Lunes, 26 de Septiembre de 2016
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Opinión

Marquitos, ¿inocente o culpable?

Marcos Armando Rodríguez Alfonso, conocido por Marquitos, fue juzgado y condenado al paredón de fusilamiento en la Causa 72 de 1964. El juicio propiamente dicho tuvo lugar entre el 14 y el 19 de marzo de 1964. Pero la apelación de oficio al Tribunal Supremo, del 23 al 30 de marzo de ese año, se convirtió prácticamente en un segundo juicio, tan mediático y politizado como el primero, solo que esta vez arbitrado a su conveniencia por Fidel Castro.

A Marquitos lo acusaban, siete años después del hecho, de haber sido el delator que entregó a la Policía a cuatro miembros del Directorio Revolucionario (DR) que se hallaban refugiados en un apartamento de la calle Humboldt 7, en La Habana, tras haber participado en el asalto al Palacio Presidencial y la toma de la emisora Radio Reloj el 13 de marzo de 1957. Los cuatro jóvenes militantes fueron masacrados sin piedad por las fuerzas policiales al mando del entonces capitán Esteban Ventura Novo, un represor de connotado historial sanguinario.

Lejos de intentar aquí el recuento de un proceso abusivo, plagado de acusaciones triviales y homofóbicas —al acusado repetidamente lo tachaban de ser un tipo "raro" que usaba sandalias y un intelectualoide que solía llevar un libro debajo del brazo—, me concretaré exclusivamente, mediante las respuestas a cinco preguntas básicas, en fungir de abogado del diablo de Marquitos, un personaje tal vez detestable, pero en definitiva un reo indefenso que no tuvo n juicio mínimamente imparcial y con las garantías del debido proceso.

¿Fue Marquitos el delator de Humboldt 7?

En el juicio no se presentaron pruebas sólidas sobre la supuesta delación de Marquitos. Aparte de sospechas y pruebas circunstanciales no concluyentes, la única "evidencia" que obraba en el sumario era la confesión del acusado, arrancada luego de tres años de prisión preventiva bajo la presión de fuertes interrogatorios y careos con altos dirigentes del régimen, incluyendo una confrontación nada menos que con Fidel Castro en el papel de interrogador.

En un Estado de derecho nadie estaría obligado a declarar en su contra, pero en Cuba es práctica habitual desde 1959. La autoinculpación, aun siendo espontánea, carece de validez probatoria per se, como se encargó de argumentar tibiamente el propio defensor de oficio en esa célebre Causa 72. Ahora bien, aceptando como válidos los métodos coercitivos de la "justicia revolucionaria", cabe preguntarse si la delación en sí misma constituye una figura delictiva.

¿Es la delación un delito?

No lo era en tiempos de Batista y mucho menos después. La delación jamás ha estado tipificada como figura delictiva en el código penal cubano, sino al contrario, ha sido estimulada e incluso remunerada por ambas dictaduras. Por otro lado, puede entenderse como deber ciudadano dar parte a la policía si se conoce la existencia de un grupo de fugitivos escondidos en una vivienda.

Los jóvenes de Humboldt 7 podrán ser considerados como revolucionarios idealistas, según la percepción romántica de la época, pero tomar una emisora a punta de pistola y atacar el Palacio Presidencial mediante una operación comando, con el saldo de numerosos muertos y heridos, constituyen hechos de extrema gravedad bajo cualquier gobierno, sea dictatorial o no. En conclusión, la supuesta delación de Marquitos, con todo lo repugnante que pueda resultar, no constituía de por sí un delito. Y, en todo caso, no merecía una sanción tan drástica. 

¿Fue mínimamente justa la sentencia de muerte dictada contra Marquitos?

Fue sumamente injusta y desproporcionada. Aun admitiendo que la delación fuese un delito grave, la pena de muerte supuso una sentencia evidentemente excesiva. Marquitos no puede considerarse responsable directo de la masacre de Humboldt 7. En realidad, pagó las culpas del horrendo crimen de Ventura Novo con una ejecución vengativa que también tiene visos de quema de archivos.

