Sábado, 20 de Enero de 2018
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Sociedad

Tecnología y bulla, mala combinación en la capital

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La Habana es una ciudad donde impera la bulla, y no solo por sus habitantes, que vociferan de balcón a balcón, o por la cotidiana guerra del claxon que libran los conductores de vehículos en avenidas y calzadas.

El desmadre sonoro de la capital ha devenido, más que en crisis, en "acto natural", y uno de los espacios que ha invadido con más fuerza es el transporte urbano, tanto privado como estatal, debido al uso indiscriminado de bafles portátiles y otros dispositivos por parte de pasajeros y choferes.

"A las 7:00 de la mañana puedes encontrarte personas que suben al ómnibus con esas bocinas gritonas con el volumen al máximo. Es un verdadero tormento y te pone de malhumor camino al trabajo", se queja Madelyn Reygada, vecina de Arroyo Naranjo.

"Y ni hablar de hacerles ver que esas no son horas para tanto volumen porque se insultan. Es como si te gritaran: 'la bullanga soy yo, y qué'", añade.

Por regla general, las autoridades no suelen aplicar penalización a quienes imponen música y otros sonidos, y rompen de las normas elementales de urbanidad.

Las disposiciones al respecto "son letra muerta", dice Joaquín Tamayo, vecino de La Lisa. "Por eso, tanto los choferes de ómnibus estatales como de almendrones (taxis privados) y bicitaxis también contribuyen a la bulla. Saben que no les va a pasar nada por escandalizar y van con el volumen a tope, sin importarles lo molesto que resulta al viajero. Incluso llegan al extremo de ofenderte cuando amenazas con quejarte".

A excepción de los escasos reportajes y las quejas que publica en ocasiones la prensa estatal, quienes se sienten afectados apenas encuentra instrumentos a los cuales recurrir.

Gonzalo Herrera, exprofesor de Educación Física, cree que actualmente "viajar en una guagua o en almendrones puede ser un deporte extremo".

"No son pocas los broncas que se presencian a causa de discusiones sobre el volumen" de los dispositivos "en espacios cerrados como el transporte", añade.

El sociólogo Norberto Pérez considera que, aunque al cubano siempre le ha gustado "compartir sus fiestas", resulta "alarmante" que muchos habaneros prefieran imponer la música de sus móviles, tablets y otros reproductores portátiles a utilizar audífonos.

"Es un fenómeno que no era masivo en los años 70, 80 y 90 porque era difícil que un cubano pudiese comprarse una grabadora estéreo", recuerda. Aunque no era extraño ver entonces a personas en la calle o en la playa con enormes aparatos de radio o grabadoras de casetes.

"El gran problema —opina la estudiante de derecho Luci Núñez— es que existe la prohibición para los choferes de ómnibus urbanos de no reproducir música en absoluto".

"Sin embargo, si logras llevar tu denuncia a la prensa o a la entidad correspondiente, casi nunca hay respuesta o, cuando se resuelve, dura muy poco el efecto y el problema regresa".

Y los pregoneros también

"La paletica de helado. A cinco pesos la rica paletica de helado".

Este es uno de los pregones más escuchados en los barrios habaneros. Con sus grabaciones reproducidas por altoparlantes, los pregoneros de este dulce se han colocado entre los más criticados por los vecinos.

"Imagínate que es una grabación a modo de letanía machacona, sin pausa y a todo volumen. A medio kilómetro los escuchas como si estuvieran ya en el portal de tu casa", critica Berta Moreno, vecina del Cerro.

"Y si fuese uno solo sería tolerable, pero son varios y pasan hasta tres veces al día. El hecho de que grabes el pregón no significa que venderás más que si lo haces a viva voz, porque más que un chino, en esta Isla nadie pudo vender nunca".

Para René Sotolongo, carpintero particular, la bulla que se amplifica a través de la tecnología deberían estar sujeta a regulaciones.

"No al extremo de prohibir todo, sino que funcionen los mecanismos y las penalizaciones para reincidentes. Así se protege realmente a la población", precisa.

"Y el fenómeno se extenderá porque también los carretilleros y reparadores de colchones se van sumando a grabar sus pregones", avisa Lorenzo Artiles, trabajador privado en Centro Habana.

