Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Sociedad

Decisiones policiales estimulan la violencia en 23 y G

La violencia social, que en los últimos tres años ha ido subiendo intensidad, se ha extendido a la popular intersección de las avenidas G y 23. Aunque no iguala la escalada que experimentan los llamados "barrios periféricos" de La Habana, la preocupación se fundamenta en que, históricamente, esta zona ha sido considerada "bastante sana" por estar ubicada en el céntrico Vedado.

No pocos consultados consideran que "acciones de la policía" podrían ser "la causa principal" de los hechos violentos que ahora "forman parte del guión nocturno", al propiciar la "aglomeración de diferentes tipos de ambientes" en un reducido espacio.

"El asesinato de Mandy, vocalista de Tremens Choice, a principios del año pasado", es para Pamela Vargas —adolescente de la fanaticada rockera— el referente que "convirtió al parque G en un lugar peligroso".

Durante más de una década, cada "ambiente" o "tribu urbana" —rockeros, emos, raperos, reparteros, faranduleros— ocupó su propio espacio en el parque, y las interacciones violentas solían ser poco frecuentes.

Pero actualmente y cada fin de semana, "sobre las 10:00 u 11:00 de la noche la policía empieza a 'torear' a todo el mundo para concentrarlos entre las calles 25 y 23 [apenas cien metros] y es ahí cuando empieza el traqueteo", cuenta Damián López, joven trovador. "¿Te puedes imaginar el show de casi mil personas obligadas a soportar 'el mal ambiente' de otros?".

Un capitán de las brigadas policiales que operan en la zona comparte el criterio de vecinos que dicen que "el problema es el alcohol y las drogas que todos estos jóvenes consumen".

"Los aglomeramos para facilitar nuestro trabajo de control preventivo y evitar el vandalismo y delitos afines. Esta es una zona de potencial turístico y económico", afirma el capitán.

Todo mezclado

Sin embargo, testimonios de promotores culturales, periodistas y artistas, revelan que esta técnica de "convoyar" forzosamente públicos de gustos y comportamientos distintos "no es reciente" ni "privativo del accionar policíaco".

Carlos Hernández, artista de la performance, opina que el "diseño" que eligen las instancias del Ministerio de Cultura para algunas festividades populares desencadena hechos violentos.

"Unir en un mismo escenario agrupaciones rockeras y salseras, a trovadores y a raperos, en barrios donde estos géneros apenas se consumen e incluso son desconocidos, resulta incongruente y, por decirlo de algún modo, funciona como 'limpieza cultural'", opina.

"Fui testigo de un suceso en la plaza Menocal, en Párraga, cuando el público obligó al grupo de rock Congregation a abandonar el escenario a mitad de su primer tema. Los ánimos caldeados desencadenaron en una riña tumultuaria entre repas [reparteros] y rockeros con una cifra de lesionados impresionante", relató.

Arsenio Castillo, periodista y guionista, también considera mala idea la interacción obligada de públicos diferentes.

"El evento Rotilla Festival, que organizaba la productora independiente Matraka, tenía un 'toque' artístico alternativo al convocar géneros musicales que interactuaban entre sí como el rock, el rap y la música electrónica. Los incidentes violentos y delictivos surgieron cuando el Gobierno usurpó y desarticuló el proyecto para imponer el Jibacoa Festival, incluyendo agrupaciones salseras y reguetoneras", dice Castillo.

"Ambos públicos no han podido superar sus tensiones históricas y, de cualquier modo, ese fenómeno debiera respetarse y no forzarlos a compartir un mismo espacio para evitar males mayores", añade.

Un toque de racismo

Los llamados "repas", a rasgos generales, son un público seguidor de la música popular bailable y del reggaetón. Las referencias hacia este grupo encierran en ocasiones cierto racismo.

Llamados también "ambientosos", se les asocia con la delincuencia y la violencia. Existe la idea de que los policías favorecen a los "repas" ante los "rockeros", porque estos últimos "no se ajustan al concepto moral y social del Gobierno revolucionario".

