Domingo, 26 de Mayo de 2019
Última actualización: 20:56 CEST
Política

Argentina, la tormenta financiera

El presidente de Argentina, Mauricio Macri. (EFE)

"Lo peor ya pasó", aseguraba el presidente argentino Mauricio Macri en marzo pasado, durante el discurso de inauguración del año parlamentario, y prometía el comienzo de un periodo de bonanza económica.

Sin duda alguna, se sentía en posición de fuerza. Desde su llegada al poder, en diciembre de 2015, había sido celebrado por los mercados, pues su gestión suponía el fin del proteccionismo en vigor durante los años de los Kirchner

Tal como destaca el semanario británico The Economist, en la primera etapa de su mandato, Macri revirtió la orientación económica de sus predecesores: liberó el tipo de cambio monetario, redujo los impuestos a las exportaciones, eliminó trabas a las importaciones y selló un largo contencioso con fondos de inversión, lo cual le permitió a Argentina acceder nuevamente a los mercados financieros internacionales.

Todo esto mientras se aplicaba a reducir ligeramente el déficit fiscal y la inflación y a eliminar gradualmente los subsidios a los transportes públicos y servicios básicos (luz, agua, gas, electricidad). 

Un conjunto de medidas que se tradujo finalmente en un crecimiento económico del 2,9% en 2017, después de una dura recesión el año anterior.

Como broche de oro, Macri había logrado dividir la oposición y reforzar la presencia del oficialismo en el Congreso, gracias a una victoria arrolladora en las legislativas parciales de octubre pasado.

Todo esto le hacía augurar un futuro inmediato resplandeciente. No contaba, sin embargo, con la subida de las tasas de interés en Estados Unidos. Una decisión de la Reserva Federal que ha puesto bajo presión las monedas de las economías emergentes, al atraer un enorme flujo de capitales hacia el dólar, pero que hasta el momento solo en el caso de Argentina ha desencadenado una crisis financiera.

En tan solo un día, el 4 de mayo, el peso argentino se devaluó un 9% —en lo que va de año su depreciación acumula ya un 20%—. Así, desde fines de abril, el Banco Central se ha visto obligado a deshacerse de más de cinco mil millones de dólares y a operar varias subidas consecutivas de la tasa de interés, que pasó del 27,25% al 40%, para defender (sin mucho éxito) su moneda.

Solución de urgencia

Ante la estampida de capitales, y para tranquilizar a los mercados, el Gobierno ha decidido solicitar de "manera preventiva" un rescate al Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, ha anunciado que buscará reducir el déficit fiscal este año hasta un 2,7% del PIB (cuando inicialmente se preveía una reducción que lo dejara en el 3,2%), mediante un amplio recorte de gastos (sobre todo en la obra pública) de más de 3 mil millones de dólares.

Por lo pronto, el acudir al FMI parece contar con el aval de los mercados, puesto que la Bolsa ha experimentado dos días consecutivos de alza después del anuncio del pedido de rescate.

Sin embargo, estas turbulencias financieras han dejado al descubierto la fragilidad del modelo económico implementado por Macri, que cuenta con dos agujeros negros: la inflación y el endeudamiento.

Si bien es cierto que el Gobierno argentino ha logrado contener la inflación, esta no deja de ser sumamente alta al rondar el 25%, siendo la segunda del continente después de Venezuela. Un dato poco reconfortante.

Por otra parte, en estos dos años, el país austral ha ido sufragando su gasto público mediante la deuda, a razón de 30 mil millones de dólares anuales. Algo que, siempre y cuando se mantenga la carestía del dólar, se vuelve inviable.

Consecuencias imprevisibles

De repente, el horizonte de Mauricio Macri se ve ensombrecido por nubarrones que amenazan con tornarse más densos en los próximos tiempos.

De firmarse el rescate, el Ejecutivo contará ciertamente con liquidez suficiente hasta fines de 2019 (año de elecciones presidenciales) para mantener los muebles a salvo. No obstante, en un país donde gran parte de la población asocia el FMI al default de 2001, resultando ello en la crisis económica más grave de la historia reciente de la nación, el acercamiento con el organismo internacional no se hará sin cierto costo político.

Sobre todo que queda por ver qué condiciones pondrá la instancia financiera a cambio del rescate. 

Hasta ahora Macri se había esforzado en aplicar su plan de reformas paulatinamente, consciente de que no posee la baza social y política suficiente para ir más rápido. No es de descartar que un plan de ajustes draconianos se salde con un estallido social, si se tiene en consideración la fuerte resistencia que suscitó a fines de año la reforma del sistema de jubilaciones.

Por lo pronto, las negociaciones con el FMI han galvanizado a la oposición peronista, hasta ahora debilitada y dividida. La recriminación por parte del kirchnerismo era de esperar. En cambio, lo preocupante para el mandatario es la reprobación mostrada por los sectores del peronismo que le han permitido en estos años sacar adelante sus leyes en el Congreso.

