Lunes, 21 de Agosto de 2017
17:43 CEST.
Poesía

Pompeya, 1956

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Nadie nos dijo cómo se llamaba
la mujer de la túnica rasgada. Los nombres
aunque lo parezcan no resuelven el misterio.
Un nombre no resuelve nada, dijo el guía:
oculta únicamente lo que es dado, resta
su dolor a lo que es breve, y poco es breve
cuando transcurre a su destiempo, póstumo.
La inglesa de las fotos sonrió, dijo que a ella
los fantasmas la protegían desde niña
y enseguida cerró el pico y más nadie dijo
nada ni falta que hizo para que la brisa
de la mañana se quedara congelada. La brisa
y la bruma, las antiguas amigas del misterio.
Tampoco sé de qué se sostenía, qué conspiración
aliviaba su retiro en las laderas del Vesubio.
La vimos una o dos veces más, perdiéndose
entre la niebla, en un recodo seco
de lava, desaparecer como quien se sintiera
de más en este mundo. Como quien disculpa
de su presencia a un antiguo amante
cuya vida no hace sino prolongar la propia
al reposarla como un poso en lo vicario.


Waldo Pérez Cino nació en La Habana, en 1972. Sus últimos libros de poesía son Cuerpo y sombra (2010) y Apuntes sobre Weyler (Bokeh, Amberes, 2012). Este poema pertenece a un libro inédito: Dinámica del medio.

Otros poemas suyos: Pabellones del reposo, Penélope conversa su destino, La presa, Mayo y Bajo otra forma del sosiego.

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