Domingo, 17 de Diciembre de 2017
18:50 CET.
Opinión

Elogio de la incertidumbre

Es muy doloroso contemplar las imágenes. Como tantas veces se ha dicho, nuestro pasado comenzó en Ur, la ciudad sumeria, unos cinco mil años antes de Cristo. Hay una línea cultural continua entre aquel remoto poblado mesopotámico y Nueva York, París o Montevideo.

La nueva yihad desatada por el Estado Islámico también nos afecta. El califato que ha surgido a sangre y fuego entre Irak y Siria, además de decapitar enemigos, destripar chiíes, yazidis y cristianos, y violar y esclavizar mujeres y niños, se dedica a destruir los restos del espléndido pasado pagano que aún quedaba en pie.

Muchos de estos islamistas depredadores son jóvenes criados en Occidente. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué sentido tiene pulverizar a martillazos un milenario y hermoso hombre-toro alado, un majestuoso Lamasu asirio, perteneciente a una religión que ya nadie recuerda porque se perdieron sus rastros en el pasado?

La culpa es de la certeza. El fanatismo violento de los yihadistas surge de la convicción absoluta de que ellos saben cuál es el Dios verdadero y no tienen la menor duda de que cumplen al pie de la letra las órdenes que les transmite su libro sagrado, El Corán.

Si vamos a creer a La Biblia, cuando Moisés desciende del Sinaí con los diez mandamientos que le ha entregado Yahvé, sabe que el quinto de esos preceptos es "No matarás", pero la cólera que le provoca ver a los israelitas adorando a un becerro de oro, fundido por su hermano Aaron, lo lleva a ordenar la ejecución de 3.000 personas. Moisés tenía la certeza de que esa, aunque contradictoria, era la voluntad de Dios.

Constantino, que en el año 313 impuso en Milán el Edicto de la Tolerancia, en el 354 rectificó cobardemente y ordenó la destrucción de cientos de bibliotecas y templos paganos. Las rocas calcinadas dieron origen a fábricas de cal. Cinco años más tarde, los cristianos en Siria, entonces un rincón ilustre del mundillo helénico, se adelantan 1.700 años a los nazis y organizan los primeros campos de exterminio para paganos y judíos en la ciudad de Skythopolis.

Desde entonces, y por los siglos de los siglos, los judíos fueron el objeto de todas las persecuciones. Papa tras papa, comarca tras comarca, los persiguieron, machacaron y expulsaron. Lo hicieron los alemanes, ingleses, italianos, polacos, rusos, españoles, portugueses, cristianos y mahometanos. Lo hizo todo el que podía, generalmente en nombre de algún Dios verdadero.

Sin duda, matar enemigos del Dios verdadero ha sido un deporte universal muy practicado. El papa Inocente III, en la Edad Media, desató el genocidio de los herejes albigenses o cátaros. Decenas de millares fueron ejecutados. Cuando le advirtieron que estaban asesinando a justos y a pecadores, respondió que no importaba. Dios se ocuparía de mandar unos al cielo y otros al infierno.  Era solo el preámbulo para las terribles guerras de religión que asolaron la Europa del Renacimiento y la Reforma liquidando, literalmente, a millones de personas.

Simultáneamente, en América, mientras creaban ciudades y universidades, los frailes y los conquistadores asesinaban indígenas, quemaban códices y destruían templos, o los convertían en iglesias, con el afán de destruir para siempre cualquier vestigio de unas creencias paganas que a ellos se les antojaban como propias del demonio porque incluían los sacrificios humanos.

¿Lo menos peligroso, pues, es ser ateo? Tampoco. Ser ateo puede derivar en otras formas de atropello similares a las practicadas por los creyentes. Al fin y al cabo, afirmar que Dios no existe entraña una certeza tan temeraria como la de quienes opinan lo contrario. Los marxistas-leninistas, convencidos de que "la religión es el opio del pueblo" —frase de Karl Marx—, han perseguido a los cristianos en Rusia y Europa, mientras los chinos y los camboyanos han agregado a los budistas a su lista de víctimas.

En los Estados ateos, miles de templos han sido destruidos o confiscados y dedicados a otros menesteres. Enver Hoxa en Albania convirtió la negación de la existencia de Dios en un dogma nacional, y hasta creó un Museo del Ateísmo por el que desfilaban los estudiantes para aprender a odiar a los creyentes, ya fueran mahometanos (la mayor parte) o cristianos. Las mezquitas e iglesias se convirtieron en recintos laicos.

En Cuba, más de 200 escuelas católicas y protestantes fueron expropiadas y decenas de sacerdotes tuvieron que exiliarse. Para agregar sal a la herida, el centro de detención más despiadado y siniestro de la policía política comunista es Villa Marista, una antigua escuela católica. Como me dijo un exprisionero que había perdido en esa cárcel los dientes, el cabello y la fe religiosa: "Ahí antes te salvaban el alma; ahora te la parten".

Admitámoslo: solo la incertidumbre nos hace flexibles y aceptantes. Quien no duda es un ser muy peligroso. Puede matar sin que le tiemble el pulso. Como los yihadistas. 

