Jueves, 22 de Febrero de 2018
12:40 CET.
Agricultura

Tabacaleros afectados por las lluvias en Mayarí, sin seguro debido a la burocracia

En toda Cuba se encuentra muy afectada la campaña de siembra de tabaco 2017-2018, que comenzó el pasado 10 de octubre y debe concluir el 20 de enero. Las persistentes lluvias de los últimos dos meses han causado enormes pérdidas y ponen en riesgo el cumplimiento de los planes productivos de este importante renglón económico. Esto se suma a los problemas funcionales del sector, que contribuyen a un agravamiento de la situación.

Tan solo en Mayarí, donde únicamente se había plantado el 20% planificado a un mes de culminar la etapa de siembra, se perdió el 65%, y el resto está afectado en alguna medida. Pero son los productores los que tienen mayores pérdidas y dificultades. Aun estando asegurados, la mayoría no podrá recuperar su dinero. Según se debate entre los campesinos de la cooperativa, es debido fundamentalmente a la burocracia del Banco de Crédito y Comercio (BANDEC).

La sucursal en Mayarí de esa entidad financiera, la única que ofrece créditos agrícolas en Cuba, demora la reunión de la Comisión de Aprobación que debería ser semanal. Además, deja pendientes créditos que luego aprueba tardíamente. Nadie comprende la demora, ni el hecho de que se arrastre el problema año tras año sin solución, máxime si constituye un atentado a la eficiencia agrícola que el Gobierno dice buscar.

Pese al crecimiento de solicitudes debido a los paquetes tecnológicos de diversos cultivos en los últimos años, el banco mantiene el mismo personal: dos especialistas. Mientras, solamente en el tabaco se han multiplicado por diez los contratos en poco más de un lustro y en varios cultivos y la ganadería ha sucedido lo mismo.

Los créditos deben ser aprobados entre julio y agosto porque incluyen la preparación de la tierra. Pero el retraso es tal que comienzan a aprobarse en octubre. Este año ha sido el peor, pues en diciembre quedan todavía créditos en proceso de aprobación, sin problemas de impagos anteriores ni nada que justifique la tardanza más allá de la burocracia.

Por tal causa, los campesinos, ante el imperativo de iniciar sus trabajos temprano y cumplir con sus planes de siembras escalonadas, se ven obligados a agenciarse recursos financieros provisionales, hasta que salga el crédito. El problema luego es con el seguro, que no se activa hasta que el crédito no se hace efectivo.

Ahora mismo, gran parte de los cultivos se perdieron por las lluvias intensas y, como la mayoría de los campesinos no han podido pagar el seguro que se incluye dentro del préstamo bancario atrasado, están desprotegidos. Muy pocos de los que ya tenían el crédito y los trámites aprobados previo a las pérdidas podrán cobrar compensación, porque la empresa de seguro, ante el peligro de las lluvias, suspendió la entrada de pagos pactados en su cuenta para evitar un compromiso ya previsible.

"Fue un descaro", dijo un campesino airado mientras se debatía acaloradamente este tema en la reunión de la cooperativa.

"Con la cantidad de problemas que nosotros tenemos, hacernos esta trampa sabiendo que esos créditos debían estar aprobados desde julio, es como darle un cocotazo a alguien que tiene dolor de cabeza. ¡Son unos abusadores!", opinó otro.

Esta problemática se suma a muchas otras que afectan a los tabacaleros. Ninguna ha tenido solución satisfactoria. En la pasada cosecha, dos campesinos, Carlos Segura y Gregorio Ramírez, perdieron su póliza de seguro tras problemas por hongos del suelo.

Fue debido a que la entidad de Sanidad Vegetal no puede diagnosticar la enfermedad en Mayarí, documento exigido por el seguro, y no se hace responsable de llevar las muestras hasta Holguín, a 100km de distancia.

Sanidad Vegetal alega falta de transporte. Aunque tal situación es absurda, la cooperativa no pudo ayudar a sus socios frente a las entidades estatales ineficaces y simplemente los campesinos se quedaron sin compensación.

Tampoco se resolvió el problema del precio injusto del tabaco de tercera (tripa), que trajo consigo que los campesinos fueran despojados de millones de pesos para beneficio de la empresa estatal.

Con todo este panorama adverso, se nota un creciente pesimismo entre los tabacaleros y poca fe en los canales establecidos para gestionar la solución de sus dificultades. En medio de lo cual se atisba el deseo, cada vez más resuelto, de enfrentar la burocracia excesiva que corroe nuestra economía y entorpece, como una plaga persistente, la producción óptima de sus tierras.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

No era que en el comunismo las empresas eran del pueblo?