dominio populista en Latinoamérica durante años no se ha traducido en un enfrentamiento firme a los regímenes que niegan y aplastan esos valores.

Expresión de ello fue la VII Cumbre de las Américas en Lima, en abril de 2018, a la que fue invitada la dictadura de Raúl Castro. Sus delegados en Lima se dedicaron a sabotear el cónclave y a insultar a gritos al secretario general de la OEA, el excanciller uruguayo Luis Almagro, un hombre de izquierda, pero no castrochavista. La cumbre no llamó al rompimiento de relaciones diplomáticas con Caracas, no aprobó sanciones.

En la OEA al remanente populista y las dictaduras se suman algunos gobiernos caribeños. Por sugerencia de Fidel CastroHugo Chávez utilizó su chequera y la entrega de petróleo muy barato a países del Caribe para comprar lealtades políticas. La estrategia funcionó.

Hoy esas pequeñas naciones, sumadas a las dictaduras y conexos, impiden que en la OEA se alcancen los dos tercios de los votos necesarios para aplicarle a Venezuela la Carta Democrática, el instrumento de la OEA para proteger la democracia en la región. Se necesitan 23 votos de los 34 miembros activos (Cuba está suspendida desde 1962). Lo más que se logran son 19 votos.

Pero en junio de 2009 cuando el chavista Mel Zelaya intentó maniobrar ilegalmente para perpetuarse en el poder en Honduras y fue destituido constitucionalmente por el Parlamento, en la OEA sobraron los votos para expulsar a Honduras de la organización. Y no fue readmitida hasta 2011, dos años después.

Las dictaduras no se sienten amenazadas

Las actuales dictaduras latinoamericanas no se sienten amenazadas. Perciben que muy poco harán contra ellas la OEA, la ONU, la Unión Europea (UE) y el resto del mundo. Pese al valiente empuje de Almagro, la OEA de hecho está paralizada. Es algo parecido a lo que sucede en el Consejo de Seguridad de la ONU, que por el veto de Moscú y Pekín, dos de los cinco miembros permanentes, no se logra allí casi nada edificante para la humanidad.

De hecho, los gobiernos dictatoriales o populistas junto con los países caribeños beneficiarios de petróleo venezolano barato tienen poder de veto en la OEA. Sin el voto de ellos nada importante se puede aprobar.

Eso explica por qué hace unos días Almagro anunció la creación de un Grupo de Trabajo dedicado a la migración de Venezuela. Fue lo más que pudo hacer. Es algo positivo pero insuficiente. Es como una aspirina: alivia el dolor, pero no cura.

Según fuentes diversas ya son casi tres millones los venezolanos que se han ido de su país, el más rico del mundo en petróleo. Y seguirán emigrando mientras se mantenga en el poder el narcochavismo. Washington ha dado pasos efectivos contra la dictadura chavista, pero tampoco han sido suficientes. Y además, nadie se suma.

A la pasividad latinoamericana se suma la actitud de la UE. Para empezar, la actual jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, es una militante comunista italiana para quien la dictadura de Raúl Castro es "una democracia de partido único".

Un diálogo con Maduro que no hubo con Pinochet o Videla

Y como dijera el mariscal prusiano Hindenburg, "para muestra basta un botón". España, por razones culturales e históricas, tiene una influencia decisiva en la UE en cuanto a la política hacia América Latina. Pues bien, el actual presidente español (sin haber sido elegido en las urnas), el socialista Pedro Sánchez, quien se niega a calificar de dictadura al régimen de Maduro, dijo en Bogotá que lo que hace falta en Venezuela es un "diálogo" entre venezolanos.

¿Habría pedido Sánchez a los chilenos que dialogaran con Pinochet, o a los argentinos que conversaran con Jorge Videla? ¿Esos sí eran dictadores porque eran de derecha?

En los organismos internacionales, los medios de comunicación y en las relaciones políticas en general es ostensible el poder que tienen ciertas fuerzas de una izquierda radical que es complaciente con las dictaduras y regímenes del mismo signo ideológico.

En el sistema de Naciones Unidas es habitual que se elogie al régimen castrista en la OMS, la UNESCO, la FAO, la CEPAL, etc. El actual secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, fue presidente de la Internacional Socialista entre 1999-2005 y acaba de nombrar a la también socialista expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, el segundo cargo más importante de la ONU, con rango de secretario general adjunto.

