Domingo, 17 de Diciembre de 2017
10:46 CET.
Obituario

Fallece en La Habana el poeta Alberto Rodríguez Tosca

El poeta Alberto Rodríguez Tosca falleció a los 53 años de edad en la madrugada de este miércoles. Se encontraba ingresado en el Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana a causa de un cáncer, confirmó a DIARIO DE CUBA la bloguera Regina Coyula, citando fuentes de la familia.

El autor, nacido en Artemisa en 1962, residía en Colombia desde 1994. En 1987 obtuvo el Premio David de Poesía con el libro Todas las jaurías del rey y mereció el Premio de la Crítica en 1992 por su libro Otros poemas. Más tarde, en 2006, publicó el poemario Las derrotas (Unión, La Habana).

Graduado de Dirección de Radio, Cine y Televisión en la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, durante los años 80 dirigió y condujo un conocido programa dedicado a la poesía y los poetas en Radio Ciudad Habana.

En Colombia, Rodríguez Tosca fue editor del semanario bogotano Suburbia Capital, así como del periódico Urbe y de la revista Horas. Fue editor de la Casa de la Poesía José Asunción Silva, en Bogotá, donde dirigió un taller de escritura. En ese país publicó su libro El viaje (Catapulta, 2003).

Considerado uno de los poetas destacados de la Generación de los 80, su obra ha sido recogida en antologías publicadas en Cuba, España, Argentina, México, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Austria, Italia y Estados Unidos.

Alberto Rodríguez Tosca lee 'Aviso al lector'

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Comentarios [ 8 ]

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Compañeros poetas, acabamos de recibir un correo para dceirnos que Alberto ha fallecido a las doce en punto de la noche. La hora me indica que entonces no se ha muerto. Con su ironía cubana de siempre nos ha engañado a todos y también a esa parca que hace meses lo perseguía. Para morir es necesario un dia fijo y él se ha ido a caballo de dos. Las doce en punto es un tiempo indefinido, como su ausencia, ni es ayer ni es hoy. Cuando nos enseñaba que la poesía se escribe desde la otra realidad, sabía muy bien lo que hablaba y sobre todo sabía muy bien lo que escribía, la visitaba con frecuencia. De esta manera con este otro conocimiento y con el suyo, inmenso como su océano, qué otra cosa pudo haber sido, además de un maestro, un hermano y un amigo, si no un gran escritor. Los demás sólo podemos incursionarnos un poco en cada jornada por los vericuetos de aquella otra realidad de la que hablaba, escribía, y yo creo provenía. Gracias Alberto, amigo, en dos años me enseñaste lo que no fui capaz de aprender ni en veinte. Me valió mucho la pena residir en Bogotá por el sólo hecho de haber tenido el privilegio de ser tu amigo. Finalmente venciste a todas "Las Derrotas".Joaquín Z.P

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qué reconfortante encontrar tu sonrisa y tu intensidad bonachona y afilada a un tiempo! siempre en deuda contigo por lo benefactora de tu conversación y por lo buena gente que eras. espero que la Biblioteca del Congreso de la futura república conserve tus programas de radio: una hora de poesía en Radio Ciudad que ayudó a muchos en medio de la miseria y la desesperación. gracias, Alberto. mucha tristeza hoy. mucha alegría haberte conocido. descansa en paz.

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En junio lo vi en La Habana, estaba muy delicado, se iba a morir. Subí a la habitación del Ameijeiras, donde estaba ingresado, debajo de la sábana que lo cubría un cuerpo endeble y una cabeza medio rapada, lo saludé con la efusión que la circunstancia permitía, conmovido al ver  al amigo y admirado poeta en una situación como aquella, en ese momento no me reconoció, le tuve que explicar quién era, así que de pronto me miró más fíjamente y comenzó a hablar con una voz pausada y susurrante de nuestros libros y de algunos encuentros del pasado, en Bogatá, y en La Habana. Era un hombre dulce, quizás también evasivo,  guardando para sí una intimidad poética explosiva.  Así fueron apareciendo aquellos textos profundamente dialogantes, duros, estremecedores. Me duele su muerte, pero en las condiciones en que estaba tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir.  Un abrazo a sus hermanos y familiares de Artemisa y a sus amigos de Cuba y Bogotá. Efraín Rodríguez Santana

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Buen poeta y aún más grande persona. Sé que esto es lo que casi siempre se dice cuando cuando alguien muere, pero en el caso de Albertico, a quien conocí cuando hacía su programa en Radio Ciudad de La Habana, era así.  Un tipo sin dobleces y una personalidad que evitaba las estridencias de otros compañeros de oficio, pues la suya era una personalidad que rozaba la timidez.

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Descansa, Alberto.J.L.A

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En paz descanse. 

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En paz descanse, un buen poeta y una buena persona. 

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Le conocí y fui compañero suyo de tertulias y labores en el ICRT. !Una gran pérdida para la cultura! El Lapón Libre.