Cine

De 'El brigadista' a 'Conducta'

Cuánto camino han recorrido el cine y la sociedad cubana desde la película de Octavio Cortázar (1977) hasta la de Ernesto Daranas (2014).

El brigadista, película realizada en 1977 por Octavio Cortázar y protagonizada por Patricio Wood, cuya trama refiere a la campaña de alfabetización hecha en el país en 1961, cuenta la historia de un adolescente alfabetizador, de procedencia urbana, que llega a un pequeño pueblo en la Ciénaga de Zapata. Allí no solo tendrá que habituarse a un medio natural que le es ajeno, sino que deberá vencer la intransigencia de algunos de los habitantes del lugar, que se niegan a ser enseñados por un "barbilampiño".

Con guión de Luis Rogelio Nogueras y el propio Cortázar, El Brigadista se inserta en la larga lista de cintas cubanas de esos años, cuyo objetivo era ilustrar las epopeyas de la aún joven y venerada revolución. Nadie imaginaría entonces que 37 años después, la filmografía nacional distara tanto en contenido y forma de aquello argumentos entusiastas que conformaban la mise en scène de la justa sociedad prometida.

La promesa se quedó en los eslóganes, y el cine, como todo arte, es reflejo de su tiempo. Desde los 90, la mayoría de las películas cubanas, casi todas coproducciones, son un archivo testimonial de la realidad: diferencias sociales, deseo compulsivo de abandonar el país, corrupción, hambre. A menudo se ha acudido al facilismo de las críticas superfluas, los chistes manidos y los argumentos escatológicos, pero al menos recientemente, se ha transitando de la comedia costumbrista a la tragedia contemporánea.

Por estos días las salas de estreno del país exhiben Conducta, del director Ernesto Daranas. Se trata de una película que marcará un hito en la historia del cine cubano; por primera vez, la intrepidez del filme no reside en la temática que aborda —aunque ella no deja de ser la coartada perfecta para exorcizar demonios encubiertos—, sino que su valor radica en que es, de punta a punta, una película sincera.

El director de Los dioses rotos desenmascara el desamparo cotidiano, muestra las instantáneas de esos barrios habaneros que no aparecen en los catálogos turísticos. Le sube la parada a su ópera prima, con la que se lanzó al ruedo osadamente. Y aunque en aquella oportunidad tampoco hizo concesiones, ahora regresa sin ningún tipo de edulcorantes, desde una historia cruda que nos grita: no nos dejemos engañar, la realidad siempre supera a la ficción.

Conducta no es más de lo mismo. No apela a tesis complacientes, coloca el dedo en la llaga sin sensiblería. Pone a la vista La Habana oculta en los discursos, con su urbanismo decadente, su facha cutre y harta de basura. Con una fotografía de tonalidades sepias y una adecuada banda sonora, nos recuerda que no es un melodrama gentilicio, que es apenas una historia contada, aunque concebida desde la legitimidad: no hace más que tejer la dramaturgia de los ya tan ajados conflictos familiares, de una sociedad en crisis, de la miseria nacional.

Conducta nos pone frente a frente a una crónica más de los prejuicios institucionalizados (que tanto han costado), de la historia del ser versus las circunstancias. Sin parapetarse detrás de moralejas, no tiene un final feliz. No es triunfalista y no quiere serlo. No es el episodio del niño marginalizado por coyunturas adversas que quieren mandar a la escuela de conducta. No es el episodio del oriental y su niña que deportan de La Habana porque no tienen dirección allí, aunque la pequeña sea la mejor del aula, y aunque se le trunque tal vez una exitosa carrera como futura cantante o bailarina. Tampoco es el episodio de la experimentada maestra, casi al umbral de la jubilación, que lucha con incomprensiones y dogmas. Es el episodio de un sistema de Educación ortodoxo que yerra, pero pervive.

Con un reparto de lujo, valdría hacer una alusión especial a los roles protagónicos, en los que están la ya bendecida y siempre insuperable Alina Rodríguez, en el personaje de Carmela (la vieja profesora de primaria), y el jovencito Armando Valdés, en "Chala" (el problemático alumno).

