Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
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Opinión

Obama, Venezuela y el imperialismo cubano

Hace tres años, el Partido Popular (PP) español cambió la política que hasta entonces había sostenido hacia Cuba y la Posición Común Europea. El tema había sido uno de sus caballos de batalla para tiempos de oposición y empezó a ser visto de manera distinta una vez en el gobierno. Aunque no cesaron las declaraciones de compromiso con la democratización de Cuba y con su exilio, como si los principios fueran los mismos de siempre, pese a que la política cambiara. Tan evidente fue ese cambio que el exministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos pudo felicitarse a sí mismo por la continuidad que José Miguel García-Margallo daba a su política hacia Cuba.

El cambio del PP no  obedecía a simpatías ideológicas, por supuesto, y tampoco podría decirse que el volumen de inversiones españolas en la Isla mereciera el sacrificio. Muy probablemente, el gobierno de Mariano Rajoy se mostraba colaborador ante la capacidad desestabilizadora de La Habana. Hugo Chávez había actúado ya contra empresas españolas radicadas en Venezuela, Evo Morales se proponía hacer lo mismo y Cristina Fernández de Kirchner plantaba batalla a Repsol. En países donde las expropiaciones se desatan tan fácilmente como las decapitaciones en Wonderland, los consejos cubanos podían resultar fatales para un gobierno como el del PP, centrado en la economía española, el triunfo empresarial y el crecimiento de las exportaciones.

Gracias a relaciones urdidas a profundidad, La Habana contaba con poder tectónico suficiente para provocar sismos por todo el espinazo latinoamericano. Y no fue casualidad que, a su paso por Madrid en julio de 2012, el entonces presidente del parlamento cubano Ricardo Alarcón recomendara a España velar por sus inversiones. "Si hay un momento en el que España no puede jugar con sus intereses económicos es ahora", avisó, "y Cuba, no es que sea el gran mercado, pero es un punto donde hay una presencia española importante". Era evidente que no se trataba de una recomendación, sino de una amenaza.

De manera semejante a este ejemplo español, en el reestablecimiento de relaciones diplomáticas propuesto por Barack Obama pesa mucho el papel que Cuba juega en todo el continente. Las presiones de varios gobiernos de la zona por incluir a Raúl Castro entre los invitados a la Cumbre de las Américas, sumadas a presiones por readmitir a Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA), permiten conjeturar lo influyente del régimen castrista sobre tales gobiernos. Más que un asunto pendiente entre ambos países, Cuba es para Washington un asunto continental.

Es también material de redención para la carrera del presidente Obama, quien le ha impuesto la mayor aceleración posible en vista del poco tiempo que le queda en la Casa Blanca. Raúl Castro, entretanto, se encarga de lentificar las negociaciones. Excelente lentificador, como ha demostrado ser en su política interna, pone condiciones lo más extremas posibles. Exige el levantamiento del embargo estadounidense (que él llama bloqueo), pide que le devuelvan la base naval de Guantánamo, amén de unas compensaciones astronómicas. Y aun cuando Estados Unidos estuviese dispuesto a complacerlo en todo esto, no tardaría en encontrar alguna reclamación más imposible todavía.

Si Obama y su equipo calculaban llegar a una Cumbre de Panamá donde La Habana se quedaría sin argumentos, los duchos creadores de conflictos latinoamericanos, con una experiencia exitosa de más de medio siglo, acaban de intensificar sus esfuerzos en Venezuela. Obedecen a razones de supervivencia, necesitan mantener la sujeción venezolana, pero también necesitan restar protagonismo al tema de las relaciones cubano-estadounidenses dentro de la Cumbre, embrollar allí las cosas y ganar ventaja sobre Obama a la hora de las apuestas. Venezuela funciona como rehén en el plan castrista de evasión.

Nicolás Maduro reconoció haber aprovechado que era martes de carnaval para visitar a Fidel Castro, quien mandaba un saludo a todo el pueblo de Venezuela. Ese saludo constituía un mensaje tan cifrado como las palabras de Alarcón en Madrid y, dos días después de encontrarse con los hermanos Castro, Maduro hizo encarcelar al alcalde metropolitano de Caracas, el opositor Antonio Ledezma. Ya fuera por órdenes o por recomendaciones estratégicas recibidas en el carnaval habanero, estaba claro que la escalada represiva no había sido desaconsejada por Raúl Castro. El comunicado oficial cubano en solidaridad con las medidas de Maduro consignó: "Los colaboradores cubanos presentes en la hermana nación, continuarán cumpliendo con su deber bajo cualquier circunstancia".

Entre esos colaboradores se cuenta el ingente personal militar y de inteligencia acantonado en Venezuela. El regreso a Cuba de toda esa gente podría significar una dificultad tan grave para el régimen castrista como la interrupción del suministro energético. Desde los tiempos del Imperio Romano resultan conocidos los riesgos de mantener tropa desmovilizada en el corazón del imperio y, pese a que la industria turística cubana está administrada militarmente, el reciclaje no alcanzaría para un personal tan numeroso.

En caso de repatriación se haría necesario fusilar a otro general Ochoa y habría que procurarse un frente que sustituyera a Venezuela tal como Venezuela sustituyó a Angola. De lo contrario se incumpliría un requisito imprescindible para la pervivencia del régimen: la exportación de la violencia.

Pandillero universitario como fue antes de decidirse por el comando y la guerrilla, Fidel Castro comprendió muy bien la violencia existente en la historia republicana cubana desde, al menos, los años treinta. De modo que sus guerras extranjeras, abiertas o encubiertas, no solo obedecieron a una ambición césarea, sino que sirvieron de válvula de escape: canalizaban aquella violencia, le daban curso fuera del país y la regaban por el mundo. Ofrecían destino de corsario a quienes pudieran resultar incómodos en la patria. Los Castro han trabajado siempre con un modelo de universo en el que, cuando la violencia parece disminuir o desaparecer, es porque se desplaza. 