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Comentarios [ 16 ]

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Hay que ser cómplice, cobarde o ignorante para presentar como víctimas a los judíos,  yo prefiero llamarlos sionistas askenazis . Cualquiera medianamente bien informado, sabe que ISIS es una criatura del MOSSAD, ¿que se les ha ido de control?, no lo sé. De todos modos resulta curioso constatar que cuando se trata de Israel, el E.I. no pasa más allá de las amenazas y habladurías.

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Montaner nos está recordando el saludable principio de la "duda metódica" que propuso René Descartes. Cuando alguien está convencido absolutamente de ALGO, es muy probable que esté MUY equivocado... Dudar es el principio de saber.

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Sin embargo, segundos después de que "sentí" lo anterior, mis neuronas, recuperadas de su "momento emocional", susurraron en mi cabeza esta idea/concepto/deliveración: ¿Por qué, si es tan sencillo discernir que cualquier forma de creencia absoluta -indúbita-, sea de dioses o de la negación de ellos, es tan fácil de "razonar o creer", por qué -insistó-, los humanos no abandonamos definitivamente esa "forma de entender" este mundo al que nadie -al menos que yo conozca, aunque mi nombre es Lázaro José-, a regresado después de haberlo abandonado? Estimo que esta interrogante es la que podría encontrarse, alcanzada la salida del laberinto de saberes en medio del cual existimos y que nos confunde, aquel o aquella que lograra tal hazaña. Pero mientras tanto esto no ocurra, tendremos que seguir dando "los palos de ciego" con que nos defendemos día a día.Lázaro Buría Pérez

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El razona-miento de este artículo, considerado desde el ángulo de "la lógica", está muy bien fundamentado gracias a que se vale de una "figura retorica", la paradoja, que, cuando menos, siempre despierta "admiración" y tiene el valor agregado que pone en evidencia al que "piensa fundamentalísticamente", si rechaza -¡en principio!- cualquier "cosa" que se proponga como "cierta/incierta" (en este caso, el "valor civilizatorio de "la duda"). Me gusta leer a Montaner pues  siempre agrega, en lo que anuncia, un plus de inquietudes para quienes le siguen, rechazan y/o hasta para quien lo ignora. Es, podría decirse, "un sapiens inteligente", aunque la expresión suene "tautologica". (continúa en el proximo recuadro)

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Se puede tener fe y no ser fanático. La fe es un vuelco de la razón que nos permite creer en el intangible universo espiritual del que formamos parte y en las cosas por venir que Jesús nos promete. Pero no necesito dudar ni flaquear en mi fe para tolerar las religiones de otros. Basta para ello la compasión en todo caso. Montaner, a juicio mío, yerra al dedicar apenas tres párrafos a describir la intolerancia y los horrores provenientes de las "ilustradas" doctrinas políticas al uso, sustentadas en el ateísmo, que suman quizás más muertos que los de todas las guerras de religión. Unidas al secularismo compulsivo de estos tiempos, que aun en EEUU impone mordazas a la libre expresión y castiga la fe religiosa, son un azote paralelo al de los islamistas dogmáticos al que no debemos quitar la vista de encima. "Vendrán tiempos difíciles", dijo el Señor.

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Excelente!  Dudar, cuestionar es de sabios.  Los que  creen que tienen la verdad absoluta son miopes de mente y espiritu.  Concuerdo con CAM 100%.

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Para el señor Montaner, los judios son las victimas por excelencia, tan inocentes ellos. Es una lastima que un hombre de su cultura e inteligencia sea tan servil cada vez que trata este tema.   

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Algunos tienen obsesión con el mulato Obama. Es como el cuento de aquel estudiante que solo se estudió la garrapata para el examen de Biología. Y pregúntenlelo que le preguntaran, le daba la vuelta para responder acerca de la garrapata. Así el de las 4:19 culpa a Obama de inacción, cuando precisamente ha ejercido liderazgo aunando la comunidad internacional en los 5+1 para que Ir'an renuncie al arma nuclear y permita supervisión que controle. Igual moviendo a la liga arabe a luchar contra la Yidah. Liderazgo para el de  las 4:19 es actuar de espaldas a los aliados como guapetón de barrio. Como hizo Bush y jodió toda la región metiéndose en Irak y tumbando el contén que era el dictador Hussein.En el fondo el encarne con el negrito es la reacción de racistas que no SOPORTAN que el nichardo esté en la Casa Blanca. Prueba de ello es que el racismo se ha exacerbado desde que Obama asumió la presidencia. Por su sola presencia.

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Algunos miran con lupa cuanto escribe CAM y no le pasan ni una... Parece una "misión"... Pero evaden lo principal: el mundo está a punto de reventar por los fanatismos excluyentes que avanzan sin que la civilización haga nada por detenerlos. Urge que EEUU retome su papel como líder mundial: nos vemos en las próximas elecciones.

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¿Por qué lo hacen? ¿Qué sentido tiene pulverizar a martillazos un milenario y hermoso hombre-toro alado, un majestuoso Lamasu asirio, perteneciente a una religión que ya nadie recuerda porque se perdieron sus rastros en el pasado?:  Sencillo, porque venden los pedazos del  toro  alado a mafiosos rusos y con el dinero finanacian la guerra.