En la historia precedente, el personaje de Carmela bien pudo haber sido una brigadista. Pero en el final de esta película no iza una bandera. Marcha extenuada entre la gente, con su verdad a cuestas, y como el grito sordo de Madre Coraje. En cambio ella, sonríe lentamente cuando "Chala" grita su nombre que suena como un nuevo grito de combate. ¡Cuánto camino recorrieron el cine y la sociedad cubana desde historias como las del joven brigadista hasta la de la profe Carmela!

Comentarios [ 20 ]

Imagen de Anónimo

Armienne, perra, regia y girasólica!! GRACIAS.

Imagen de javier monzon velazques

La campana de alfabetizacion, tuvo mas de propaganda e intento de lavar los cerebros, que de necesidad; Cuba era uno de los paises de America con mas bajo indice de analfabetismo, por lo que el interes del regimen tenia una causa fundamental: penetrar los hogares campesinos, en regiones en que se mantenia la heroica lucha de los rebeldes anticomunistas, y en otras donde existia la amenaza de alzamientos populares.

Imagen de Anónimo

Pues en mi opinión, "El Brigadista" fue una pifia más del cine cubano. Donde, además de las malísimas actuaciones de Patricio Wood y Maribel (Caritas) Rodríguez, lo demás era demasiado raído y maniqueo. En mi familia hubo varios alfabetizadores -yo no había nacido- y me pareció una loable la idea de levara la enseñanza (véase intrucción con algo de "lavado" (?rellenado?) de cerebro) a valles y montañas", amén de la propaganda exagerada en su momento y el Gran fraude que vino después. "Conducta" -sin ser la Octava Maravilla del Mundo- sí me parece una buena película que creo traerá muchos premios -merecidos y decorosos- a su director y elenco de actores y actrices. Incluso la presiento con nominación a los Oscar 2015. Condiciones tiene. El Lapón Libre.

Imagen de Armienne la Puta

Anónimos.

Es un placer haberles puesto la película: https://vimeo.com/87616409

Imagen de Anónimo

Es normal que pasado mas de 30 años haya otros  temas  ¿cual es  la importancia?

Imagen de Anónimo

Las dos son buenas películas, reflejando realidades cubanas. Una la de 1961 y el idealismo de la alfabetización. La otra, la realidad sin idealismo de la Cuba de 2014. La del 2014 no la conozco de primera mano, solo por lo que he visto y lo que reportan los que visitan la isla. De 1961, pues solo recuerdo que mis primos fueron brigadistas, que mi casa sirvió de base hospedando a dos mujeres brigadistas desconocidas, pero que yo las seguía porque me gustaban su uniformes, botas y esos collares que todavía llevaban, junto con la boina y además, tenían muy buenos cuerpos y jóvenes. Claro, yo solo tenía cinco años. Pero poco trabajo tuvieron porque en esa zona no había a quien alfabetizar. De ahí pasaron a otro lugar. De haber yo tenido edad, de seguro me hubiera ido a alfabetizar también. Hablando de esa época, me acuerdo que las monjas visitaban mucho mi casa, vestidas todas de negro de arriba a bajo y sin que se les viera el pelo, como era entonces, y yo las seguía y les lavantaba el hábito a ver que tenían abajo. Me acuerdo que un dia les pregunté "¿ustedes tienen pelo?". Las monjas solo se reían a carcajadas, mientras mi familia me regañaba. Otra época. Recuerdo que me aprendí el himno de las brigadas Conrado Benítez, y me la pasaba cantándolo todo el dia. LOL. Sería más propaganda que otra cosa, pero es el tipo de campaña que se basa en lo mejor que hay en el ser humano. 

Imagen de Anónimo

¡Gracias Amienne!

Imagen de Anónimo

Pueden ver la pelicula y otras mas en www.kubaneando.net

Imagen de Armienne la Puta

Me gustó mucho la película y por eso la coloqué en mi página para quien quisiera verla. Es cierto que es una copia de poca calidad pero fue lo que pude conseguir y ya ha tenido más de 1400 visitas.

Gracias a ustedes, Anónimos, por verla.

Gracias

Imagen de Anónimo

Gabonice: Tienes toda la razón. Armienne: Gracias por el enlace.