Viernes, 15 de Diciembre de 2017
19:01 CET.
Ejército

Drogas y pastillas para 'volar' del Servicio Militar

Las unidades pertenecientes a la Región Militar Habana hacen cada vez mayor hincapié en la "necesidad de combatir" por todos los medios una indisciplina que se ha vuelto común al interior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR): el consumo de pastillas y algunas drogas por parte de los jóvenes que cumplen su Servicio Militar Activo (SMA).

Los oficiales argumentan que esta es una "manifestación de contrarrevolución" y un hecho incompatible con los principios de la institución armada.

Manuel tiene 19 años, es graduado de técnico medio en Informática y le falta un año para cumplir su SMA. Empezó a consumir "nitra" (Nitrazepam) después de ocho meses en el Ejército.

"Tenía mucho estrés", comenta. "Todos los días tienes que asumir cosas que antes no aceptabas: encontrar cucarachas en la comida o una rata dentro de la nevera del agua y tener que tomártela igual", ejemplifica.

Nunca antes Manuel había consumido pastillas, aunque reconoce haber sentido curiosidad.

"Un día estaba en los cuarteles y uno de mis compañeros estaba muerto de la risa y medio zombi. Era sorprendente porque la unidad llevaba retenida 10 días por un control que salió mal. Esa fue la primera vez que me tome varias 'nitras', no recuerdo cuántas. De repente no me importo nada y me sentí cómodo".

Los problemas vinieron luego, pues el consumo sostenido provocó que Manuel se mostrara agresivo cuando le faltaba su "nitra", incluso con su madre los días de pase.

"También el compañero que me las dio y un par que probaron con nosotros les sucedió lo mismo. Estuvimos viviendo en la unidad un tiempo porque no teníamos donde ir. Nuestras familias no nos querían ni ver en esas condiciones".

El blíster de pastillas cuesta 20 CUP a los reclutas, un precio bastante bajo, así que les resulta sencillo seguirlas consumiendo, aunque con la tolerancia deben aumentar la dosis para que les haga efecto.

Alfredo fumaba marihuana antes del Ejército. De hecho, se caracteriza a sí mismo como un "yonki sin remedio". Tiene 20 años y está a punto de terminar su Servicio Militar.

"Siempre he fumado —dice— pero aquí dentro se me fue la mano".

En el Servicio comenzó a fumar una mezcla conocida popularmente como "la flaca", por el escaso grosor del cigarro. Según algunos consumidores, lo que le agregan es ketamina, un fuerte alucinógeno y fumarla ha provocado accidentes mortales a algunos.

"Pero te sale mejor el negocio, porque con cinco dólares te compras una y con una 'pataíta' que le des ya te tiene mal", opina Alfredo. "Lo fula es que me dio por vender la ropa y cosas de la casa, que eso nunca me había pasado", confiesa.

Alfredo tiene conciencia de que es adicto, pero no tiene planes de hacer algo para dejar la droga. "Cuando fumo aquí me dedico a bachatear las formaciones y el tiempo me pasa mucho más rápido", afirma.

Andy recién comienza en el Servicio Militar. Ya consumía drogas y desde hace un tiempo se ha enganchado al Nitrazepam. A sus 19 años está considerado "un tipo duro" y siempre anda metido en peleas callejeras.

En la unidad a la que pertenece hasta los oficiales le temen. En una entrevista con la CIM (Contra Inteligencia Militar), el oficial le dijo que sabía que consumía drogas y no le importaba. Pero quería que Andy le dijera quién se la vendía y quiénes fumaban marihuana dentro de la unidad. "Le dije que se metiera su psicología por el culo y no me ha vuelto a molestar", asegura Andy.

Julián toma Cosedal. Tiene 17 años y recién comienzan sus dos años de Servicio. Quiso entrar antes de la edad reglamentaria para salir con 19 años y poder disfrutar su juventud fuera, así que su madre firmó el papel de autorización. Consumió por primera vez con un oficial que estaba dando el recorrido nocturno y le ofreció algo en su posta.

"Después tuvieron que relevarme de la guardia porque las pastillas me dieron una vomitera tremenda", cuenta. "Quiero cambiarme para alguna otra pastilla, pero voy a seguir, porque así pasa más rápido el tiempo".

