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SIRIA

Gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua se oponen en la ONU al cese de hostilidades en Siria

También el propio régimen de Al Asad, de Rusia y China votaron en contra de terminar los ataques donde siguen muriendo civiles.

Nueva York

La Asamblea General de la ONU reclamó hoy un cese de las hostilidades en Siria y exigió a las partes del conflicto que protejan a los civiles y permitan que se les entregue ayuda humanitaria, reportó EFE.

El llamamiento figura en una resolución impulsada por Canadá a la que opusieron trece gobiernos (entre ellos la propia Siria, Rusia, China, Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela) pero recibió el respaldo de 122 países y la abstención de otros 36.

El director para América Latina de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, reaccionó a la noticia en su cuenta de Twitter. "Venezuela, Cuba y Nicaragua votan —con China y Rusia— en contra de resolución para frenar terribles abusos en Siria. ¿A quién le sorprende?", escribió.

El texto, que no tiene carácter vinculante, llegó en respuesta a la situación de bloqueo que se vive en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia ha vetado hasta seis proyectos de resolución sobre Siria, en cinco casos con el respaldo de China.

A diferencia de las resoluciones del Consejo, que es el órgano que habitualmente se ocupa de los conflictos y el mantenimiento de la paz, las de la Asamblea General no pueden ser impuestas por la fuerza.

El embajador canadiense ante la ONU, Marc-André Blanchard, defendió que el objetivo del texto es mostrar la unión del mundo para decir "que las vidas de los sirios importan".

"Debemos permanecer unidos y decir 'basta'. Los civiles no son un objetivo militar, los hospitales no son un objetivo militar", dijo Blanchard al presentar el texto ante los otros 193 Estados miembros de Naciones Unidas.

Para el diplomático canadiense, la guerra siria "se ha convertido en la vergüenza de nuestro tiempo", pero es un conflicto que puede ser detenido.

La resolución demanda un "fin inmediato y completo de todos los ataques contra civiles" y el levantamiento de todos los sitios, incluidos los de Alepo.

Además, pide un cese de las hostilidades y que se facilite el suministro de ayuda humanitaria a toda la población necesitada.

En el plano político, respalda un proceso de paz facilitado por la ONU sobre la base de las conversaciones mantenidas durante los últimos años en Ginebra.

El Gobierno sirio, mientras tanto, se mostró totalmente opuesto a la iniciativa y acusó a Canadá de atacar su soberanía.

El embajador sirio, Bashar Yafari, argumentó que la Asamblea General no debería abordar la situación en su país a menos que así se lo solicite el Consejo de Seguridad.

También se pronunció en contra de la resolución Rusia, el gran aliado de Damasco, para quien el texto tiene "importantes deficiencias".

Entre ellas, un "énfasis acusatorio contra el Gobierno" sirio o una "simplificación de la amenaza terrorista", dijo el representante ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, quien también criticó que el llamamiento a cesar las hostilidades no especifique que éste no debe incluir a los grupos terroristas.

Churkin insistió en que la intervención de su país en Siria tiene como objetivo clave "aliviar la situación de los civiles" y combatir el terrorismo.

El embajador ruso, sin embargo, dio a entender que para Moscú el grueso de los rebeldes son extremistas violentos que deben ser combatidos.

"La noción fantasma de una oposición siria moderada se ha desplomado", aseguró.

Varios de los países que intervinieron en el debate llamaron la atención sobre la situación en la ciudad de Alepo y urgieron a actuar para evitar un desastre aún mayor allí.

"Este es un voto para levantarse y decir a Rusia y (al presidente sirio Bachar) Al Asad que detengan esta matanza", dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Samantha Power.

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