El país que desapareció

Viajar en tranvía

Un recuerdo de cuando La Habana era La Habana.

Mi generación utilizó los tranvías en su niñez y adolescencia temprana. Después desaparecieron, para ser sustituidos por aquellos ómnibus ingleses marca Leyland, de la empresa Autobuses Modernos, denominados "enfermeras" por su color blanco con una raya azul a lo largo de la carrocería, lo que recordaba el uniforme blanco con capote azul de éstas.

Viajar en tranvía era toda una experiencia, con sus duros asientos de mimbre, las ventanillas de madera y cristal que se deslizaban arriba y abajo, y el motorista y el conductor —así se le llamaba al cobrador— con sus uniformes de los años veinte, tratando este último de colocar la punta de los "troles" en los cables del tendido eléctrico, tirando de dos cuerdas, con el torso descolgado, cuando éstos se desconectaban al doblar una curva demasiado rápido.

Al frente y atrás, los tranvías tenían plataformas, a un nivel inferior al del piso del coche, a través de las cuales se subía y se bajaba en las paradas. En la primera, con una parrilla en forma de bigote que sobresalía para desplazar posibles objetos de la vía, el motorista disponía de un dispositivo ubicado a su izquierda, que le permitía controlar la velocidad en un rango del uno al nueve. En caso de necesidad podía colocarla en reverso, haciendo girar las ruedas en sentido contrario. El freno era de retranca y se operaba haciendo girar una manivela situada al frente. El pedal derecho servía, al trepar o descender pendientes o cuando llovía, para regar arena sobre los rieles desde unas cajuelas situadas sobre las ruedas, aumentando el agarre y evitando patinazos.

También existía una palanca de acero con la que se movían las agujas que cambiaban la dirección de los rieles.

Un embotellamiento de tranvías, por desperfecto de uno de ellos, era cuestión de tiempo, hasta que el averiado era remolcado y retirado a una vía auxiliar. Frente a la escalinata de la Universidad, en la calle San Lázaro, en los días de protestas estudiantiles, los estudiantes colocaban trozos de jabón en los rieles y los tranvías, abandonados por sus pasajeros, mientras el motorista trataba de controlarlo con su manivela de bronce pulido, se disparaban cuesta abajo, cruzando Infanta a toda velocidad, y llegando muchas veces hasta Belascoaín, cuando no se descarrilaban en el trayecto. También resultaba impresionante bajar la Loma de Jesús del Monte, donde adquirían gran velocidad, hasta llegar a Toyo.

Los tranvías eran de madera y hierro y estaban pintados de blanco con rayas amarillas. En su plataforma delantera, sobre las ventanillas y a la derecha, aparecía una letra grande que identificaba el paradero —V, Vedado; P, Príncipe; C, Cerro; S, Santos Suárez; y M y L, Jesús del Monte—, seguida por un número que correspondía a la ruta o línea y, a su lado, en la parte central, otro número que era la serie del vehículo.

Debajo de las ventanillas y encima de la parrilla, una banderola con los colores correspondientes que precisaba el recorrido: Lawton-Parque Central, Víbora-Vedado, Cerro-Muelle de Luz, etcétera.

El pago se realizaba con una moneda especial calada con una H en su centro, que en una cara tenía grabado "Havana Electric Ry Co" (el nombre de la empresa), y en la otra "Vale para un pasaje".

Cruzando en un tranvía el Puente de Pote, hoy conocido como Puente de Hierro, se veía el agua transparente y cristalina del río Almendares, entonces no contaminada. Los tranvías de El Vedado parecían más elegantes. Los pasajeros los tomaban y abandonaban ceremoniosamente en las diferentes paradas. Era un transporte cómodo, lento, democrático y seguro, como de una época que pasaba. Correspondían más al sombrero de pajilla que al de paño.

El paradero de Jesús del Monte, conocido popularmente como "de La Víbora", era un hervidero, con coches entrando y saliendo, y comercios de todo tipo en sus alrededores. Cuando los ómnibus se hicieron más voluminosos, el tránsito se complicó: tranvías y ómnibus se cruzaban o adelantaban con escasos centímetros de separación, dependiendo el evitar el roce de la pericia de los conductores de éstos últimos, ya que los tranvías se movían por líneas de rieles fijos, sin capacidad de maniobras laterales.

Cuando se decidió retirarlos del servicio, la mayoría, después de ser despojados de los motores, rodamientos y troles, se utilizaron como relleno de algunas nuevas calles y avenidas, principalmente en El Vedado y Miramar. Hoy yacen bajo ellas. Los cables de los tendidos eléctricos y los rieles se desmontaron y, algunos de estos últimos, simplemente fueron cubiertos con capas de asfalto. A veces asoman en los múltiples baches actuales. Uno de los últimos tranvías, convertido en una cafetería con el nombre de "Desiree", permaneció varios años en un terreno cercano a la Fuente Luminosa.

El tranvía era ruidoso y abierto al paisaje, el mejor medio para disfrutarlo. Cuando llovía se formaba el corre-corre, tratando de cerrar las ventanillas que, con su sistema primitivo, muchas veces se trababan y el conductor tenía que acudir en ayuda de los pasajeros. Si la vía estaba cercana a la acera, no había grandes problemas para bajarse o subir, pero si se encontraba alejada de ésta, más hacia el centro de la calzada, era imposible no mojarse, además de tener que cuidarse de no ser atropellado por algún vehículo a motor. Los accidentes de este tipo abundaban. El tranvía correspondió a una época y desapareció junto a ella, dejando un grato recuerdo en quienes lo disfrutamos.

Comentarios [ 10 ]

Imagen de Joshua Ramir

Ja, que linda Cuba, baste leer a Juan Bosch en ''La isla fascinante'' para ver la admiracion que provocaba..., la provocara otra vez, Dios mediante

Imagen de Anónimo

el comunismo es bien malo.

Imagen de Anónimo

UNA EXCELENTE CRONICA  que evoca una epoca en la que La Habana era una de las mas atractivas capitales del mundo. Pero hay un errorcillo. El PUENTE DE POTE estaba donde se construyó luego el Tunel de la Calle Linea. El Puente de Hierro sigue todavia allí casi un siglo despues.

Adalberto

Imagen de javier monzon velazques

Los tranvias fueron retirados de circulacion durante el gobierno de Prio Socarras.Me parece  que el Puente Pote estaba situado donde hoy esta el tunel de Linea.

Imagen de Anónimo

Si los asientos de los tranvias te parecieron duros, no quieras ni imaginarte lo que fueron los cameyos...

Imagen de Anónimo

fidel eres  un miscarriage  de la mama que te trago el mundo,.seguiras doblandote hasta que camines como los monos con las manos.haz traido llanto y desolacion a un pueblo noble,y casi matas a 100 millones,con la crisis de los misiles que no se olvide  de esto,todo porlas mentiras dichas para treparte sobre los muertos que has dejado.chavez te espera para dar una gran fiesta en el infierno.

Imagen de Anónimo

Pobrecito chico,no sabe d nada pero habla mierda,es cubano

Imagen de Anónimo

Bueno no fue Fidel quien los quitó pero estoy seguro que ya lo habia pensado.

Imagen de Anónimo

Fidel? Si los tranvías desparacieron a principios de los 50s. 

Imagen de Anónimo

fidel me cago en tus huesos mal desgraciaooooooooo.arrazastes con el mejor pais que habiaaaaaa.