Martes, 12 de Diciembre de 2017
16:14 CET.
Represión

Putinización del arte cubano

La Bienal del Deshielo, han llamado a la bienal de arte contemporáneo concluida hace unas semanas en La Habana. El mercado estadounidense se volcó en ella y muchos artistas cubanos residentes en el extranjero volvieron al país para exponer sus obras. Con la legitimación que el arte contemporáneo presta a ciertos gestos, hubo un doble de Obama paseándose por la ciudad, una playa de arena en pleno Malecón y un ícono de Facebook del tamaño de las vallas de la propaganda oficial.

La han llamado Bienal del Deshielo no solo por ocurrir en medio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, sino también porque los artistas intentaron dar un empujón a esas negociaciones y acelerar la historia. Así, el paseo de Obama fue una premonición del viaje que el presidente prometió para cuando termine su mandato. Sombrillas y tumbonas sobre la arena descargada en el Malecón resultaron un avance de las transformaciones urbanísticas por las que tendrá que atravesar La Habana. Y la señal de Facebook sugirió un acceso a Internet como el que no existe hoy en Cuba.

Políticamente imaginativos como pueden parecer, los artistas participantes en la bienal fueron incapaces de inventar una defensa de las libertades artísticas y civiles, e hicieron silencio ante la censura y la represión de su colega Tania Bruguera, quien había vuelto al país meses antes con el propósito de realizar una performance en la plaza de la Revolución. Era su manera de acelerar el deshielo: instalar un micrófono donde solo se ha escuchado el monólogo oficial y permitir a cualquier ciudadano expresarse. La Seguridad del Estado no dejó que llegara a la plaza, cargó con ella, le retiró su pasaporte y desde hace más de medio año la mantiene en un limbo jurídico, en la isla como cárcel.

Llegada la bienal, Bruguera se sumó también a la gestualidad invocatoria. Emprendió la lectura en voz alta, en la sala de su casa, de Los orígenes del totalitarismo, de Hannah Arendt. Invitó a sus colegas y a todos cuantos quisieran acompañarla, y apenas acudieron artistas plásticos cubanos. (En el momento del cierre, cuando mayor era el peligro, se encontraban allí Levi Orta y el crítico y curador Gerardo Mosquera.)

Quienes sí se presentaron fueron los oficiales y la gentuza amenazante que la Seguridad del Estado disfraza de pueblo, que la sometieron a un acto de repudio. Invitada como fue a varias inauguraciones de sus colegas, Tania Bruguera descubrió que tenía prohibida la entrada a galerías y museos. Ante esto, ninguno de los que la invitara protestó. Ninguno descolgó sus piezas, se retiró o hizo pública una queja.

Este desentenderse ante violaciones de derechos elementales no es, por supuesto, exclusividad de las artes plásticas cubanas. El pasado diciembre, durante el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, fue censurado el filme francés Regreso a Ítaca, y Leonardo Padura, autor del guion basado en una novela suya, pidió al director Laurent Cantet que no chistara y también calló él. Y cuando un grupo de gente de cine condenó públicamente la censura y Cantet les agradeció en una carta, Padura mantuvo su silencio. Se inventó la figura del censurado que evita asociarse con quienes se arriesguen a defenderlo.

Todas estas señales parecen indicar el surgimiento de una nueva clase de artistas en la cultura cubana. Residentes fuera o dentro del país, gozan de solvencia económica suficiente como para no depender del régimen, cuentan en su mayoría con otra nacionalidad que los ampara y, no obstante, se comportan como si ninguna lección de libertad extrajeran de esas ventajas. Defienden sus privilegios económicos por encima de la suerte de cualquiera, incluso (como puede verse en el caso de Padura) por encima de su propio trabajo.

Llevan sus cuadros a Cuba o publican allí sus libros en beneficio de la gente que lee y asiste a las exposiciones, no para congraciarse con el régimen. Al menos, eso dicen. Sin embargo, la falta de escrúpulos no tarda en hacerlos cómplices de las autoridades, y con sus silencios garantizan la buena marcha de la censura y de la represión. Son figurantes y protagonistas de unas fiestas del arte donde, en el fondo, machacan siempre a alguien.

