Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
10:07 CEST.
Política

La ideología ahoga a los maestros

En días recientes se han estado manejando dos cifras que confirman la crítica situación del personal docente en el sistema educacional cubano: 6.938 maestros causaron baja durante el curso 2013-2014, mientras que faltan 10.800 educadores en el actual 2014-2015.

Cuatro razones fundamentales han sido esgrimidas para explicar el éxodo de maestros y profesores en los últimos tiempos: el insuficiente salario, el exceso de burocracia, la incomprensión familiar, y el escaso reconocimiento social hacia la figura del maestro. Con independencia de que casi siempre se acude al primero de los elementos mencionados para mostrar la vida azarosa de los maestros en la Cuba de hoy, nos interesa ahondar ahora en los mecanismos burocráticos presentes en el entorno del maestro, y que con frecuencia le dificultan sobremanera su trabajo.

En la mayoría de las asignaturas, los planes de clases constituyen un obstáculo para el despliegue de la creatividad en las aulas por parte de los docentes. Porque, claro, es lógico que maestros y profesores deban cumplir las indicaciones metodológicas que parten del Ministerio de Educación (MINED). Pero una cosa es lo anterior, y otra bien distinta es la exigencia de que en asignaturas como Historia y Marxismo, los maestros deban escribir en el plan de clases, casi palabra por palabra, todo lo que van a expresar en las aulas.

Semejante directiva, además de irracional, multiplica el papeleo en torno a los maestros, y también incrementan los chequeos y controles que ellos padecen de parte de inspectores y metodólogos, los cuales se afanan por comprobar si los educadores han cumplido la draconiana disposición. En caso contrario, los maestros "incumplidores" verán afectadas sus evaluaciones como trabajadores, y no se descartan hasta disminuciones de salario.

Quienes de esa forma pretenden normar las ideas que se transmiten a los alumnos olvidan la tradición de libertad presente en las aulas cubanas. Una tradición que conoció de un momento culminante hacia el primer tercio del siglo XIX, cuando el presbítero Félix Varela inauguró la Cátedra de Constitución en el Seminario San Carlos y San Ambrosio. Según nos cuenta el historiador Fernando Portuondo en su texto Historia de Cuba 1492-1898,  "Ciento noventa y tres alumnos se inscribieron en la Cátedra de Varela, y un público numeroso se agrupaba en la puerta y en las ventanas, manteniéndose allí por una hora para tener el gusto de escucharle".

Es imposible que un maestro que no disponga de la libertad creativa del Padre Varela, y que por el contrario deba guiarse por un plan de clases que parezca una "camisa de fuerza", llegue a despertar una admiración similar entre sus alumnos.

Es indudable que en materia de creatividad docente hemos involucionado, al punto de caer por debajo de lo logrado en la Colonia. Si entonces ciertos amagos constitucionalistas creaban fisuras en el absolutismo del monarca Fernando VII, y tanto en España como en la Isla había un espacio para la enseñanza de las ideas liberales, con el castrismo no hay tregua para la censura de maestros y profesores. Las clases de Historia que reciben nuestros niños y jóvenes, por ejemplo, han de servir para presentar el pasado como una sucesión de hechos que forzosamente conducirían al arribo de Fidel Castro al poder en 1959.

Todo lo anterior nos conduce a dudar del alcance de la denominada "flexibilización del proceso docente-educativo", que se presenta como la vedette del actual curso escolar. Por supuesto, se permite la flexibilización en la forma. O sea, en los horarios y en la manera de organizar las actividades extraescolares. Sin embargo, para el contenido no existe flexibilización alguna. El inmovilismo ideológico —que yace en el fondo de la burocracia y el papeleo— continúa lastrando la labor de los educadores cubanos.

Si un día, incluso, los maestros y profesores pudieran vivir de sus salarios —sin tener que recurrir a los "inventos" que tanto abundan entre nosotros—, pero prosiguieran las excesivas indicaciones "de arriba" para la preparación de las clases, es muy probable que la profesión aún no fuese atractiva para los jóvenes, adolescentes y sus familiares.

No en balde la película Conducta, del realizador Ernesto Daranas, descuella por el mensaje de la maestra Carmela: "El día en que yo no decida lo que sucede en mi aula, hasta ese momento soy maestra".

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

Hay algo que vaya bien en Cuba?

