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Violencia Machista

La Policía cubana ignora las denuncias de mujeres en peligro: las historias de dos sobrevivientes

Una de las víctimas alerta que la demora de la Policía y del sistema judicial en actuar ante casos como estos puede costar la vida de una mujer.

Madrid
Gisselle Ordoñez Milián (izq) y Karina Ríos Estrada (dcha).
Gisselle Ordoñez Milián (izq) y Karina Ríos Estrada (dcha). G. Ordoñez/Facebook y Cubanet

Esta semana los observatorios independientes elevaron a 63 los feminicidios ocurridos en Cuba durante 2023. En este contexto, la Policía cubana sigue ignorando las denuncias de cubanas que han sido víctimas de graves agresiones a causa de la violencia machista. Dos casos que han salido a la luz en los últimos días ilustran la indefensión en la que viven las mujeres en Cuba.

Hace cinco días, la cubana Gisselle Ordóñez Milián denunció en su perfil de Facebook que una expareja suya la había agredido dentro de su propia casa: "El ciudadano Roberto Mesa Valdés esperó a que yo terminara mis clases en el Centro Fray Bartolomé, insistió en acompañarme a mi casa, me negué y continuó insistiendo todo el camino. Me siguió desde El Vedado hasta mi casa y me intentó forzar para tener sexo. Como no acepté, me dijo que yo iba sufrir las consecuencias de no querer estar con él, amenazó mi vida y la de mi hijo. Lanzó el refrigerador contra la pared, rompió el televisor con una baqueta, y me dejó varias lesiones en el cuerpo", detalló Ordóñez.

La agresión ocurrió el 4 de octubre. La joven precisó que esa misma noche puso una denuncia contra Mesa Valdés en la 6ta estación de Policía, en Marianao. "Cada vez que llamo para darle seguimiento al caso, la respuesta es la misma: me siguen diciendo que me avisan cuando lo capturen, no hay otra respuesta. Sigo esperando su pronta detención, mientras la vida de mi hijo y la mía corren peligro", advirtió.

"La indefensión a la que estamos sujetas las víctimas porque la justicia demora en actuar nos puede costar la vida. Rompo el silencio, porque el silencio ha sido la ventaja de mi agresor en todo este tiempo", agregó Ordóñez.  En conversación con DIARIO DE CUBA, aseguró que, aunque han existido demoras y mala atención de las autoridades, no piensa retirar la denuncia que ha realizado. En este proceso, la joven ha encontrado a otras mujeres que viven situaciones muy parecidas, y dijo que "por ellas" no va a parar hasta que "se haga justicia".

En su publicación la joven denunció también que sus lesiones fueron catalogadas por los médicos que la atendieron como "no graves": "Si te hubiera arrancado el brazo, si te hubiera rajado el cuerpo en dos, entonces sí sería grave, ¿verdad?", escribió en su post.

"Espero que tengas vergüenza y no vuelvas con él" o "yo tengo madre y hermana, y no me gustaría que pasaran por esto pero, siempre vuelven con el agresor, se lo buscan", fueron frases que tuvo que escuchar Ordóñez mientras era atendida en el hospital al que llegó en busca de ayuda para tratar sus heridas.

Este jueves, su amigo, Marcos Paz, actualizó en su perfil de Facebook sobre el caso, alertando que la denuncia (#75472) no se ha traducido aún en la detención del agresor.

Precisó que el instructor del caso, oficial Yander, nunca le tomó una declaración a Gisselle: "En la denuncia no consta, según recuerda Gisselle, ni el intento de violación ni la agresión física hacia su persona".

A raíz de tal inacción, el pasado 9 de octubre Ordóñez fue, en compañía de Paz, a la Fiscalía Municipal de Marianao. Tras explicar el caso, la joven "fue referida al fiscal de Menores, que activó a la parte de Menores de la 6ta estación", añadió Paz. Contó que, tras esa acción, la víctima "se entrevistó con una oficial de Menores, con el jefe de la Zona de Menores, con el instructor a cargo del caso, oficial Yander, y con el Jefe de Instrucción de la 6ta Estación".

Los resultados de esta gestión tampoco tuvieron los resultados esperados. Explicó Paz que las autoridades desestimaron que existiera "un peligro real hacia Giselle y su hijo". Además informaron que el agresor no había sido detenido aún, a pesar de "estar circulado desde el jueves por el Departamento de Búsqueda y Captura". Lo único que sacaron Paz y Ordóñez en claro de ese encuentro fue "la promesa de procesar el caso por abuso de género con una fiscal de la Fiscalía Municipal".

Por último, Paz advirtió que en la Fiscalía "se intentó forzar a Giselle a un careo inmediato con su agresor", al cual la Policía llamó para citar verbalmente. "Giselle se negó a ese careo, amparándose en sus derechos. Inmediatamente, luego de nosotros abandonar la estación policial, su agresor le escribió fingiendo que no había pasado nada", dijo Paz. Añadió que el agresor nunca acudió a la citación.

