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Sociedad

El matrimonio gay sigue esperando por la Asamblea Nacional

Una carta enviada a los diputados por activistas cienfuegueros, a través del CENESEX, no habría tenido respuesta.

La Habana

El Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) parece no tener una postura definida sobre la carta abierta que activistas de la comunidad LGBTIH cienfueguera le hicieran llegar en diciembre, acompañada por 200 firmas, para que la remitiera a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

DIARIO DE CUBA ha intentado contactar al asesor jurídico de la institución, Manuel Vázquez Seijido, y ha encontrado evasivas por respuesta.

El mecanismo para acceder a los funcionarios del CENESEX es complejo, en tanto se debe primero pasar por un custodio que no ofrece ninguna información y por una recepcionista que ni siquiera está familiarizada con términos como LGBTIH o unión civil. Los teléfonos nunca son atendidos.

La demanda de la comunidad LGBTIH no se discutió o no estuvo entre los temas de la más reciente sesión de la Asamblea Nacional que la televisión estatal consideró apropiado televisar.

La carta abierta de las organizaciones cienfuegueras, vinculadas al CENESEX, no habría recibido respuesta, al menos públicamente.

En ella, los activistas pedían a Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos agilizar la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, algo por lo que la comunidad LGBTIH cubana espera desde hace años.

En La Habana, algunos estuvieron atentos por si había sorpresivos progresos en el tema.

"Nada, no ha pasado nada", coincidieron varios entrevistados.

"Lo que necesitamos es acabar de unirnos y que no sean 200 las firmas si no los millones que ya debemos ser en Cuba, y dejar de presentar tanta carta a través del CENESEX y su directora Mariela Castro, que al final no resuelve nada tampoco", comentó Gabriel.

Afirmó tener esperanzas en que un movimiento a través de las redes sociales u otro tipo de iniciativa por los derechos sexuales encuentre apoyo también de personas "que no son ni gays ni lesbianas".

Clarita, una señora de 76 años, dijo que está dispuesta a firmar lo que sea, con tal de que su hijo "tenga el derecho de consolidar su felicidad".

"No perdí las esperanzas aunque mis amigas me dijeron que era una boba", afirmó Eva. "Por el momento, creo que nos tendremos que conformar con poder tener bares y shows de travestis; nada más".

Melany opinó que no se pueden exigir derechos sexuales si no se tienen los derechos humanos básicos. A su pareja le cuesta más trabajo entenderlo porque apoya la política del CENESEX por completo.

A Samy sí le gustaría casarse. "¿Por qué no nos enteramos" de la carta abierta de la comunidad LGBTIH cienfueguera?, preguntó. "La hubiésemos hecho correr como pólvora por la ciudad".

Omar y Radamet hicieron una boda simbólica entre amigos, pero no tienen ningún derecho compartido.

Orlando e Iván no le prestan mucha atención al asunto, pues tras veintitantos años de relación creen que firmar un papel no cambiará nada entre ellos. Son parte de los miembros de la comunidad LGBTIH que no están interesados en el matrimonio gay, pero apoyan que se apruebe.

"Está bien, no me interesa, pero dame el derecho para yo hacer con él lo que me dé la gana", dijo César.

Para otros, los temas relacionados con la herencia, la distribución de bienes y la adopción son importantes cuando se habla de legalizar la unión entre personas que se aman y que son del mismo sexo.

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