Imagen de Anónimo

Definitivamente algo anda mal con la educación que se imparte en Cuba.  Son muchos los cubanos que pronuncian mal el castellano. Da vergüenza. Y ni hablar de las faltas de ortografía de los cubanos en las redes sociales. No sirve la educación comunista.

Imagen de Anónimo

El magisterio no ha sido bien pagado en ningun sistema, incluso aca en la yuma aunque ganan bien no es suficiente para el rol que tienen en formar la sociedad pero en Cuba le ofreces buena plata a un maestro y creeme que se emociona cantando la primera internacional, porque el cubano lo que perdio fue la verguenza. Yo recuerdo en los 80 como te lavavan el cerebro sin chistar.  Fijate que se van al Africa a fajarse con el ebola por unos fulitas en vez revindicar sus derechos laborales en su pais.

Imagen de Anónimo

Totalmente de acuerdo Anónimo - 29 Sep 2014 - 11:41 am.

Eso siguio en los años posteriores. En mi Universidad en 1980 una maestra decidio irse por el Mariel. Y tu sabes lo que nos hicieron? Nos citaron y nos montaron en unas guagitas Giron y fuimos a dar a su casa en la Calle 26 % 25 y 27 en el Vedado, a darle un mitin de repudio a la Señora. Esta maestra era mi maestra de Historia de Los Paises de Habla Inglesa; y era muy amada por muchos alumnos y la preferida del grupo mio.

En aquel momento mi grupito, que NO estabamos de acuerdo con lo que estaba pasando, nos fuimos y logramos hablar con la Profesora por telefono.

A travez del telefono le dejamos saber a nuestra querida Profesora que NO todos estabamos alli para gritarle ofensas y nos disculpamos con ella.

Quiero usar este foro para hoy, despues de tantos años, buscar a esa Profesora para pedirle una Eterna Disculpa.

Imagen de Anónimo

Y me hice domador de fiereas que es ser maestro.

Imagen de Anónimo

Todo lo expuesto en este articulo es verdad y a la vez no lo es. La decadencia del sistema educativo en Cuba no es absolutamente un problema económico. Desde siempre el maestro Cubano fue una persona humilde de muy bajos recursos. El Magisterio, con mayuscula, se aceptaba como forma de paliar una crisis de clase - soy pobre pero soy maestro  - y si que tenian respeto y consideracion. Mas no dinero. Al menos no todos. Y es que el magisterio se consideraba una vocación no una profesióon. Hoy lo que tenemos es el resultado de muchos años de desgaste económico, moral y político. Lo que pasa en la escuela Cubana pasa en todos los lugares y a todos los niveles. Lo que hace tan evidente el desastre educativo es su alto nivel de acceso.  ¿La solución? No se cual es, pero si tomará la misma cantidad de años, que ha tomado en destruirse, para poder restablecer un sistema educativo decente. Repito, el problema no es político, moral o económico sino sustancialmente un problema sistémico de un sistema castrense impuesto a personas en un lugar llamado Cuba. 

Imagen de Anónimo

El maestro en Cuba es una correa mas del mecanismo de transmision ideologica y jamas en la vida se ha visto a una correa que tenga libertad alguna.

Imagen de Anónimo

No me digan. Ahora refritan lo que ya salió hasta en Trabajadores para darle un girito ideológico y ya está. Periodismo siguiendo instrucciones para reportar sobre enseñanza siguiendo instrucciones.

Imagen de Anónimo

La libertad de cátedra, esencial para la función docente, se acabó en Cuba al comienzo de la revolución cuando cualquier niño podía chivatear a su maestra/o y al día siguiente llegaban los revolucionarios para hacer un juicio popular a la víctima de aquel escarnio. Yo eso lo viví, siendo un niño, y recuerdo como alguna maestra se tuvo que ir corriendo de Cuba por algo tan nimio como decirnos "hasta mañana niños si dios quiere". Resultó que alguien no entendía que se pudiera despedir así, y le hicieron de todo. Pobre mujer. Habrá muerto seguramente, con la conciencia limpia, pero tuvo que abandonar su profesión y exiliarse en Estados Unidos, donde acabó en una factoría porque el régimen comunista no le dejó sacar sus títulos. Con los maestros cubanos se han cometido muchas fechorías, que se quedarán sin justicia. Ojalá que los Castro tengan en la próxima vida todo el dolor que han causado en ésta. Se lo deseo de corazón, a todos ellos, incluidos los cachorros nuevos que se quieren quedar con la piñata. Solabaya