Domingo, 25 de Septiembre de 2016
19:34 CEST.
Opinión

Democracia unipartidista

Con la toma de posesión de los 17 integrantes de la Comisión Nacional Electoral echó a andar la maquinaria "democrática" del castrismo.

De más está decir que se trata de un nuevo capítulo donde la legitimidad del sistema llega a través del fraude y el miedo.

Se sabe que en el proceso electivo no habrá problemas con el abstencionismo.

El ambiente asegura una participación masiva. Los ciudadanos con edad para ejercer el voto lo hacen aunque sea con una disimulada mueca de desprecio. Ausentarse no es rentable. Nadie quiere caer en desgracia por actitudes que indiquen un menoscabo de la conciencia revolucionaria.

Con esos truenos, una apertura política en Cuba bajo la batuta del general-presidente sigue siendo algo tan fantasioso como un cuento de los hermanos Grimm.

Como bien explica el periódico Granma, para el venidero abril serán elegidos los delegados de las asambleas municipales del Poder Popular, de donde saldrán sus presidentes y vicepresidentes, los miembros de sus comisiones permanentes y de los Consejos Populares que por un período  de dos años y medio ejercerán el gobierno.

Este planteamiento habría que finalizarlo con una pregunta impostergable: ¿Cuáles son los resultados en beneficio de la población de los funcionarios elegidos en cada una de las circunscripciones?

De veras que muy pocos, más allá de las promesas incumplidas y de los aplazamientos de las soluciones por las más burdas razones.

Año tras año, la mediocridad y el clientelismo de la burocracia que se alterna en los puestos políticos a nivel municipal y provincial acentúan o pasan por alto los dramas existenciales de miles de familias en todo el país.

El desempeño de los funcionarios del Poder Popular, tanto los que están o los que alzarán con el triunfo en los comicios de la próxima primavera, raramente tienen algo en común con la transparencia y la honestidad.

Al dejar el cargo, casi todos han resuelto gran parte de sus necesidades a costa del desvío de recursos y otras triquiñuelas que alimentan los molinos de la anarquía.

La verdadera contrarrevolución se agazapa en esas trincheras donde no falta la patriotería y los simulados compromisos con la ideología vigente.  Esos rejuegos que intentan presentar como un ejercicio de democracia participativa apenas sirven para disimular el fracaso del modelo.

Quién saldrá electo en esas votaciones es lo de menos.

El quid de la cuestión radica en que las cosas seguirán igual o peor para los electores y mejor para los que consigan ser electos para "sacrificarse" por el socialismo. Son las reglas del juego. Y es obvio que no van a cambiar por el momento.

Está claro que la nomenclatura no tiene intenciones de ir desmontando el muro del unipartidismo. Su propósito es sellar las grietas y adornarlo con los materiales disponibles. 

Comentarios [ 17 ]

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Para AdelaCuba - 13 Ene 2015 - 8:32 pm. Adela estoy totalmente de acuerdo contigo, en la entrevista de José Daniel Ferrer con el periodista del NYT le dijo que en los nueve años que estuvo en prisión meditó mucho de los errores cometido y de cómo organizar la lucha por la democracia cuando saliera de prisión y una de la primera cuestión a poner en practica era dejar de ser víctima del castrismo, debido a que nadie se aglutinaba a un perdedor porque nadie apostaba a un caballo que sabía que iba a perder la corrida y por eso decidió dejar las blandenguerías y las quejas que caracterizaban a la disidencia interna y digo. Después que salió de prisión fundó a UNPACU, que es una organización nacional con una organización y una dinámica que tiene en jaque al castrismo y que cuenta con una membresía y simpatizantes para convertirse en un partido político dado el momento para enfrentarse al castrismo en la constituyente y en futuras elecciones multipartidistas a deferentes niveles, COMENTARIO de Esopo. 