Dispuestos a apresurar el futuro, estos artistas ayudan a configurar una relación con el poder político muy semejante a la que un régimen como el de Vladímir Putin sostiene con el mundo del arte. A diferencia de Putin, Raúl Castro no necesita desembolsillar demasiado para comprar artistas. Se vale del mercado estadounidense y su apetencia por descubrir Cuba. Toda una flota de galeristas estadounidenses desembarca en La Habana y, no importa dónde residan ni cuán bien les vaya, los artistas cubanos vuelven al país. Pues se entiende que arte cubano es lo que se compra en la isla, in situ, por el valor añadido del genio del lugar. Arte cubano es lo comprado como souvenir de un momento histórico, y el régimen saca tajada por poner el local, que es su isla, y deduce de esas transacciones un compromiso de docilidad de los artistas.

Terminada la bienal, tras leer en voz alta a Arendt en La Habana, Bruguera ha empezado a investigar para futura obra suya la represión contra los opositores políticos en Cuba. Detenida en varias ocasiones y golpeada por las fuerzas de la Seguridad del Estado, pueden llevarla a juicio en cualquier momento, a uno de esos juicios decididos de antemano. Es bastante improbable que sus colegas alcancen entonces a apoyarla, concentrados como están en el proceso de putinización del arte.

 


Este artículo apareció originalmente en El País. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 29 ]

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 Eso de “putinizacion” del arte es tremendo disparate....Ningun artista puede vivir del arte con temas politicos porque eso nadie lo compra....Solo sirve para promocionarse alguna vez y lo aplaudo...Pero si no hace un arte de calidad no tiene venta...Eso pasa en Rusia..., en Cuba ...en la cochinchina...y en todas partes del mundo...

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Gracias a Ponte por este magnífico artículo.Con saludos desde Firenze.

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Por cierto, hablando del ruso... En Francia se han visto en el aprieto de cambiarle la grafía al apellido y escriben POUTINE, pues si lo leen del modo correcto suena PUTÁN y eso en Francia se presta a habladurías y chistecitos... Y el loquito es capaz de declarar la guerra y ya sabemos que los franceses para eso no son nada buenos: las pierden TODAS. Y entonces tienen que llamar a los AMERICANOS otra vez para que los salven... Y más adelante se olvidan, los muy finos ingratos franceses...

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"El artista es valiente hasta la muerte... exclusive": René Descartes.Ponte ha metido implacable e impecablemente un dedo en la llaga y eso molesta a algunos. Pero todo lo que ha dicho es verdad. Y si aplicamos esa lógica febril de que "sólo los que se opusieron a la dictadura pueden hablar", entonces habría que preguntarle a los 10 mil fusilados por la tiranía... Pero recuerden que "no hay mal que dure cien años"... A ver qué justificación se inventan cuando llegue el día de hacer cuentas.

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Ex...ce....len...teeeee!!!!!

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Ano. 6:24, esa táctica no te sirve en este caso porque Ponte predicó con el ejemplo mientras vivió en Cuba. Búscate otro truco.

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La verdad es que es en esto que llamamos Exilio donde los artistas cubanos no van a ninguna parte y todos los ningunean.  Es en Cuba donde se sienten bien y pueden vivir de su arte. Me refiero a los que viven allá y todo el que viva en otro lugar, si lo desea, tiene todo el derecho del mundo de regresar, salir de nuevo o hacer lo que le venga en gana. Y no tiene que proclamarse opositor ni imitar a la Bruguera. Tampoco tienen que esperar "premios" de zutano o mengano.  Solo vender sus obras.  Si se identifican con aquello o se oponen o ni una cosa ni la otra, eso es asunto de ellos. 

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Anónimo - 20 Jul 2015 - 5:30 pm. por que un artista tiene que irse de su pais y no virar mas!!? quien le dijo a los HP de raul y fidel que son los dueños!!! eso que se llama a veces coraje y dignidad porque no regresas a Cuba es simplemente cederle al gobierno la decicion de lo que tu haces con tu vida. yo ire a cuba todas las veces que me quiera, a lo  que sea, a intercambiar con otros, eso no me hace complice. lo que se discute aqui, es mas cercano al arte sin valor ninguno que circula en la isla, en las bienales, porque simplemente para estar en la bienal no puedes estar en contra del gobierno y ese principio va en contra del arte mismo. ahi radica el valor de la obra de tania, y la felicito por eso. y por desgracia como dice el texto 'Arte cubano es lo comprado como souvenir de un momento histórico'.

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Excelente!!!Gerardo Mosquera

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La verdad es esa por mucho que duela. Hay muchos putinistas por ahí.