Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
10:15 CET.
Sociedad

Lo que nos ofrece La Buena Vida

Uno de los aspectos que permiten apreciar los cambios en la economía del país es el panorama gastronómico. Usted puede entrar a un establecimiento donde le atienden camareros uniformados y solícitos, le presentan una carta de vinos y un menú con las ofertas más atractivas que pueda imaginarse. Si esto sucede, lo más seguro es que usted se encuentre en un restaurante privado o paladar —nombre con que fueron bautizados estos establecimientos en los 90, cuando se estrenó la telenovela brasileña Vale todo.

En realidad, confundir los paladares con los restaurantes estatales cuyos servicios se cobran en moneda libremente convertible (CUC) es difícil; en estos últimos establecimientos la atención y la calidad de la comida suelen ser peores que en los privados.

He logrado comer en algunos de estos sitios en la forma que logramos hacerlo los cubanos de a pie. No me refiero a la política de estimulación a trabajadores vanguardias y destacados para que puedan ir con sus familias un par de veces al año (esto no abarcaría establecimientos privados). A mí me ha tocado siempre ser la invitada de algún amigo extranjero, no necesariamente rico en su país, quizás ni siquiera graduado universitario como yo; simplemente alguien a quien su salario le permite viajar, hospedarse en un lugar decente e incluso invitarme a un restaurante.

El último de estos establecimientos privados a donde un amigo extranjero me invitó fue el restaurante La Buena Vida, ubicado en la calle 9na, entre 44 y 46, municipio Playa. La razón por la que mi amigo me invitó a este sitio es que soy vegetariana.

Por mucho tiempo he sentido nostalgia de aquellos restaurantes vegetarianos que el Estado abrió a finales de 2001 y dieron sus últimos estertores entre 2007 y 2008. Apenas entré en La Buena Vida, la nostalgia se me curó.

Éramos cuatro comensales (el amigo suizo, su novia, una muchacha rastafari y yo). Los cuatro sucumbimos, incluso antes de acercarnos a la mesa, a la decoración del restaurante. Primero salta a la vista el ambiente íntimo y elegante; después, el ingenio. Todo es reciclado, heredado de los abuelos y de una Habana glamorosa. Los porta-platos son antiguos discos de larga duración, las aceiteras y vinagreras fueron en un tiempo pomos de perfume.

Quienes asocien restaurante vegetariano con la modalidad de autoservicio de aquellos establecimientos estatales, borren la imagen. La Buena Vida es un restaurante gourmet, con carta de vinos, coctelería molecular y un menú amplio con sabores sorprendentes.

Si los garbanzos, la pizza Maricelli y la ensalada de vegetales no hubiesen sido espectaculares, habría valido la pena caminar las cuadras desde la calle 3ra solo para probar el pie de limón.

La Buena Vida es cara

"La buena vida es cara, la hay más barata, pero no es vida". Así reza un cartel que leí en casa de una amiga.

Muchos encontrarán los precios de La Buena Vida demasiado altos. Ahí es donde regresa la nostalgia por los restaurantes vegetarianos estatales, cuya mayor virtud eran sus precios en moneda nacional, bastante asequibles a mi bolsillo (una vez cada dos o tres meses). Pero cuando usted tiene en cuenta que los vegetales se sirven tan frescos que parecen recién cosechados, que podrá encontrar vegetales que no se sirven en otros lugares, como tomates cherry, baby carrots y variedades poco conocidas de lechugas (han llegado a servir espárragos frescos), que se importan especies hindúes para lograr el exotismo de los sabores, y que se trabaja a la carta, la relación calidad-precio le parecerá justa.

La Buena Vida es un restaurante concebido principalmente para público internacional, solo así puede ser rentable. Además, son los extranjeros quienes más ponderan la dieta vegetariana y quienes más posibilidades tienen de pagar tanto por una comida. Sin embargo, a pesar de los precios y de que el vegetarianismo no ocupa un lugar privilegiado en la idiosincrasia alimenticia de los cubanos, el chef Daniel Reyes cuenta que casi la mitad de la clientela del restaurante es nacional.

Me habría sorprendido de no haber estado a principios de 2012 en Doctor Café, un restaurante ubicado en Playa (en mi rol de invitada, esta vez por una pareja de amigos canadienses). Nunca vimos el menú; el camarero lo recitó de memoria. Al final, a mi amigo le trajeron un tabaco y un trago de ron, por la casa. Cuando llegó la cuenta, mis amigos saltaron en sus asientos. Sin embargo, todos los comensales alrededor eran cubanos.

Para Daniel Reyes, la afluencia de público nacional a La Buena Vida es prueba de que los hábitos alimenticios de los cubanos cambian. A mí me demuestra que hay un sector de mis compatriotas capaz de costear este tipo de sitios.

La Buena Vida es algo que usted no debe perderse si es vegetariano. Si no lo es, tampoco. Primero, porque los sabores son tan sorprendentes que no extrañará la carne. Segundo, porque el menú incluye platos con mariscos.

La opinión de una cubana con poco mundo, sin patrones de comparación, no debe ser muy digna de tenerse en cuenta. Pero mi amiga rastafari, que vivió diez años en Inglaterra, y mi amigo suizo, que ha viajado medio mundo, encontraron La Buena Vida espectacular.

