Martes, 12 de Diciembre de 2017
22:28 CET.
Poesía

Mi padre y mi hermano se encuentran en las olas

 

Desde la orilla el oleaje parece de cartón:
bandas movidas por secretas manos
a destiempo, como en los fondos de los títeres.
Parada acá veo a mis hijos en la cápsula
llamada infancia, donde se saltan olas
según reglas estrictas, y a donde todavía
a veces entro; y mucho más allá, de un lado
mi padre, y del otro mi hermano
que no se saben mutuamente, no se ven
y luego no se reconocen
porque nadan los dos sin anteojos.
Solo yo los sé a todos y por eso
señalizo con el cuerpo entero
una coreografía sin duda innecesaria:
que tira el mar, que vuelvan hacia la izquierda
(para eso un brazo viborea
y el otro se alza en semicírculo),
que todo bien (pulgar) pero no vayan
más profundo (retroceden los pies)
que (a mi padre) aquel que nada ahí es su hijo
y (a mi hermano) que en esa misma línea
de olas marrones, el que nada es mi padre
que se saluden (uno los índices al centro)
que naden juntos (esto es solo mental)
que estoy contenta de estar ahí cuidándolos
(bailecito).

 


Laura Wittner nació en Buenos Aires en 1967. Sus libros más recientes de poemas son La tomadora de café (Vox, Bahía Blanca, 2005), Lluvias (Bajo la luna, Buenos Aires, 2009) y Balbuceos en una misma dirección (Gog y Magog, Buenos Aires, 2011). Ha traducido a Charles Tomlinson, James Schuyler, Charles Reznifkoff y Keneth Rexroth, entre otros.

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