Marquitos conocía de primera mano las sucias interioridades del viejo Partido Comunista (PSP), su espionaje transversal y su infiltración en las demás organizaciones revolucionarias de la época. Le aplicaron la vieja máxima del famoso pirata: "Dead men tell no tale". O sea, "los muertos no cuentan cuentos".

¿Era el acusado mayor o menor de edad en la fecha de su supuesta delación?

Al parecer, Marquitos declaró al comienzo del juicio que tenía 17 años el día de la matanza de Humboldt 7; es decir, el 20 de abril de 1957. Lo cual habría significado que era totalmente menor de edad y así podía librarse de la pena capital. Sin embargo después, respondiendo a una repregunta de la defensa sobre su edad el día de autos, rectificó y declaró una fecha de nacimiento que lo hacía mayor de edad en 1957 a los efectos de la responsabilidad penal.

De modo que, con 20 años aún no cumplidos en la fecha antes indicada (si damos por válido que nació en 1937, dato que algunos ponen en duda), el acusado era mayor de edad para ser fusilado (más de 18 años), pero era menor para casarse (menos de 21 años). Un clamoroso contrasentido que el letrado de oficio aprovechó en su tímido alegato final, aduciendo la corta edad del acusado como circunstancia atenuante de la pena de muerte.

Su petición de clemencia fue naturalmente desoída. Ya antes el propio Fidel Castro, desdoblado en fiscal, había pedido la pena capital para Marquitos. Lo que quiere decir que estaba sentenciado a muerte de antemano.

¿Existía en Cuba la pena de muerte como sanción en abril de 1957?

A Marquitos le aplicaron retroactivamente, como hicieron con los llamados esbirros batistianos en 1959, una sanción que no estaba vigente en la fecha de su presunto delito. La Constitución cubana de 1940 había abolido en su artículo 25 la pena de muerte, excepto para casos de "delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera".

Asimismo, la supuesta delación de Marquitos es incluso anterior a la ley de pena de muerte promulgada en la Sierra Maestra el 21 de febrero de 1958 mediante el Reglamento 1 del Ejército Rebelde, con base en las leyes penales de la República en Armas durante la Segunda Guerra de Independencia. De modo que a Marquitos se le aplicó retroactivamente una sanción que se basaba en la legislación procesal mambisa de 1896.

Huelga aclarar que la aplicación retroactiva de la ley solo procede en caso de que favorezca al reo y nunca si lo perjudica. Menos en Cuba, obviamente.

Conclusiones

Marquitos fue condenado a la pena capital tras un largo proceso politizado, plagado de irregularidades y procedimientos arbitrarios. Para colmo, la apelación de oficio al Supremo en la práctica se convirtió en un segundo juicio.

Marquitos no debió ser condenado a muerte bajo ningún concepto jurídico o humano. Se le aplicó retroactivamente, en un juicio sin garantías procesales, una sanción que en la fecha del supuesto delito no estaba contemplada en la legislación vigente en la República y ni siquiera aún en el reglamento penal de la Sierra Maestra. Lo cual constituye una monstruosidad jurídica sin paliativos.

No se tuvo en cuenta, además, la minoría de edad parcial del acusado. La ejecución de Marquitos fue un crimen comparable a la masacre de Humboldt 7. O aún peor. En ese juicio no solo se condenó al paredón a un pobre diablo. La Justicia cubana, que ya había sido fusilada en enero del 59, recibió con esa sentencia vengativa el tiro de gracia definitivo. Técnicamente, Marquitos era inocente.

Comentarios [ 37 ]

Imagen de Anónimo

Conversé con Faure Chomón al respecto en 1968 y es completamente cierto que él estaba convencido de la culpabilidad de Marquitos antes de que se le hiciera juicio, le hice esta sola pregunta - si era tan evidente su culpabilidad, tan fácil de probar, cómo ese muchacho esperó a ser detenido y no se asiló. No obtuve respuesta.

Observo que en este tema hay personas que conocen el caso de primera mano, pueden darme respuesta a esa pregunta.

Mis abuelos que estuvieron relacionados con el Directorio y mi profesor de Física que era parte del mismo siempre plantearon que era culpable evidentemente, y que no huyó porque se sentía supremamente protegido por Ordoqui y la esposa.

