Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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Sociedad civil

¿Hay sindicatos en Cuba?

"Sin un sindicato fuerte no habrá economía", afirmó Salvador Valdés Mesa, vicepresidente del Consejo de Estado y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) en el recién concluido Pleno del Sindicato Nacional de Trabajadores Azucareros. Un planteamiento que expresa nítidamente la visión de los sindicatos como instrumentos del Estado y no como una asociación para defender los intereses de los trabajadores.

Valdés Mesa, sustituido la semana anterior del cargo de secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en las últimas dos décadas fue primer secretario del PCC del municipio y de la provincia Camagüey, secretario general del Sindicato Agropecuario y Forestales y Ministro del Trabajo y Seguridad Social.

Al ser liberado del cargo al frente de la organización obrera, Machado Ventura, segundo secretario del PCC, explicó que la responsabilidad de Salvador Valdés como vicepresidente del país era incompatible con la dirección de la CTC, "pero dada la importancia y significado de contar con un movimiento obrero fuerte y consolidado", él continuaría atendiendo esa labor desde su nueva función. En su lugar, Carmen Rosa López Rodríguez, segunda secretaria, estará al frente de la Central de Trabajadores hasta la celebración del XX Congreso que tendrá lugar en el mes de noviembre.

La salida de Valdés Mesa de la CTC parece responder al recambio de los dirigentes de las llamadas organizaciones políticas y de masas. Carlos Rafael Miranda Martínez, Félix González Vigo, Yuniasky Crespo Vaquero y Teresa María Amarelle Boué, sustituyeron hace apenas unos meses a los que ocupaban esas responsabilidades en los CDR, la ANAP, la UJC y la FMC. Los cuatro integraron el Consejo de Estado el pasado 24 de Febrero, cuando Valdés Mesa fue designado vicepresidente de ese órgano. Lo anterior demuestra la ausencia de autonomía del movimiento obrero en Cuba, sin la cual puede ser que no halla economía fuerte, pero lo seguro es que no habrá sindicatos fuertes.

Desarrollo y caída de los sindicatos cubanos

Una mirada sucinta a la historia de ese movimiento devela el proceso que condujo a su desnaturalización. Emergido en la segunda mitad el siglo XIX durante el proceso de sustitución de la mano de obra esclava por la asalariada, el sindicalismo cubano tuvo sus primeras manifestaciones con las huelgas en la industria del tabaco y la fundación de los primeros periódicos obreros; se extendió en pleno colonialismo con la entrada en vigor de la Ley General de Asociaciones en 1888; y apoyado en las libertades y derechos reconocidos en la Carta Magna de 1901, recogió sus primeros frutos en la primera década del siglo XX con la aprobación de los días festivos y de duelo, la jornada de ocho horas para trabajadores del Estado, la prohibición del pago en fichas y vales, y el cierre de establecimientos comerciales y talleres a las seis de la tarde, entre otras.

Su fortalecimiento se manifestó en la conformación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba en 1925; en la huelga que derribó el régimen de Gerardo Machado en 1933; en la legislación obrera de 1938, que garantizó derechos de los trabajadores como el salario mínimo y las pensiones por causa de muerte que asumieron carácter constitucional; y en el nacimiento de la CTC en 1939. Todo lo anterior convirtió al sindicalismo en un factor importante de la sociedad civil cubana.

Sin embargo, la subordinación de las asociaciones sindicales a los partidos políticos que comenzó en 1925, se agudizó en la década del 40 con la pugna entre auténticos y comunistas por el control del movimiento obrero y en 1952, cuando Eusebio Mujal, entonces secretario general del movimiento obrero después de ordenar la huelga general contra el golpe de Estado de ese año, terminó aceptando una oferta de Fulgencio Batista a cambio de conservar los derechos adquiridos por la CTC.

Finalmente, en 1959 se recibió el golpe más fuerte: la CTC fue disuelta y sustituida por la (CTC-R). En noviembre de ese año, en el X Congreso, el secretario general David Salvador Manso expresó que los trabajadores no habían ido al Congreso a plantear demandas económicas sino a apoyar a la revolución. El XI Congreso celebrado en noviembre de 1961 confirmó la perdida de autonomía cuando los delegados renunciaron a casi todas las conquistas históricas del movimiento obrero: los nueve días de licencia por enfermedad, el bono suplementario de navidad, la jornada semanal de 44 x 48 horas, el derecho de huelga y el incremento del 9.09%, entre otros. A partir de ese momento, la CTC devino auxiliar del gobierno.