La exportación de violencia constituye en su esencia al régimen castrista y su último gran reducto es, por ahora, Venezuela. La salida de allí de todos esos agentes y militares podría representar un desafío más grande para la zona que el que supuso la desmovilización de guerrillas y contraguerrillas luego de las conversaciones de paz en Centroamérica.

A unas semanas de la Cumbre de Panamá, cuando Barack Obama parece dispuesto a mostrarse lo menos imperialista posible con relación a Cuba, Raúl Castro no deja de persistir en el imperialismo construido por él y por su hermano.


Este artículo apareció en El País. Se reproduce con autorización del autor.

Comentarios [ 22 ]

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Buen batazo, Ponte. ---- Nic

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Muchos aqui hablan como si Obama y sus asesores fueran estupidos y estuvieran haciendo las cosas "a lo loco".

Si asi fuera Obama estuviera escribiendo opiniones aqui y los "criticones" viviendo en la casa blanca.

Seniores, cojan calma y piensen un poco. 

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Anónimo - 10 Mar 2015 - 6:49 pm., creo que el se tiene que despertar eres tu.

O mas bien dejarte de comer tanta caca. En que mundo vives??????

Tu idiotosincracia no te deja ver mas alla de tus narices.

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Este artículo deja en el aire algo que EEUU no ha sabido valorar a profundidad. La capacidad desestabilizadora de la Habana se debe a un trabajo de espionaje e intromisión en los asusntos internos de los paises Latinoamericanos. Sus agentes han ido sistematicamente atacando a las democracias de estos países y subiendo al poder a gente que respondan a los interes cubanos. Eso es Terrorismo contra las libertades y derecho de los latinoamericanos. Ahora, cuando por ejemplo, en Venezuela la represión se apresta a una represión sangrienta por conservar el poder y poder seguir robando a los venezolanos, vemos los efectos de ese terrorismo. Bien ha usado la Dictadura el aparato de espionaje que la KGB rusa instaló en Cuba. ¿Por que sacar a Cuba de la lista de países que apoyan al Terrorismo, si es tan palpable su trabajo terrorista? ¿Somos tontos o que?

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Este artículo es sencillamente genial. Explica el verdadero por qué de la supervivencia del régimen castrista. Han logrado mantener una cuidada Red de clientelismo a lo largo de América latina especialmente. La política sucia del castrismo esta basada en la manipulación y el chantaje. el simil expuesto acerca del por qué de la sumisión de los españoles es extrapolable a otros países. Ellos, los castristas, atacan al enemigo donde más le duele. El castrismo respecto de los países más serios, toman las nacionalizaciones no como un derecho del estado sino como arma amenazante. Logran atraer inversiones multimillonarias y luego te coaccionan para que te sometas.

Sabían que si lograban meterse en Venezuela ganarían mucho tiempo a largo plazo, en primer lugar por el petróleo y por los intereses que este suscita. Es prácticamente difícil de escapar especialmente a los países más pobres; los cuales tienen que plegarse para recibir las dádivas. Esta equivocado todo aquel que crea que hay ideología aquí, ya no existe, es un todo vale y nada importa para mantenerse en el poder.  

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Abarcador y agudo analisis.  Debe traducirse al ingles para que los "sesudos" que asesoran a Obama lo lean y quiza se les encienda el bombillo y se les agranden las entendederas.  Falta hace.

Muchas gracias, AJP

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Amigos, no pierdan el tiempo con el Ano de las 6:49 pm. La academia y las universidades de USA están llenas de zurdos bobalicones e idiotizados como éste. Son generalmente mexicanos, portorros, que no importa las evidencias que les pongas, para ellos Cuba es un paraíso y Fidel es bueno y Tom is a boy and Mary is a girl. Odian al exilio y Cuba y Venezuela son la maravilla. Fidel Castro, ese ex pandillero universitario, genio maquiavélico, les comió el cerebro con su propaganda goebbelsiana. Jamás nos darán la razón, porque  no hay peor ciego que el que no quiere ver. Yo ya ni discuto con ellos. ¿Para qué? Son iguales que los musulmanes fanáticos de ISIS. Aunque Ponte no me cae nada bien (tengo mis motivos para rechazarlo), no puedo dejar de ser honesto y justo: Excelente, A.J. Ponte, felicidades. Y gracias.

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PARA Anónimo - 10 Mar 2015 - 2:57 pm. 

Los gatos no son malagradecidos. Todo lo contrario. Son libres.

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Desde mi perspectiva como opositor político este artículo da una perspectiva inteligente de lo que es la "nueva política USA hacia Cuba, Venezuela, Cubazuela", así como en la reaccion del gobierno cubano y el Venezolano. Solo le añadiría que la iniciativa de Obama el 17 de Diciembre pone a la defensiva al gobierno cubano tanto internamente como externamente. Internamente porque la reacción popular oxigenada por una nueva esperanza crea una nueva dinámica que favorecera la acción política de la oposición. Externamente el gobierno cubano entra en una nueva dinámica internacional y regional donde las relaciones con USA han dado un salto cualitativo iniciando una nueva dialectica. Marcelino Miyares, combatiente de Playa Girón, líder opositor Democristiano

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Exelente articulo e inmejorable, el autor desnuda esa faceta del regimen cubano que determinados grupos en America Latina se niega a reconocer,  la realidad se impone y es explicada en este trabajo para ser entendido facilmente.