Viernes, 16 de Noviembre de 2018
Última actualización: 01:47 CET
Opinión

Autocracia y 'política de la diferencia'

(ALEN LAUZÁN)

El ensayista Iván de la Nuez, en un texto reciente, describe la actitud de cierta izquierda refugiada en el mundo artístico y académico, que enarbola luchas minoritarias y acciones afirmativas desde la política de la diferencia. El autornos recuerda que, aún cuando esas minorías y sus símbolos importan —y mucho, añado yo, para una política emancipatoria—, "es muy diferente canalizar el descontento desde una estrategia común que fragmentarlo hasta el infinito". De modo que el sistema confina a las minorías a luchas y triunfos estancos, parroquiales y fugaces en el mundo cultural, "desde los que podemos hablar condesde por nuestra propia tribu siempre que no lleguemos a traspasarla", mientras las élites dominan las esferas política y económica. De la Nuez pone su foco en intelectuales de sociedades occidentales y postcomunistas, pero el tema adquiere una actualidad recontextualizada para Cuba.

La prevalencia del régimen cubano, sustentada por prácticas de represión, propaganda y clientelismo, impacta el mundo del reformismo y activismo intelectuales fragmentándolo en dos direcciones. A través de una fragmentación sincrónica —que aísla horizontalmente públicos, ideas y rebeldías— y otra diacrónica —secuestrando la memoria, de forma que las tácticas, triunfos y derrotas pasadas sean desconocidos para los nuevos sujetos—, que operan articuladas. Cuando los cineastas piden una Ley de Cine, el poder busca desconectarlos de (y amedrentarlos con) nexos con el activismo opositor. Si unos jóvenes neomarxistas sueñan con un socialismo participativo, ignorarán los recursos que la policía política usó, décadas atrás, contra otros jóvenes. Y quienes se enrumban en grupos antirracistas, feministas y ambientalistas, aprenderán que mantener el perfil bajo, evadiendo el espacio público y despolitizando sus discursos, será garantía de una precaria sobrevivencia. 

Los dueños de Palacio de la Revolución saben que en un mundo globalizado es costoso vestir ropas viejas. Por eso, las agendas fragmentadas y despojadas de autonomía de la raza y el género son incorporadas como cuotas simbólicas en el entramado de poder. Ubicar en el nuevo Consejo de Estado a un vicepresidente negro —aunque no un luchador antirracista— y dos federadas —que no feministas— hace guiños a la política de la diferencia. Al mismo tiempo, el segmento de intelectuales revolucionarios —en especial los más sofisticados— llevarán a foros de la academia globalizada (a Manhattan antes que a Minsk) ponencias que hablen de violencia contra la mujer, discriminación racial, vertederos insalubres o pobreza urbana. Problemas reales, en cuyo abordaje minimizan tanto las responsabilidades de la autoridad como los aportes de intelectuales ajenos a sus coordenadas ideológicas. 

Al "ignorar" desde el podio académico la centralidad causal que posee un proyecto políticamente autocrático como vórtice articulador de las múltiples desigualdades y exclusiones sociales en la Cuba actual, la intelectualidad leal sigue hablando para su tribu. Protegiéndose desde un parapeto confortable, entre el estado local y el mercado global. Invisibilizando a los supuestos destinatarios de la emancipación. Acomodando la diferencia sin defender el pluralismo.

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6 comentarios

Imagen de Anonim

El autor confunde propaganda con ideología. No se puede razonar con la propaganda, porque no es razonable; lo que se puede hacer con la propaganda es explicar la lógica falsa en la que se basa, a qué público se dirige, y qué acción o inacción pretende conseguir en el público.

El autor quiere decir que el régimen usa a sus empleados para poner al día su retórica progresista para un público académico progresista, con el propósito de conseguir el apoyo o al menos el silencio de los académicos, pero que eso no equivale a apoyar el pluralismo político.

Imagen de Anonim

Traduzco el último parrafo del autor. "Los intelectuales del régimen usan la academia para “ignorar” que la causa principal de las desigualdades y exclusiones es la política autocrática, y siguen hablando entre ellos mismos; hacen invisibles a los que supuestamente desean emancipar, aparentan defender las diferencias de identidad pero no defienden el pluralismo, y las acomodan entre el estado local y el mercado global".

Imagen de Zoyla Bárbara Pérez Sosa

Conformismo por parte del pueblo y una terrible y gigante corrupción por parte del gobierno...

Imagen de Balsero

El conformismo o la no-indignación es algo que llama la atención en el tema cubano. Miedo? Desidia? Vaya uno a saber, pero es extraño que 20 personas no se junten a cortar una calle por un reclamo de electricidad, o que 200 jóvenes no se sienten en las escalinatas de la UH para pedir libertad, o 2000 hombres y mujeres no se reúnan en la Plaza de la Revolución para pedir por la democracia. Por cadenas de sms lo pueden armar en minutos.

Imagen de el viejo capao

pioneros por el conformismo, seremos como la rata fidel

Imagen de juanadearcos

Ya todo lo dejo claro el ( no) Presidente de Cuba "  ser o no ser " más claro ni el agua . Lo que tenemos claro es como actuarán los que son " ser" la incógnita está en que sucederá con los que son " no ser" hasta donde llegará la represión , la intolerancia , cómo los eliminarán si moral o llegarán a tirarle los huesos ennla cárcel o si  se los trituraran.  Muy peligroso y reaccionario  ese mensaje del Presidente cubano  en momentos en que muchos se imaginaron que era necesario cambiar el discurso de barricada dado el evidente , palpable y real estado de decadencia de la izquierda LA necesitada de ofrecer más que promesas a un continente que ha perdido la credibilidad el la política y las promesas incumplidas de todos los gobiernos lo mismo se sienten a la izquierda que a la derecha. Con esa i intolerancia reaccionaria y anacrónica poco favor le hace el régimen cubano a la izquierda LA 

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