Una de las constantes en las historias de consumo de drogas en el Servicio Militar parece ser "matar el tiempo". Dos años si no tienes una carrera universitaria asignada, o uno si la tienes, puede que sea demasiado para alguien que está saliendo de la adolescencia. Días perdidos sin más sentido que chapear, "hablar mierda" en los cuarteles, "caerse a mentiras" y "aguantar mariconadas" de los oficiales, explican los jóvenes.

A esto las drogas parecen brindar una puerta de escape. No importa si están o no contra de los principios morales de las FAR.

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Comentarios [ 4 ]

Imagen de Anónimo

El servicio militar es otro método de control social. Decenas de miles de jóvenes son recluidos cada año en unidades militares que semejan más a barracones que a instituciones castrenses, pues es sabido que dichos lugares jamás han recibido en todas estas décadas el mantenimiento adecuado. Todos sabemos que el mito de la invasión cada día luce más infantil, pero son decenas de miles de jóvenes que no están en las calles y que de lo contrario, ante una coyuntura determinada, pudieran "meter presión" en las ciudades, además del beneficio de la mano de obra semiesclava. Pero de lo que grata el artículo en sí es bien triste. Es otra buena cantidad de ciudadanos que van a engrosar las filas de los zombies en una isla ya de por sí alucinante.  

Imagen de Anónimo

Ja, ja que tiempos tan inverosimiles aquellos; Recuerdo, cuando los rusos se desangraban en la finca donde naci, corria a toda mecha los finales de los setenta, y el reclutamiento de cuanto joven se movia o respirara en aquella olla maldita estaba a la orden del dia; Pase tres años en una especie de selva llamada Cano, para el interior de la Habana, sufri los horrores de una guerra practicamente virtual, pedia cada noche que nos permitian dormir algunas horas que no me llevaran para Nicaragua o Namibia, muchos enfermaron, otros se escapaban seguidos por un monton de rancheadores llamados boinas rojas, era un infierno aquello; Todavia memorizo, en una derretida tarde de agosto, plena formacion pyonyana como un coronel saco su revolver y se lo puso en la cien a un colega por negarse a arrastrarse ante todos, la solpresa vino al instante o el valor, lo cierto es que aquel muchachon bien desnutrido le espeto dando unos pasos hacia tras para quedar visible ante todos; Si usted va ha jalar el gatillo hagalo ahora o quedara como un cobarde antes todos aqui; Fue una frase tan contundente que aquel perro rabioso casi muere del susto psiquico que lo desmoralizo; Gracias aquel bombazo verbal no vimos mas nunca a ese elemento, uno menos dentro de la claque esclavizadora de aquella maldita unidad. 

Imagen de Anónimo

Estos "VALIENTES" soldados ( obligados ) estan FAMELICOS, sera el prototipo  de hombres que a Raulita les gusta o estan distroficos.

Imagen de Anónimo

una  de las peores etapas en cuba, por suerte meti una finta y solo pasé un año,pero ese año vi chamas ir pal seis y ganusa y volver como caravelas y los cuentos q hacian eran tremendos,en la unidad la cosa era mas suave pero tampoco jamon,escasa y mala alimentacion ,y la chapea con machetes de hierbasales bajo el sol hacia  sudar y causaba  ampollas.me provoqué con humedad en las botas de lona un hongo una vez en los pies q casi se me pudre pero asi gane 3 meses en mi casa,pero vi gente inflamarse las rodillas echarse una flor q no recuerdo en los ojos y un dia vi uno con una cuchilla de afeitar rajarse un pie pa q lo mandaran a su casa y termino internado en la enfermeria d la unidad,y otro q se dio un tiro en el pie termino preso en ganusa.me buscaba la vida dejando q robaran gasolina y miraba pal otro lao y asi me dejaban caer algun fulita y cuando descubrimos q los mas de 60 camiones rusos tenian dentro d los asientos entre la esponja y el forro frazadas de piso ,empezamos a rajarlos todos y a sacarlas pa vender en el pueblo ,al tiempo no habia un camion q no estubiera con los asientos rajados,hasta un dia q trajeron uno de la cim y delante de toda la unidad dijo q ya el sabia quienes eran los q lo hacian y q era mejor q dieran un paso al frente para q el castigo fuera menor,yo dudé y llegue a pensarlo,pero decidi quedarme quieto.y nadie dio el paso al frente y el tipo quedo al descubierto con su farol.