Al no poseer el control de las dos cámaras del Legislativo, el Gobierno debe pactar continuamente con la bancada del peronismo no kirchnerista y con los gobernadores de las provincias –la mayoría de ellos también peronistas–. Con el drástico recorte anunciado en la obra pública, además de los ajustes que habrían de llegar de la mano del FMI, la capacidad de negociación de Macri se verá seguramente menguada.

Así, en apenas dos meses, el discurso inaugural de marzo parece una esperanza sepultada. ¿Lo peor está por pasar?

22 comentarios

Imagen de Anónimo

Los precios de los servicios públicos están absurdamente subsidiados. La electricidad, el tranporte público, agua. El precio de un cafe con leche es 50 pesos y un mes de electricidad 20 pesos. La diferencia entre el precio subsidiado y el costo real, la cubre el estado, es decir, los contribuyentes. Como consecuencia de los bajos precios llevan años sin darle mantenimiento a la infraestructura eléctrica. Los apagones ocurren con frecuencia. El impuesto al valor agregado es 21%, el impuesto sobre los ingresos corporativos 40% y el de la seguridad social 35%. La labor de Macri, tratar de balancear el presupuesto es casi imposible.

Imagen de Anónimo

La culpa no es del FMI ni del churrasco, es DEL PÉSIMO MANEJO DE LAS FINANZAS PÚBLICAS Y EL EXCESO DE POPULISMO POR PARTE DE LOS KIRSHNER. 

Imagen de Anónimo

la crisis de argentina es consecuencia del comunismo que la idiota de cristina metió en argentina. ahora a apretarse los pantalones y a ahorrar. donde llega el comunismo no crece ni la hierba. quisiera ver a los italianos con comunismo para verlos jodidos y migrando a otros paises porque en italia hay más comunistas que aceite de oliva y todos son vagos, babosos y corruptos. 

Imagen de Anónimo

23:24: cuando las puerquetas hablen, entonces usted opine de economía!!! Ignorante!!!

Imagen de Anónimo

Macri solo está reajustando su economía. Tengan confianza en Macri. El señor solo hereda el desastre las deudas y falta de inversión que hizo la rata de Cristina con su ALBA y dándole la espalda a Mercosur o al resto del continente que no fuera comunista. Argentina se endeudó con Canadá, con Japón, con Irán, con Venezuela, con Brasil y para colmo cierra la inversión extranjera y nacionaliza varias grandes empresas y ahora todo eso pasa facturas. Cuando se vencen esos plazos y al ver que no se paga la desconfianza aumenta y eso hace que el dólar empuje muy fuerte al peso. La culpa no es del FMI, la culpa fue del populismo y el exceso de corrupción en Argentina!!!

Imagen de Anónimo

El FMI llevó años advirtiendole a los políticos que debían bajar el endeudamiento, aumentar la inversión extranjera y aumentar el estado de derechos y garantías en las inversiones, pero no le hicieron caso y ahora el FMI es el culpable cuando los culpables son los políticos que robaron y saquearon el país. Super conocidos son los lujos que se daba la rata de Cristina con collares perlas que costabán dos meses de su salario, relojes carísimos y para colmo cerró las inversiones y endeudó el país hasta la coronilla. El FMI no es el culpable, los culpables son los políticos de izquierda y sus paternalismo y corrupción.  

Imagen de Anónimo

La culpa es del populismo, desde Menen, los corruptos Kishner y Macri. Todos han endeudado el país, la falta de pilíticas de inversión, los excesos populistas en regalos a los votantes, en fin, el despilfarro, los excesos, el exceso de proteccionismo, el exceso de nacionalismo y populismo dan como resultado tremenda crisis. Al final paga el pueblo que FUE MAL GOBERNADO POR MUCHOS POLÍTICOS CORRUPTOS Y NARCISISTAS.Pero los peores de todos fue la pareja Kirshner y sus collares de perlas lujisimos. El FMI es el único que puede salvar a ese país y una clase política comprometida de verdad con el país y no con sus egos desmedidos. 

Imagen de Anónimo

si la argentina pide 30.000 millònes de dolares al fmi gracias a los gastos excesivos de los kirshner, se enredará de n con más deuda. Habrà asì cortados de gastos sociales como en los anos 90 y  de nuevo crisis economica. todo gracias a los desastres de cristina kirchner y su marido tuerto

Imagen de Anónimo

si la argentina pide 30.000 millònes de dolares al fmi, se someterà de nuevo a este organismo. Habrà asì cortados de gastos sociales como en los anos 90 y  de nuevo crisis economica.

Imagen de Anónimo

la culpa es de los argentinos que solo piensan en el tango y los churrascos de la pampa el dia que pinchen y no sueñen en el paraiso, la cosa cambia

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sección para poder comentar.