Los intereses estatales

La independencia de los sindicatos respecto a cualquier institución extrasindical constituye una premisa vital para la defensa de sus propios intereses. Sus funciones, al quedar bajo el control del Estado, dejaron de emanar de las necesidades e intereses de los trabajadores, lo que condujo a su desnaturalización. La dependencia se refrendó en la Constitución de 1976, en la cual no se recogieron los resultados alcanzados por el movimiento sindical desde su creación.

Una viva expresión de la perdida de autonomía fue el pronunciamiento de la CTC acerca de las medidas dictadas por el Gobierno para desinflar las plantillas laborales y brindarle mayor cobertura al trabajo por cuenta propia. En el documento denominado "Pronunciación de la Central de Trabajadores de Cuba", emitido en el mes de septiembre de 2010, se plantea que "Nuestro Estado no pude ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía, resultan contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores. Es necesario elevar la producción y la calidad de los servicios, reducir los abultados gastos sociales y eliminar gratuidades indebidas, subsidios excesivos, el estudio como fuente de empleo y la jubilación anticipada. El éxito del proceso que ahora se inicia dependerá del aseguramiento político que desde el movimiento sindical y bajo la dirección del Partido los dirigentes sindicales demos previamente a las acciones que se deben emprender…"

El texto citado confirma la pérdida de la independencia de la CTC, sin la cual es imposible la existencia de un verdadero sindicalismo. En el documento citado están plasmados los intereses del Estado, mientras no se dice nada de los ingentes problemas de los trabajadores, en primer lugar, de la insuficiencia de los salarios actuales para vivir.

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Comentarios [ 7 ]

Imagen de Anónimo

A todas luces es una falacia, hablar de sindicalismo representante de trabajadores en Cuba. Es cierto que Mujal entro en  contubernio con Batista, pero este solo era un niño de tetas para lo que vino despues del '59, el absolutismo Castrista- feudal, llego' en Cuba, a extremos nunca antes vistos con la elite gobernante. Al imponer Fidel Castro al PCC como la maxima  organizacion social, a la que el resto debia estar subordinada, se acabo' la historia de independencia en las mismas y todas CTC, FMC, UJC, FEEM , UPC, ANAP, AEC, etc., empezaron a estar obligadas a responder a las directivas del organo ideologico rector de la sociedad y realmente todas sus funciones  contestatarias y en defensa de sus representados se desnaturalizaron...Esa es la verdadera conclusion....Hay que leer la  Frase historica y definitoria que  hizo W. Churchil sobre los sistemas socialistas totalitarios...Como conclusion  digo que, despues de haber vivido en el monstruo del partido unico cubano por mas de 30 años, no hay solucion democratica posible, mientras  los historicos de la Sierra Maestra, sigan en el poder. 

Imagen de Vctr Fdz

NO.

Imagen de Anónimo

No. La respuesta a la pregunta es No. De la misma forma que en la España franquista tampoco existían sindicatos, a pesar de aquel sindicato vertical que tenía hasta procuradores en las Cortes. Las dictaduras no cuentan con el diálogo social. No les hace falta. Imponen sus políticas a todos, y la gente debe obedecer. No existe cultura de diálogo con las partes, de negociación. Si a ello se añade que en el sistema comunista la propiedad es estatal, o sea de todo el mundo, acabemos. Uno de los ejes de la transición cubana a la democracia será recuperar el papel de los sindicatos en el funcionamiento de las instituciones. La OIT tiene mucho que decir en vez de callar las injusticias que se cometen en el régimen castrista todos los días con los trabajadores. El sindicato castrista morirá con el régimen y los que surjan deben adaptar sus estructuras a la realidad de otros países. Con ello harán un gran favor a la democracia. Los sindicados son una potente arma para la consolidación democrática. En la Cuba futura y democrática, no deben ser menos.

Imagen de Anónimo

Por el otro lado la ausencia de movimientos estudiantiles que no respondan a los intereses del gobierno. Es dificil encontrar estudiantes que quieran discutir los temas reales de la nacion cubana.  

Imagen de Anónimo

La CTC hizo grandes cosas por mi, tras una larga hoja de servicios, cuando ya creia que no me tocaria nada me otorgaron un flamante ventilador orbita ruso (el unico problema fue que metieron un apagon el primer dia que lo tuve y hizo un calor de -----.El Mongo

Imagen de Anónimo

Tiene usted razón Sr. Alfaro, ese es uno de los puntos más vulnerables de la dictadura. Cartacuba.

Imagen de Anónimo

Ese y no otro es el talon de Aquiles de la dictadura. Si nos enfocaramos en los derechos de los trabajadores a tener Sindicatos independientes y a defender sus derechos, ya la dictadura no estaria en el poder.Jaime Alfaro.