Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
21:45 CET.
Música

Los Campeones del Ritmo

Entre otros acontecimientos musicales notables en la década de los 40 del siglo pasado, habría que citar lo que podemos llamar la Guerra de los Conjuntos. Para comienzos de esa década, el interés del público por sextetos, septetos y orquestas había decaído y, como una vez me dijo un gran músico cubano, Jesús Caunedo, "los músicos cubanos siempre tenemos que estar inventando".

Efectivamente al tresero y compositor Arsenio Rodríguez se le ocurrió cambiar el formato del septeto tradicional, agregándole piano, tumbadora y una trompeta adicional y denominarlo conjunto. La innovación gustó y enseguida otros grupos musicales lo imitaron (estoy resumiendo a grandes rasgos) y pronto hubo como tres modalidades de conjuntos: el estilo Arsenio Rodríguez, con seguidores más bien en los sectores de negros y mulatos cubanos; el estilo Sonora Matancera, con un público más general; y el estilo Conjunto Casino, más gustado por la clase media y alta... Por supuesto, son generalizaciones y, además, a cada uno de los tres grupos musicales mencionados le sucedieron otros conjuntos que imitaban su estilo.

El resultado fue que pasamos esa década, y las siguientes, disfrutando de muy buena música, ya que no hay nada como la competencia para lograr calidad.

Después de los 40 la historia trató en forma distinta a los tres grupos: el de Arsenio Rodríguez desapareció en 1971 con la muerte del maestro, si bien Chappotín con su conjunto fue un buen fue un buen mantenedor del mismo estilo; la Sonora Matancera, en cierta manera aún subsiste; pero el Casino, desgraciadamente  empezó a decaer en el favor popular en los 60, hasta desaparecer en la década de los 80.

Por razones que harían este texto muy largo, sobre la Sonora Matancera se han escrito más de siete libros, por autores puertorriqueño, colombianos (varios),  peruano, ecuatoriano y costarricense; sobre Arsenio, se han escrito varios, por autores colombianos, norteamericano, puertorriqueño,  y un documental no estrenado por un cubano; pero sobre el Conjunto Casino solo se había escrito un libro, el del cubano José Reyes Fortún.  

La razón de esta gran diferencia en publicaciones es que las orquestas, como los ejércitos, siguen determinadas tácticas. La de la Sonora fue grabar mucho con cantantes de otros países latinoamericanos y hacer giras a varios de esos países, lo que creaba seguidores en por todo el continente. De hecho, existe un club "Sonora Matancera" creado en 1976 en Medellín, Colombia, que se reúne religiosamente todos los meses y hace un gran baile anual, dedicado a la Matancera...

Arsenio, por su parte, radicó mucho tiempo en Nueva York y algo también en Puerto Rico. Pero el Casino solo hizo breves giras a México, Panamá y Venezuela.

Sin embargo, como es más importante la calidad que la cantidad, este libro de Gaspar Marrero Pérez-Urría lo compensa con creces. De todos los escritos sobre los tres grupos musicales mencionados, posiblemente este sea el más completo, el más cuidadosamente investigado y planificado. Curiosamente, en un libro tan escrupulosamente escrito, el autor no ha enumerado los capítulos, y nosotros vamos a tomarnos la libertad de hacerlo, para mejor comprensión  de nuestro lectores, numerando como capítulo 1 el que tiene el título de "Acerca de una obra necesaria" , sobre la necesidad de este libro, abundando en lo que acabo de exponer.

El segundo capítulo, que titula "Senda fonográfica hacia la era de los conjuntos", hace un cuidadoso recuento de cómo se llega al formato del conjunto, donde, entre otras cosas, nos enseña (pag. 51) que la palabra conjunto ya había sido usada por el Trío Matamoros en una grabación de 1937...

En el siguiente capítulo, "Un sexteto de ocho", ya entra en los comienzos del Casino, que empezó siendo el Sexteto Miquito. El capítulo reúne entrevistas, citas de diarios, revistas, discos, libros y fotos, y de aquí en adelante el autor nos llevará paso a paso por la trayectoria del Conjunto, sus relaciones con el panorama general cubano de la música, y los datos biográficos minuciosos de los músicos que van entrando y saliendo del Casino a lo largo de los años.  Al hacerlo, rectificará fechas y otros errores cometidos, en detalles hasta mínimos, por otros que escribieron sobre el tema (incluyéndome a mí, que me tocan varias rectificaciones).

Como muchas veces se extiende sobre las actividades de un músico después de su salida del Casino, como es el caso de Alberto Ruiz, o comparaciones entre las actividades del Casino y otros conjuntos, en realidad el libro se convierte en una  vista panorámica  del ambiente musical cubano de muchos años, con interesantess detalles. Igual sucede cuando el  Casino viaja a otros países: capítulo quinto, "México, penas y glorias"; el capítulo séptimo, "De Puerto Rico a Venezuela"; el capítulo 12, "Éxito rotundo en Panamá".