Bachellet, fanática de Fidel Castro y el Che Guevara, se niega a llamar dictadura al régimen chavista, y considera que Raúl Castro no es un dictador. Muy poco, o nada, hará Bachelet contra las dictaduras latinoamericanas. No importa que asesinen, torturen y hambreen a sus pueblos. Son de izquierda, y punto.

Lo peor no es la falta de solidaridad internacional, efectiva y no oral, que necesitan los pueblos de Venezuela, Nicaragua y Cuba, sino la "tibieza" latinoamericana, cosa que quizás podría empeorar en diciembre con el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

La región no está actuando en correspondencia con la nueva correlación de fuerzas favorables a la democracia. Las autocracias hacen y deshacen, con una impunidad ya inadmisible en el siglo XXI. De hecho, Latinoamérica sigue afectada por el populismo que se supone dejó atrás.

7 comentarios

Imagen de azayas48

Dos cosas al respecto de este magnífico artículo de Roberto Alvarez Quiñones:  1) Evidentemente, aunque hay menos gobiernos de izquierda en el mundo que hace unos años, los de derecha que existen tampoco son precisamente campeones en la defensa de los derechos humanos y las libertades para todos, sobre todo si ello les cuesta votos o problemas. Prefieren contemporizar a defender, y eso gira en contra de su prestigio. No estás obligado a rescatar a un vecino que se ahoga o que se quema en su casa, pero entonces no te las puedes dar de rescatista o bombero. Tienes derecho a no actuar, pero en ese caso nunca podrás presumir de ser un héroe o un ejemplo a seguir. Más bien, te acercas peligrosamente a la clasificación de pusilánime y/o miserable.  2) La desesperación de la gente porque ve que nadie le ayuda o le importan sus problemas, puede dar lugar a que los afectados asuman posiciones radicales de derecha, con su secuela de persecuciones, cacería de brujas, etc. Lo cual, aunque es una reacción muy humana y lógica, tampoco me parece muy agradable. Si para librarte de un hijoeputa de izquierda tienes que convertirte en un hijoeputa de derecha, pues de cierta forma ya perdiste. Sin darte cuenta, los de izquierda te llevaron a su sucio terreno de juego, y te llevaste entre las patas a los verdaderos ideales. Como dice el refrán: "Los extremos se tocan". Yo sé que son muy difíciles de alcanzar, pero creo que los ideales existen, están ahí y son intocables. No pertenecen a ningún partido político, o líder populista, demagogo, mesiánico o megalómano. Nadie los puede secuestrar, atribuírselos o enlodarlos. Pero no se alcanzan por obra del Espíritu Santo o rezando el rosario, sino asumiendo posiciones valientes y con conciencia civil. Todos somos responsables por su instauración. O por su falta.

Imagen de Balsero

Tres delincuentes. #DiazCanelRepresor

Imagen de Plutarco Cuero

Güeno queridos amiguitos, antes del error de 1959 ... quedaban valores vestigiales, pero existían ... después del error ... todos decidieron imitar a ALí Babá y sus cuatreros del PartiDios de Cuatreros Cubanos ...

Imagen de el viejo capao

Los DELINCUENTES se arropan entre ellos!!! Así son las ratas comunistas!!!

Imagen de Ricardo E. Trelles

// Porqué no se actúa contra la tiranía chavista, o la nicaragüense, o la castrista, como se hizo contra la de Pinochet //  - - - - -  Porque las fuerzas "opositoras" a esos regímenes no tienen la capacidad de las que enfrentaban a Pinochet. - - - - - Yyyy (para "dificultar" más las cosas) lo que habría que hacer y se puede muy bien hacer NO es exactamente  lo que  hacían contra el dictador Pinochet. Por solo mencionar algo,  son más importantes la acciones nacionales que las internacionales, y además las primeras promueven las segundas. - - - - - Pero no. El lema principal de esas "oposiciones" es "miren, el régimen que padecemos es MALO muy MALO, ¡ayúdennos!".

Imagen de juanadearcos

Y para el próximo gobierno argentino volverá la izquierda y México ya cayó y le seguirá Colombia que sólo aplazó la entrada y así porque la culpa señores es de los gobiernos pusilánimes democráticos o liberales y además de cambio de paradigma de este siglo para todos " sálvese el que pueda" los  pobres son desechables en cualquier parte lo mismo en Cuba que en Brasil que es España o es que acaso es tan difícil ver lo evidente

Imagen de Un Cubano Libre

Todos esos paises son hipócritas y cómplices de las desgracias de los paises como Cuba, Venezuela y Nicaragua, después hablan de la hermandad Letrinamericana..

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sección para poder comentar.