Imagen de Anónimo

Guillermo Jimenez, Faure Chomón y otros líderes del Directorio estaban convencidos de que Marquitos era el delator desde 1958, antes de que Castro llegara al poder. Pregúntenles a ellos porque estaban tan convencidos. ¿Es que no importan sus argumentos? Es cierto que la confesión per se no prueba nada, pero en el juicio se presentaron otros testimonios, sobre todo del Directorio, que apuntaban a Marquitos como delator. En la mejor investigación sobre el tema, que por alguna razón no cita ninguno de los que escriben sobre el tema en DDC, Miguel Barroso sostiene la delación de Marquitos.

Imagen de Anónimo

Quisiera que alguien me respondiera esta pregunat si como c¡dice el autor y cito Los cuatro jóvenes militantes fueron masacrados sin piedad por las fuerzas policiales al mando del entonces capitán Esteban Ventura Novo, un represor de connotado historial sanguinario.Por que ese Sr ventura Novo murio tranquilo feliz en la Florida sin un juicio sin una acusacion porque no se le encauso por el asesinato de esos jovenes quien los haya delatado el los asesino dejen el doble rasero y la hipocresia por favor hablemos serio como se dice aqui en Brasil

Imagen de Anónimo

La confesion de Marquitos tenia, tiene, ningun valor. Todos sabemos que los que entraban en las mazmorras de la Seguridad de Estado kaxtrizta comenzaban a hablar de todo y de cualquier cosa a los pocos minutos de haber caido en las garras de los verdugos. Todos vimos la cara y escuchamos (despues de la edicion de la obra teatral) en que convirtieron al general mas condecorado del ejercito kaxtrante que parecia un zombie y se autoculpo de todo, Arnaldo Ochoa. A esta victima de las luchas internas entre las fuerzas que se apoderaron del poder el 1ro de enero no la tuvieron minutos ni meses, fueron 3 años sin que lo presentaran a juicio ni lo acusaran, el encierro solamente por el placer de torturarlo y vengarse contra el supuesto delator y contra sus titiriteros que de ese odio contra el PSP se trataba y con mucha razon como nos lo ha demostrado la histori de las ultimas decadas, en Rusia, Rumania, Hungria, que muchos no podiamos creer fueran tan criminales y lo hemos sufrido una y otra vez como lo hcieron con el remolcador "13 de Marzo" y otros muchos miles de crimenes.

Ese es el mismo tratamiento que le estan aplicando a Leopoldo Lopez por ordenes de los colonialistas cubanos en la colonia venezolando que lleva un año encerrado y aun no han logrado condenarlo por ningun delito aunque lo acusan de todo lo imaginado por Mas-burro y su pajarito. Ledesma, Baduel, Afiuni son otros "Marquitos" victimas de los avariciosos y los poderosos.

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Me ha resultado muy interesante los detalles legales de la ilegalidad cometida con el fusilamiento de Marquitos aunque tanto la Constitucion del 40 como cualquier otro papel mojado sirve para poco contra los poderosos.

Recuerdese como el tribunal le pregunto al abogado Aramis Taboada en aquella causa contra los artesanos (tal vez a mediado de los 80's) que era lo que se le habia perdido cuando buscaba afanosamente por toda la sala del tribunal provocando tal pregunta: "Estoy buscando la justicia que se ha perdido en esta (inmunda diria yo) sala de tribunal robo-lucionario, como se han dado en llamar estas instituciones represivas al servicio, sin la menor pizca de verguenza, del poder totalitario.

Imagen de Anónimo

Comunistas y los del Directorio pueden haber concluido muy inteligente y oportunisticamente que lo que habian conseguido y pretendian seguir conservando para que incluso se fuera incrementando como la "nueva clase" ya conocida de Milojan Djilas bien valia que fusilaran a este infeliz que le tocó la mala suerte cuando ya pensaba que el mundo era color de rosas grandes y peludas pues fue apresado y deportado desde Checoslovaquia donde gozaba convertido en agregado cultural por obra y gracia de los mismos que le pusieron estrellas de comandante a Joaquin Ordoqui despues de "pelear fieramente" contra la tirania de batista desde un exilio aterciopelado en la Ciudad de Mexico y con todos los gastos pagados por el PSP.

