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Política

Casa de las Américas considera justo exigir respeto a los derechos humanos… excepto en Cuba, Venezuela y Nicaragua

La entidad subordinada al régimen cubano acusa a los firmantes de una carta en la Feria del Libro de Madrid de 'sumarse al hostigamiento' contra los regímenes de Díaz-Canel, Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

La Habana
Sede de la Casa de las Américas en La Habana.
Sede de la Casa de las Américas en La Habana.

La oficialista Casa de las Américas, en La Habana, calificó de "desvaído manifiesto" una carta firmada durante la recién finalizada Feria del Libro de Madrid, en la que escritores y artistas de varios países exigieron el respeto a los derechos humanos en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Según la declaración, titulada "Del lado de don Quijote" y publicada este domingo en la página de Facebook de la institución, el evento madrileño fue utilizado "como plataforma de lanzamiento de un desvaído 'Manifiesto' titulado 'La literatura, siempre del lado de la libertad y de la democracia', firmado por varias decenas de nombres, algunos, incluso, conocidos".

Entre los conocidos nombres, que Casa de las Américas se cuidó de mencionar, figuran Joan Manuel Serrat, Juan Villoro, Rosa Montero, Soledad Puértolas, Héctor Abad Faciolince, Wendy Guerra, Juan Casamayor.

El problema de Casa de las Américas no es con la demanda de los mencionados artistas e intelectuales y otros, de "instauración de la democracia y el respeto a los derechos humanos en aquellos países donde los regímenes totalitarios han dejado un rastro de muerte, cárcel, despojo, confiscaciones y destierro".

Ese reclamo, dice Casa de las Américas, parecería "totalmente justo, si no fuera porque pronto queda claro que se refiere 'a la tierra de Rubén Darío, Dulce María Loynaz, Miguel Ángel Asturias y Rómulo Gallegos'", en otras palabras, a Nicaragua, Cuba, Guatemala y Venezuela.

La exigencia de respeto a la democracia y los respetos humanos en "la tierra" del periodista y escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias podría haber sido tolerada y quizás incluso compartida por la institución que preside Abel Prieto. Pero demandar democracia y respeto a los derechos humanos en Cuba, Venezuela y Nicaragua significa "sumarse con entusiasmo mal disimulado a la campaña de la prensa hegemónica contra todo aquel que en nuestra región se niega a aceptar los dictados de Washington y la vigencia de la bicentenaria Doctrina Monroe", considera Casa de las Américas.

La institución opta por dejar a un lado la calidad de la prosa y la selección de los autores y países, que califica de "arbitraria", y afirma que es "motivo de vergüenza" que estos utilicen la palabra para "sumarse al hostigamiento y justificar así las sanciones que padecen algunos de los países aludidos, es decir, que sufren sus pueblos y, como parte de ellos, también sus escritores".

Con toda intención, Casa de las Américas evita mencionar el nombre de la principal promotora de la carta, la poeta nicaragüense Gioconda Belli, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2023, quien fue despojada de su ciudadanía por Daniel Ortega. El también nicaragüense Sergio Ramírez, Premio Cervantes 2017 y víctima asimismo del régimen sandinista, fue otro de los firmantes de la carta suscrita en Madrid y criticada por la institución subordinada al régimen cubano.

A los destierros y expatriaciones de más de 90 nicaragüenses, entre ellos el excomandante de la revolución Luis Carrión, la veterana defensora de los derechos humanos Vilma Núñez, al excanciller Norman Caldera y el exmagistrado sandinista Rafael Solís, no hizo la menor referencia Casa de las Américas.

También el régimen cubano suele recurrir a la práctica de desterrar a opositores, activistas y periodistas independientes.

Pero según Casa de las Américas, esos escritores reprimidos por el régimen de Nicaragua y los que lo han sido en Cuba y Venezuela, además de aquellos que firmaron la carta de Madrid en solidaridad con ellos, "ponen su palabra —así sea indirectamente— al servicio de quienes intentan aplastar cualquier proceso emancipador en Nuestra América, se ubican lejos, muy lejos, del don Quijote que es paladín de la libertad, la justicia y las utopías".

Como un supuesto aval de la dictadura cubana, Casa de las Américas recuerda que el primer título publicado por la Imprenta Nacional, fundada tres meses después del triunfo de la Revolución, fue "precisamente 'El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha'".

Al lado de "ese símbolo" dice mantenerse Casa de las Américas, que, en febrero de 2021, borró de su portal web, La Ventana, los textos y perfiles de los escritores cubanos exiliados en Estados Unidos, Abel Sierra Madero y Legna Rodríguez Iglesias.

Días antes, el mismo portal web había publicado una nota de Casa de las Américas en la que acusaba a los artistas e intelectuales críticos del régimen de darle "argumentos a medios sufragados por los yanquis para imponer la matriz de opinión de que en Cuba existe un enfrentamiento irreconciliable entre creadores e instituciones".

A finales de ese año, la entidad estatal presentó a la Isla como un "ejemplo de 'creación heroica', herejía y emancipación frente al Imperio" en una declaración titulada "Cuba frente odio y la calumnia", en respuesta a las más de 300 personalidades del mundo del arte que habían condenado la represión del régimen cubano contra los artistas de la Isla.

En una carta de diciembre de 2021, a la que respondía Casa de las Américas, Premios Nobel de Literatura como Mario Vargas Llosa, J. M. Coetzee y Orhan Pamuk, así como los escritores Gioconda Belli, Sergio Ramírez, Paul Auster, Elena Poniatowska, Isabel Allende, Zadie Smith y Tom Stoppard, habían coincidido en que "el Gobierno cubano debería respetar la libertad de expresión, liberar a los artistas que han sido detenidos arbitrariamente, desistir de cargos penales abusivos y permitir que quienes están en el exilio puedan regresar a su país".

Otros firmantes de la declaración eran los actores Meryl Streep y Alec Baldwin, el humorista gráfico Jules Feiffer, las artistas cubanas Tania Bruguera y Coco Fusco, y el músico Arturo Sandoval.

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1 comentario

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Por lo menos Retamar era culto, buen profesor de estilística y logró poemas elegíacos legibles, aunque fue tan cobarde y oportunista como ahora Abel, que le gana en montar respuestas poco inteligentes como esta. Retamar se hubiera quedado calladito.