"Desde que los policías nos obligaron a compartir el espacio con los 'negrones' se multiplicó la violencia", dice Daniel Rodríguez, escritor y rockero. "Todos los fines de semana hay hechos de sangre y los policías prácticamente no intervienen, aun cuando hay suficientes cámaras para comprobar quiénes inician las trifulcas (…) Creo que la policía lo hace adrede".

Leyla Boza, adolescente que gusta de la música alternativa, comparte los mismos temores de su madre. "El Maxim [sede de la estatal Agencia Cubana de Rock] es un lugar súper 'tranqui'. Mi mamá me permite ir allí porque sabe que es un ambiente sano. Pero hay grupos como Kill the Parthy, que fusiona la música electrónica y el reguetón y arrastra el mal ambiente de los repas. Hace dos semanas me carterearon mi móvil, apenas lo disfruté un mes. Me preocupa que el único lugar seguro donde pasar las noches sea invadido también por la delincuencia y violencia de G".

En los últimos más de diez años, el parque G ha sido sitio de reunión nocturno para jóvenes y adolescentes que no consumen la propuesta de "recreación sana" que diseña el Gobierno, no pueden acceder a "las ofertas del bien surtido sector privado", ni se pueden costear esa otra Cuba que describen los videoclips que la propia televisión estatal emite.

Se pudo constatar, contrario al criterio de policías y vecinos, que la mayoría de estos adolescentes y jóvenes —ya sean rockeros, emos, raperos, reparteros, faranduleros— no viven enajenados en el alcohol y las drogas, aunque sea innegable su consumo. El hacinamiento, en cualquiera de sus versiones, es un resorte de la violencia y la acción policial descrita propicia la ocurrencia de estos hechos.

Lo cierto es que, según reportes no oficiales de la policía, la cifra de lesionados en los últimos seis meses supera la de todo el año 2014. Estos datos fueron verificados con fuentes en los hospitales Calixto García, Piti Fajardo y Fructuoso Rodríguez.

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Comentarios [ 14 ]

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Hay que implantar otra vez la UNAP!Recoger a todos estos muchachos que despresian la pila de oportunidades que les brinda la rebolucion, como por ejemplo: irse a cumplir una mision (de cualquier cosa) a un pais lejano.

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con irse cada uno a su casa y ponerse a leer se arregla . 

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Y Antonio Castro se aparta de la chusmeria Cubana, y se va de vacaciones a la Islas Griegas y Turquía; todo con lo que le quitan a esta juventud y lo que los Castro les quitaron a las  generaciones que les precedieron desde el '59. 

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Eso sera en Cuba,en otras partes del mundo los generos se mesclan y no pasa nada,estuve en el '80s Rewind festival 2011 y alli estaban entre otros The Human League,Billy Ocean,Average Withe Band,Earth,Wind and Fire y no vi una sola bronca,me diverti muchisimo y me he quedado con ganas de de que este evento se celebre aqui en Las vegas.No debemos olvidadar que, el cubano es el unico ser humano que acude a los lugares de de relajamiento,en busca de problemas.Soy negro y me crie en Habana del Este.

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Montón de vagos sin oficio ni beneficio. Cuba está mas que jodida con esta caterva de delincuentes en potencia. No tienen ni ánimo ni tiempo para reclamar por sus derechos pero sí para trasnochar y pelearse entre ellos.

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El hombre nuevo del che. Estilo elian.

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Todos esos pendejos y descarados lo que tienen que hacer es fajarse contra el gobierno y la policia para tumbar la dictadura y dejarse de tanta mariconeria.

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Excelente material de investigacion. Felicidades para su autor. 

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El hombre nuevo del che. Estilo elian.

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Mentalidad de carcelero en el gobierno cubano, eso no es nada nuevo. Al individuo se le trata como a un recluso en la isla cárcel