Y si lo anterior no fuese suficiente, La Buena Vida ocupa el segundo lugar del Trip Advisor, y su chef está preparando los documentos para ser miembro de Slow Food a nivel mundial. Ha recibido la visita de personalidades importantes de la alta cocina internacional, sobre todo la vegetariana, como Andrew Weil y el chef del restaurante californiano Chez Panisse, quienes han probado y aprobado el menú. Obtuvo el Primer Premio al mejor Plato Fusión en Habana Gourmet 2012. Su flan de queso con salsa de guayaba estuvo en la portada de la revista Excelencias Gourmet.

Vive y ayuda a vivir

La Buena Vida es parte de un proyecto que incluye el Estudio de Cleo, un buró de diseño y decoración ubicado en la calle I, entre 23 y 25, en el capitalino municipio del Vedado, responsable de la decoración del restaurante.

Ambos proyectos demuestran el potencial y la creatividad de los cubanos que solo esperaban por las aperturas que han tenido lugar en la economía, y por las que deben venir aún. También demuestra que no hay que asociar el altruismo a ningún modo de producción específico. Si alguien pensó que las iniciativas privadas conducirían inevitablemente al egoísmo, La Buena Vida y Estudio Cleo evidencian lo contrario. Sus dueñas han decidido que parte de sus ganancias serán destinadas a la siembra de árboles en la ciudad, la ayuda a los animales, la realización de actividades donde los niños aprendan a trabajar la cerámica, y al fomento del consumo y elaboración de comida sana en la comunidad.

Algunos podrán considerar estos proyectos como ejemplos de pequeña empresa capitalista, otros los denominarían cooperativas. Yo me atrevo a afirmar que a estas alturas, los cubanos están más interesados en prosperar que en denominaciones. A fin de cuentas, como dijera el finado Deng Xiaoping, no importa de qué color sea el gato, lo importante es que cace ratones.

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Comentarios [ 22 ]

Imagen de Anónimo

Qué bueno que vayan apareciendo sitios de ese tipo de comida y de otras en toda Cuba, y si son privados mejor. También he visto algunos lugares así en La Habana. Y lo que más me ha impactado no es que existan, sino enterarme de que los de mejor pinta, tanto por lo agradable del lugar como por la exquisita comida y mejores equipamientos están en lugares céntricos y turísticos, en su mayoría, ubicados en casas y mansiones que le fueron concedidas a altos funcionarios que hoy son ex dirigentes de la Revolución que se dedican al negocio, supuestamente para "sentirse útiles" o para beneficio de sus hijos y familiares. A ese sector privilegiado no deberían permitirle negociar nada, sino conformarse con su retiro. Por verguenza, aunque sea una vez en la vida.  

Imagen de Anónimo

Baby carrots: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/0/00/Baby_Carrots_2.jpg/220px-Baby_Carrots_2.jpg

Imagen de Anónimo

Yusi, hace poco supe que las baby carrots son zanahorias normales y corrientes que las pican en unas máquinas que le dan esa forma, de baby nada, son viejas maquillás...muy buena crónica, nada como tus cuentos de primera mano.

Imagen de Anónimo

Ojalá consigan seguir con su negocio y que no tengan encontronazos con las autoridades que con cualquier pretexto expropian cosas materiales e ideas.Respecto al reciclaje de los vinilos como bajo platos, si fuera en otro sitio mucha gente diría: Oh, que original! como es en Cuba resulta que es "cheo" otra cosa es el recipiente para aceite y vinagre, ahí sí que estoy de acuerdo en que no es buena idea, el perfume,  difícilmente se va todo el aroma y creo que a nadie le apetezca probar aceite con sabor a perfume.Y por último, que distinta la actitud de las dueñas del local que contribuyen a sembrar árboles, con la del coma-andante que destruyó buena parte de los árboles con su locura de sembrar caña en todas partes. 

Imagen de Anónimo

En el restaurante "La Mina" también servían testículos de camello en salsa de sésamo, "tahini". Riquísimo.

Imagen de Anónimo

Muy buen artículo y muy buena información. Me parece algo muy positivo que surjan lugares así en Cuba. Que se multipliquen, igual que la labor social que hacen las dueñas de estos dos lugares sea imitada por otros. Que sean protegidos de la envidia y malos deseos, tanto de los envidiosos/extremistas de la isla, como de los de acá. Eso es lo que Cuba necesita para empezar. Suerte a todos.

Imagen de Anónimo

Teresa, el restaurante árabe La Mina no era vegetariano sino que servían tremenda cantidad de carne de cordero (y otras) con "kibbis", pinchos de carne, pollo, etc.

Imagen de Teresa Dovalpage

¡Qué interesante! No recuerdo haber visto nunca un restaurante vegetariano en Cuba (yo me fui en el 96)  aunque me viene a la memoria uno de cocina árabe, La Mina, en que servían distintos platos a base de arroz. Pero no estoy segura de que fuese totalmente vegetariano. Suena sabroso todo, al margen de las consideraciones sociales, muy justas algunas, pero no creo que sean el tema del artículo. Me ha dado mucha hambre toda la descripción, Yusimí…Encontré su página en Factbook https://www.facebook.com/labuenavidavegetariano/info¡Provecho!

Imagen de Anónimo

UN artico lleno de contradicciones pero eso si,marcando la realidad actual de Cuba y el pensamiento e idiosincracia de sus habitantes.EL QUE PUEDE ,PUEDE Y EL QUW NO, QUE SE JODA. Como se llama el local?? "LA BUENA VIDA"

Imagen de Anónimo

Esto me recuerda a mi perro: cada vez que le cambio la pechuga de pollo por una hamburguesa de res se come todo el resto de la comida seca y duerme como un angelito