Marrero sitúa "La época de oro" del grupo en el capítulo octavo. Comienza en 1949, y durará toda la década de los 50, con viajes frecuentes a Tampa y Miami, programas televisivos, actuaciones en cines y teatros, cabaret, premios... En el capítulo 11, "El Casino se multiplica", se habla de la competencia de otros grupos que imitaron al Casino. En el capítulo 13, "Los años sesenta. El adiós del gran sonero", se habla de las dificultades del periodo y de la muerte de Roberto Faz. Y en el capítulo 14, "El final de una era musical", comienza con el año 1967 y continúa narrando las dificultades  por "desacertadas políticas de difusión asumidas a comienzo de la década de 1960". Se posterga al conjunto y en marzo de 1968 "sobreviene una etapa crítica para la música cubana. Cierran todos los cabarets, centros nocturnos y los bares, así como se produce la desaparición total de los bailes populares... los músicos solo eran llamados para actuar en campamentos de los trabajadores en la zafra y otras labores agrícolas", nos cuenta Marrero.

"La gloriosa era del Conjunto Casino, aunque existiera un grupo con ese nombre, finalizó con el retiro oficial en 1974 de su principal promotor, Roberto Espí", afirma Marrero, y prefiere terminar el relato del grupo, citando  a otro autor: "En 1982 se nombra a un joven músico, Edgar Hernández, director del grupo. Son nuevos tiempos y nuevas ideas. El Casino vuelve a grabar en 1986 un Lp... y otro al año siguiente. Sonido, estilo y repertorio, no tienen nada que ver con el Casino; de este solo tiene el nombre."

En breve epílogo, el autor habla del destino final de algunos de los componentes de la orquesta, y cierra con un bello párrafo de Roberto Espí... El volumen continúa con una extensa bibliografía, una utilísima cronología, una relación del personal e instrumental del Conjunto Casino (1936-1969), y una relación nominal de músicos del Conjunto Casino. Todos estos anexos no son típicos en libros de esta clase. En cuanto a la discografía, el autor ha tenido una buena idea: como las grabaciones en discos de 78 rpm y LP están cubiertas en el libro que sobre el Conjunto Casino escribió José Reyes, en vez de duplicar ese trabajo, Marrero ha preferido referirse a las reproducciones de esas grabaciones que se han hecho en CD y otros medios más modernos, cosa que no ofrece el libro de Reyes.

El libro se cierra con un cancionero con las letras más populares del grupo, y finalmente, un índice onomástico. A lo largo de sus páginas hay también fotos del conjunto y reproducciones de sellos de discos importantes.


Gaspar Marrero Pérez-Urría, Los Campeones del Ritmo. Memorias del Conjunto Casino (Ediciones Cidmuc, La Habana, 2014).

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Quise decir Fajardo y sus estrellas, no "Hermanos Castro,  que viajo al Japon con su "Sayonara, sayonara, yo me voy pa'l japon a bailar esta pachanga..." y jamas volvieron. Introdujeron la innovacion de unas modelos bailando al frente de la orquesta. Agradezco a los lectores lo que puedan agregar.Muchos salones de baile habia en aquella Haban a pesar de Batista y aunque hubo un auge con lo robo-ilusion esto tambien buen desaparecido en el 68 en aras de concentrar todo los recursos en la zafra de los millones que nunca fueron y de una mayor sumision y terror contra la poblacion despojandola de los pocos recursos que aun les quedaba en los pequeños comercios y negocios.Ni amoladores de tijeras, ni barberos, ni vendedores de fritas o churros, o limonada. "Acabemos con todo" era la consigna enmascarada con lo de "Ofensiva Revolucionaria". Y tambien acabaron con los bailes populares.Todo lo que han pretendido demagogicamente arreglar se ha deteriorado en un 500%.Los prostibulos estaban bien localizados y las "muchachitas" bien identificadas. Ahora ni estan localizadas ni identificadas y las "baja-y-chupa" proliferan en todas las calles y ciudades a precios miserables como bien las han convertido al servicio de turistas y de la "comunidad" desvergonzada que viaja cada vez mas frecuentemente como mulas o proxenetas.

Imagen de Anónimo

Roberto Faz fundo su propio conjunto en algun momento y tuvo exito enorme entre los bailadores. Despues de su muerte, el mismo conjunto, a pesar de su ausencia sigo cosechando una muy buena aceptacion entre los bailadores.La Robo-Ilusion tambien acabo con los bailes y los bailadores, porque al contrario de buscar la felicidad de su pueblo, siempre ha tratado de tener un pueblo psicologicamente manipulado y desgraciado.La felicidad y la prosperidad de los cubanos siempre les ha molestado. El prohibir, desterrar, exiliar, el holocausto contra la religion y las navidades, la transformacion de un nuevo año los 1ros de enero de felicidad y prosperidad fueron convertidos en fecha infame del kaxtrizmo para celebrar su endiosamiento y amenazar con mas desgracias al pueblo de amigos y enemigos.Una fecha negra entre muchas otras del kaxtrante regimen fue sin duda el 13 de marzo de 1968 donde tambien se encadeno la poca alegria que podian tener los cubanos en los bailes populares.La sonora matancera con Celia Cruz dio un ejemplo en todos los sentidos a bailadores y musicos del mundo y un Oscar de Leon aunque hablara del Benny More al mismo tiempo su orquesta hacia recordar mayormente a la orquesta de la Sonora Matancera.Miles de musicos cubanos fueron y son a pesar de los pesares como tambien ocurre con los peloteros. No olvidar a la Orquesta Riverside y Tito Gomez. Otro de los que cogio el camino temprano fue la orquesta de los Hermanos Castro