Imagen de AdelaCuba

Yo casi podría asegurar que el peor problema de los cubanos en la isla más que todo es el pesimismo. Siempre pensé que para uno poder motivarse era necesario tener una actitud positiva para con uno mismo. Este continuo repetirnos aquello de que “Cuba no va a cambiar” se ha convertido en una odiosa mantra que realmente no ayuda a nadie. Cada cosa por pequeña que sea, una palabra. Una oración,  un comentario contra el régimen feudal que les gobierna es un cambio. Se está cambiando todo constantemente el problema es que no lo aceptan ni quieren que nada cambie pues se han acostumbrado a vivir en el letargo de lo inerte. Despierten por favor para les regrese el optimismo.  

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Este comentario va para todo el mundo: No sean mas innorantes y falta de cerebro, con la dictadura castrocomunista no hay arreglo, mientras esten en el poder seguira siendo lo mismo, no habra democracia porque con un solo partido no la hay, todo es un cuento de camino para seguir en las mismas y oprimir al pueblo, no habra separacion de poderes porque la dictadura es dueno de todo, incluyendo el ser humano y por lo tanto tampoco habra una verdadera economia de mercado, sigan pensando lo contrario, recuerden que el que no oye consejo no llega a viejo, cumplieron 57 anos y pasaran otros tantos, todo ha sido un engano hechandole la culpa al imperialismo.

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Separacion de poderes. No importa que exista un solo Partido siendo un partido democratico con un Congreso Nacional.  Lo que vale es que cada institucion sea correlativamente interdependiente de ese Partido. 

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Toda dictadura trata de perpetuarse en el poder y con ellos los dictadores tratan de ser vitalicios y sus familias dinastias. No conozco nada en la historia que indique que hayan reconocido sus pecados y pedido perdon por ellos. Solo piden perdon cuando estan en los juicios justos que se merecen y que les pueden costar la vida por sus fechorias.

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Que nombre si no el de dictadura vitalicia podria darsele a un sistema que garantiza la continuidad del mandato de los miembros de una misma familia de una manera infiscalizable e irrevocable? Asi de grosera es la impunidad de este status quo, suerte de desgobierno impopular, en la que incluso el delfin del regimen viaja a su antojo por el primer mundo concertando acuerdos en nombre de un gobierno para el cual ni siquiera resulto sometido al escrutinio de los votantes.

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Jorge tu articulo en blanco y negro refleja la actual institucionalidad castrista que no se podrá cambiar de la noche para a la mañana por obra y gracia del castrismo ni mucho menos por su voluntad política si la llega a tenerla, ni tampoco por la lucha inteligente y tenas de los demócratas cubanos, pienso que a esta altura del campeonato y del nuevo escenario a partir del 17\12 deberías de elevar tu nivel de análisis porque los lectores de este foro en su mayoría no son tan imbéciles. No obstante aprovecho tu articulo para promover cuatros pasos programáticos para una transición ordenada a la democratización de Cuba: 1 Legalización de los partidos políticos de oposición : 2 Convocatoria a una Asamblea Constituyente democrática y multipartidista: 3 Instauración de un estado de derecho con sus poderes independientes: 4 Elecciones libres multipartidistas municipales, provinciales y nacionales, COMENTARIO de Esopo.

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Pero el democratismo, tal cual lo estipulan e imponen los países occidentales, no es palabra de Dios y ni siquiera es la última palabra en materia política. Si malo es el monopartidismo, peor es el circo electoralista donde la verdadera democracia brilla por su ausencia. Cada país que haga valer su propio sistema, y que lo desarrolle en virtud de sus propias necesidades. Las recetas únicas a menudo no son más que vergonzosos atropellos a la libertad, sobre todo cuando se aplican en nombre de esta.

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En la  nomenclatura alta, la gran mayoria no querra cambios por estar muy comprometidos. En la nomenclatura baja, es todo lo contrario, son mas jovenes y desean el cambio. Ellos saben que tienen las grandes oportunidades, como paso en Europa del este.

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Pero el democratismo, tal cual lo estipulan e imponen los países occidentales, no es palabra de Dios y ni siquiera es la última palabra en materia política. Si malo es el monopartidismo, peor es el circo electoralista donde la verdadera democracia brilla por su ausencia. Cada país que haga valer su propio sistema, y que lo desarrolle en virtud de sus propias necesidades. Las recetas únicas a menudo no son más vergonzosos atropellos de la libertad, sobre todo cuando se aplican en nombre de esta.