"¿Te imaginas eso? La Habana se convertirá en un manicomio si el Gobierno no toma medidas para reactivar reglamentos urbanos. Entre eso y la falta de educación formal generalizada, la cosa pinta negra con pespuntes verdes".

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Comentarios [ 10 ]

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Yo desde que me fui de Cuba hace 27 años vivo una vida feliz, tranquilidad y paz y en aquel país, nadie vive feliz se les ve en la cara de asesinos a todos y desde q llegas al aeropuerto la cara que tienen los de aduana, parecen asesinos a sueldo. Son abusadores con su música alta, y dicen que están acostumbrados. Lo que están es perdiendo el sistema auditivo y atrofiandoce el sistema nervioso central. Eso a llegado a tal extremo que parecen sombría. Arriba el comunismo. Muerte a Raúl 

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Yo estaba embarazada, me recostaba en la cama con la presión alta pues había engordado y cuando menos lo esperaba amplificaban la música los vecinos y me levantaban en peso en la cama. Tuve problemas en el parto, nunca sabré si eso contribuyó. Lo que si sé es que fue una odisea convencer a los vecinos de que, al menos, esperaran hasta el parto, hubo amenazas, amago físicos...una chusmería.  Eran la dos casas del comité donde ponían la música. El muro del portal de la casa de al lado y el de mi casa era el mismo y ahí ponían el amplificador. Pobre Cuba.

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donde venden la vocina que trae la mujer en el hombro ?, que marca es ?... quiero comprar una para mandarla pa cuba para mi familia. Hace rato me viene pidiendo una y creo que esa es la ideal

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Y que me dicen del maltrato sociólogo y represivo con la música alta en los autos de alquiler, en las guaguas. Que pena que queremos arreglar el mundo sobre la base de la destrucción del nuestro. 

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GRACIAS A DIOS Q A MI NINGÚN MEDIO ME MANIPULA.INTERNET ESTÁ LLENA DE NOTICIA FALSA Y MALAINTENCIONADA PARA CREAR CAOS Y PROVOCAR NERVIOSISMO EN LA GENTE.GRACIAS MI CUBA BELLA POR SER UN PAÍS TRANQUILO Y EDUCADO.NUNCA SE DEJEN METER COSAS EN LA CABEZA.

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Esa era una de las cosas que mas me molestaban cuando vivia allí. Gracias a Dios, vivo hace 20 años en Miami. En mi condominio hay un silencio total a toda hora. Ya no tengo la presion alta que me provocaba el encabronamiento por la bulla de los trogloditas. 

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Que chusma hay en esa cuba,y lo que le va a costar a la gente adoptar las medidas cívicas del capitalismo.habrá que educar a niños y ancianos desde no tirar un papel en el suelo hasta no escupir,por suerte donde vivo en europa los autobuses tienen aire acondicionado,tv,videovigilancia,y rampa para minusvalidos.ademas del cómodo pago con tarjetas recargables.y dentro no se siente ni una mosca

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Con respeto a las dos anteriores opiniones, las apoyo. Pero debo decir que aqui en EEUU, especialmente en MIAMI y la musica amplificada en algunos negocios esta por la libre. Pero me he dado cuenta que muchas personas incluso aca en MISSOURI donde vivo personas de todas las tendencias y americanos andan con pequeños equipos BLUETOOTH que les amplifican la musica y molestan a los demas.

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En la Republica existian restricciones acusticas para los negocios. Por eso los clubs de esa epoca tienen aislamiento sonoro. La musica en lugares abiertos no podia amplificarse y no podia pasar de las 10 de la noche. Ahora el estado y los particulares son responsables del caos sonoro y cualquiera se siente en el derecho de contratar una orquesta o poner su musica al maximo. La Plaza Vieja es un claro ejemplo de esa barbarie. Pero tenemos un gobierno inculto al q solo le interesa controlar lo q le afecta.

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El accionar de la policia esta politizado y solo responde a las prioridades del gobierno. Muelen a golpes al q grite algo contra la revolucion, pero son indiferentes frente al escandalo q hace imposible la convivencia. No se dan cuenta q la agresion acustica es una forma de violencia y una expresion de anarquia.