"A día de hoy, jueves 12 de octubre, se nos ha informado que el agresor de Gisselle sigue en la calle, una semana, un día y 11 horas luego de haber cometido su crimen, y a pesar de la obligación legal de la Policía de detenerlo al cabo de las 72 horas", insistió Paz.

Denunció también que el instructor del caso "ha bloqueado a Giselle en su teléfono", a pesar de los intentos de la víctima de mantener una comunicación fluida con él "para mantenerlo informado de los pormenores del caso y de los intentos de comunicación del agresor, en concordancia con lo que le pidiera a Giselle el jefe de Instrucción de la 6ta estación".

Según relató Paz, el expediente de la joven "no ha subido a Fiscalía" todavía y la Policía le ha pedido que vuelva a ir a la 6ta estación a brindar declaración, "declaración que debía habérsele tomado el día de la agresión", anotó. "A día de hoy, Gisselle ha tenido que refugiarse en un lugar seguro, lejos de su hogar, con su hijo, por el peligro real que existe para la vida de ambos", añadió.

"Es muy importante cumplir el proceso legal, que el agresor de Gisselle sea sometido a juicio y encarcelado, que más nunca una mujer, una madre, se vea sometida a semejante estado de desprotección", expresó Paz en su publicación.

Sin embargo, este no es el único caso de violencia machista que recibe un trato inadecuado de las autoridades cubanas. Otra denuncia, publicada por el portal de noticias Cubanet, expone lo ocurrido la noche del 6 de octubre pasado a Karina Ríos Estrada, cuando fue brutalmente golpeada por su expareja.

Un primo de Ríos Estrada, Oscar Ramírez Sardiñas, ha quedado al cuidado de la víctima, incapacitada para contar lo vivido en primera persona y para valerse por sí misma.

"Ese día, Richard la golpeó salvajemente hasta dejarla desmayada. Luego cargó su cuerpo ensangrentado y lo metió dentro de su auto. Ahí estuvo por casi 20 horas. Las secuelas de la agresión han cambiado la vida de Karina y su familia", detalló Ramírez Sardiñas. En su testimonio, precisó que Ríos Estrada recibió en su vivienda la visita de su exesposo, Richard Hernández, con el que tiene dos hijos, de diez y seis años. Apuntó además que la mujer se había separado "por los maltratos a los que era sometida", aunque "ambos seguían en contacto por los hijos en común". 

"Él llegó a la casa donde ella está viviendo con los niños y, frente a ellos, le dijo que fuera con él a comprar yogurt. Cuando regresaron le dio los golpes. De ahí se la llevó en el carro y la tuvo tirada en la parte de atrás hasta el otro día sobre las 5:00PM, cuando la abandonó en un lugar al que le dicen 'el cementerio de los perros', en Alamar", relató el primo de la víctima. Apuntó que Ríos Estrada fue llevada al hospital gracias a que, en el momento que el agresor pretendía abandonarla, una amiga de la mujer la identificó.

Además de casi matarla, el agresor también "le picó con una tijera toda su ropa, zapatos, hasta los blúmeres", agregó Ramírez Sardiñas. "Pero lo peor fue que le provocó fractura interna de cráneo y un edema craneal. Como secuela, hasta el momento no habla. No se le entiende nada. Más que palabras son gemidos o sílabas sin sentido lo que sale de su boca. No puede caminar bien y apenas conoce a sus hijos", aseguró.

El primo de la víctima se encargó de ir la semana pasada a la Policía de Alamar "a ver cómo estaba el proceso". Contó a Cubanet que habló con la persona "que atiende el caso" y esta le preguntó si él sabía el motivo por el cual el agresor había golpeado a su prima. "Le expliqué que hacía meses que ellos no tenían nada (una relación) y la Policía me contestó que eso era seguro porque ella le estaba pegando los tarros a él", declaró.

En estos momentos, los hijos de Ríos Estrada están al cuidado de una amiga, la misma que ayudó a que ella fuera atendida en un hospital después de ser agredida.

"Nada más hay que ver cómo la dejó: está toda torcida, como boba. No es fácil lo que estoy pasando con ella; y sin trabajar porque necesita cuidados permanentes. Soy pintor, escultor y tatuador profesional. Con esto último me gano la vida, pero ¿en qué momento tatúo si hay que velarla constantemente? Mi mujer es la única que está trabajando, pero no alcanza para nada. En medicinas para ella acabo de gastar 4.000 pesos porque en la farmacia no hay, y tuve que comprarlas en la calle", lamentó el primo de la víctima.

Ramírez Sardiñas tiene hoy una preocupación: no sabe aún bajo qué cargos procesarán al agresor y teme que las autoridades vayan a "pasarle la mano, a pesar de que destruyó a Karina y a sus hijos".

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1 comentario

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Terrible. Asesinos que son.
Ahora, si los prófugos hubiesen puesto un cartel de "abajo la dictadura", en vez de golpear a una mujer, al instante los habrían capturados.