Imagen de Anónimo

Seguramente (continuando) algunos de los participantes en estos comentarios ya se hayan referido a dos personajes e instituciones profundamente involucrados en el crimen cometido contra este chivo espiatorio llamado Marquitos.

Marquitos pago el pato.

El despreciable Partido Socialista Popular, tan sibilino y miserable habia dado la encomienda segun sus politicas de "el fin justifica los medios" de espiar y penetrar al Directorio Revolucionario de "Manzanita", Jose Antonio Echevarria, y otros muchos valientes con virtudes y defectos. Estas dos organizaciones se pedian la cabeza una a la otra y el Directorio estaba formado por gente que eran con mucha razon como hemos sufrido inocentes y embarcados convencidos anticomunistas. Mientras el PSP se dedicaba a confabularse con Dios y con el Diablo.

Joaquin Ordoqui era el manejador de Marquitos pues regenteaba a la Juventud Socialista Popular mientras Edith Garcia Buchaca como su esposa y fiel militante se dedicaba a respaldar cualquier infamia que les fuera indicada.

Ambos fueron marginados cuando ya la opinion publica habia refrescado de aquel crimen contra Marquitos y en aras de lograr la supuesta unidad de todos los robo-lucionarios. Faure Chomon claudico de posiciones y de muchos fusilados de aquel original Directorio como Ricardo Olmedo y otros muchos a cambio de muchas prebendas entre las cuales la de Embajador en la URSS. El PSP a su vez reconocio al "lider indiscutible". 

Imagen de Anónimo

El abogado defensor, segun creo recordar dijo algo asi en sus conclusiones finales como lo siguiente: "...aqui ha quedado plenamente demostrado la culpabilidad de mi defendido (con tal defensor para que necesita uno un verdugo?!?!?!) pero dada su corta edad cuando los hechos sucedidos solicito clemencia de este tribunal (y yo diria: que comico!!!!, seguramente el abogado era de Boyo Manso como Magdalena la Pelua)."

La ciudadania estuvo al margen de lo que se cocinaba y ocurria hasta que salio alguna nota en la prensa sobre el asunto y empezo entonces el circo romano donde un infeliz atado de manos, piernas y lengua eran lanzado a leones hambrientos para ser despedazado sin poder ni tan siquiera "mentarle la madre" a los leones.

Nunca se me ha olvidado lo de "Marcos Armando Rodriguez Alfonso" a pesar de mi poca memoria para todo y aun mas para los nombres. Asi de horror fue aquel montaje de tan barbaro crimen y con tantos despreciables personajes.

En el articulo no se mencionan otros pormenores de la intrigulis.

No fue solamente la justicia la victima pues realmente ya hacia rato, desde el caso de los pilotos en el mismo comienzo de la Robo-lucion, que estaba en capilla ardiente, agreguemos la infamia cometida contra Huber Matos por denunciar a los comunistas infiltrados en las altas esferas como bien podria denunciarse ahora en USA donde pretender modificar todo lo legado por los padres fundadores desde la misma Casa Negra. (continuara)

Imagen de Anónimo

Si Fructuoso era homofobo, pues el destino le dio un hijo gay.  Lastima que no haya vivido para verlo crecer.

Imagen de Diego Rodriguez-Arche

Todo el caso se basó en la supuesta confesión "voluntaria" del acusado, pero si se profundiza en la evidencia publicada en la prensa de la época y en investigaciones posteriores sobre el caso, como el excelente libro Un asunto sensible del autor español Miguel Barroso, llegaremos a tener al menos lo que en el derecho norteamericano se conoce como la duda razonable sobre la culpabilidad del acusado. Lamentablemente la "repetición continuada" que nos llega hasta nuestros días sobre el caso Marquitos hace que la mayoría acepte como un hecho la culpabilidad de Marcos Rodríguez y por ende la leyenda creada y puesta en escena por Fidel Castro.