Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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Béisbol

Pedro Echemendía Jr. y las promesas cumplidas

El talento del béisbol cubano no solo se afirma con las estrellas que juegan en las Grandes Ligas. También se ha esparcido por el sistema de fincas de las franquicias de MLB en las ligas menores. Uno de los jóvenes que ha lucido su estampa de prospecto en este 2015 ha sido el avileño Pedro Echemendía Jr., designado el mejor pitcher de la organización de los Cardenales de San Luis en el nivel de Clase -A.

Tras su primer año en el béisbol profesional de los Estados Unidos y lanzando en la New York-Penn League con State College Spikes, Echemendía Jr. impresionó en su función de relevista.

Atrás había quedado su equipo Ciego de Ávila, su padre, quien no estuvo de acuerdo con su decisión de abandonar el país, y todas esas cosas que dejas cuando decides emigrar.

El derecho de 24 años fue sublíder en el nivel de Clase -A con 12 salvados y lanzó para 6-1, 2.09 de efectividad. Dejó un grandioso WHIP (cuarto mejor de la liga) de 0.93. En junio le batearon para 187 y en julio para 207. En agosto se situó en la cima de los lanzadores de bullpen salvando siete partidos en ocho oportunidades. Fue el primer lanzador en la historia de los State College Spikes en liderar el staff de pitcheo en juegos ganados y salvados.

Sobre esta gran temporada que le permitirá proseguir la escala de niveles en las menores, conversamos con Echemendía Jr.

¿Cuándo y por qué decidiste dejar la Serie Nacional y saltar al profesionalismo?

Decidí ser profesional a temprana edad porque no le vi futuro a mi carrera como pelotero en Cuba.

¿Por qué? ¿No tenías lugar para lanzar en Ciego?

No, al contrario, solo que me miré en el mismo espejo de mi padre y no quise correr la misma suerte que tuvo él. Tuve mucha participación en mis dos Series Nacionales y fui al juego de estrellas en la Serie de Oro.

¿En qué año te fuiste de Cuba?

El 11 de septiembre del 2011.

¿Por qué recuerdas el día exactamente? ¿Eso no se olvida?

Eso es algo que nunca se olvida y más cuando dejas a tu familia y a tus seres queridos. A partir de ese día dejas de ser el hijo o el hermano o el padre y te conviertes en un luchador, en un guerrero. Dando lo mejor para que tu familia se sienta orgullosa de ti.

Cuéntame entonces el proceso luego de tu salida. ¿A dónde fuiste a entrenar? ¿Fue difícil firmar con algún equipo de Grandes Ligas?

Salí directo a Dominicana. Estuve un año y seis meses sin papeles para poder hacer la agencia libre y, cuando lo conseguí, me fui a Puerto Rico y de allí para Estados Unidos. Aquí me pase dos años más por problemas de papeles, y al final, gracias a Dios, firmé con los Cardenales de San Luis. Creo que con los papeles rápido hubiera firmado mucho antes como también mis compañeros cubanos.

¿Cuándo firmaste con San Luis, en febrero 2015, olvidaste los momentos difíciles?

No, eso es algo que uno como atleta nunca olvida porque esos momentos de espera son complicados y hay que ser bien fuerte. Pero siempre tuve buenas personas dándome fuerza y buenos consejos.

¿Una de esas personas era tu padre?

Sí. Mi padre y mi madre que, gracias a Dios, la he tenido conmigo desde el día que deje el país.

¿Cuando firmas tu contrato pensaste que ibas a ser el Mejor Pitcher del Año de San Luis en la New York Penn League (-A)?

No, la verdad que no pensé ser el mejor pitcher. Pero sí estaba seguro que iba a hacer un buen papel y dejarles saber a los de la organización que tengo para mucho más.

¿En qué basas actualmente tu repertorio y como está la velocidad de tus lanzamientos?

Estoy tirando un buen cambio, trabajo con la curva y la recta entre 93 y 94 millas por hora. Mis armas son los picheos que hacen más grande la recta.

Quedaste segundo entre los mejores de la liga con 12 salvados. ¿Crees que tienes más talento como pitcher de bullpen o te gustaría ser abridor?

Me siento muy bien en el bullpen; es más, me gusta el reto de entrar a la hora buena del juego. Aunque casi toda mi carrera he sido abridor, desde que tenía nueve años. Tampoco descarto el trabajo como abridor pues abrí más de 22 juegos en Series Nacionales.

¿En qué nivel te han dicho que comenzarás la próxima temporada?

Por ahora no me han dicho nada, pero espero jugar en una buena liga el año próximo.

¿Qué expectativa tienes con tu carrera ahora mismo? ¿Sueñas con llegar?

Sueño con llegar todos los días. Esa ambición de béisbol no se me ha quitado y tengo buenos planes en estos momentos, pero no quiero adelantarme.

¿Por qué no jugaste con ningún equipo en las Ligas del Caribe en este invierno? ¿No te interesaba?

Estoy esperando un documento para salir a jugar en esas ligas. Será una buena experiencia para mí.

Me puedes adelantar en que liga piensas jugar

Ahora mismo no te puedo responder porque no estoy disponible con ningún equipo.

¿Crees que con un par de años de trabajo en las menores puedas llegar a las Grandes Ligas?

Sí, claro. Con Dios por delante, eso espero.

¿Qué crees que te falta?

Ser un poco más consistente en la velocidad.

¿A qué jugador del equipo Ciego de Ávila extrañas más?

A Dachel Duquesne, mi compañero de habitación.

¿Qué les puedes decir a los que no creyeron en tu talento, ahora que has triunfado en el nivel -A y tus sueños apuntan a las Mayores?

Que sigan desconfiando de mí, así me hacen más fácil el camino.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

Saludos cubanito, yo tambien hace muchos años deje aquel dolor de cabeza que se llama "la cuba de los hermanos castros y sus acolitos", tambien vine vendido, como se decia en aquella epoca y yo me dije, yo me sé vender solo y de verdad, pase trabajo y dificultades, pero hay un DIOS que siempre estuvo a mi lado y hoy recuerdo los trabajos y dificultades, pero me alegro de haber salido de ese infierno maldito a que nos han condenado esos criminales abominables y sanguinarios narcotraficantes llamados fidel y raúl, hoy soy libre y no le pido a nadie nada, gracias a mi SEÑOR y su HIJO JESÚS. El Señor me salvó de esos asnos con garras, saludos y que mi DIOS te bendiga, adelante y nunca mires para atras, siempre mira el camino que te falta por andar, saludos a tus padres que te ayudan desde el infierno  castrista y de sus acolitos.