Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
02:18 CET.
Opinión

Cuando seas rey, cuando seas verdugo

Solo conocí a Pavón por referencias. Conversando con mi marido, Rafael Alcides, y con amigos, casi nunca fue mencionado directamente. Hablábamos de "el pavonato", esa etapa oscura que se ventiló por primera vez en el atisbo de libertad que conocemos por "guerrita de los email".

Alcides, por razones personales, no visitaba la UNEAC en la época gris imprecisamente denominada quinquenio; tampoco era publicado. Su único acercamiento editorial en aquella época fue una novela que entregó para su evaluación... y se perdió. Por alguna caja en el cuartico de trabajo de casa, anda la correspondencia mecanografiada de ida y vuelta suya reclamando su original, y de la editorial Unión con respuestas sin respuesta. Alcides no ha podido sacarse de la cabeza que su novela terminó en la gaveta del compañero que atendía la UNEAC.

Pero ese no es el cuento. Alcides vino a conocer a Pavón en 1987, cuando ya era un defenestrado, un oscuro funcionario que rumiaba su "truene", y que se ofreció a acercarlo en su Lada desde el Centro Wifredo Lam, en la Habana Vieja, hasta la casa. Como el trayecto daba tiempo a una conversación, Pavón se quejó de que los escritores que habían sufrido el rigor del Quinquenio Gris, la mayoría amigos de mi marido, lo trataban con desprecio, le hacían desplantes; humillación sumada a la humillación de que, como funcionario de Relaciones Internacionales de la UNEAC, había tenido que cargar la maleta de personalidades a las que otrora recibiera como presidente del Consejo Nacional de Cultura (CNC).

Alcides, que en efecto era amigo de muchas víctimas de la política de la parametración y la exclusión, le respondió que era lógico y Pavón debería entenderlo. A lo que Pavón respondió que solo había cumplido órdenes. "Hay órdenes que no deben ser acatadas si quieres ser salvado por la memoria histórica", le dijo mi marido. "¡Pero es que yo soy un militante disciplinado!", fue la respuesta. "Pues los verdaderos militantes deben saber decir no", le dijo Alcides.

Cinco años después, volvieron a encontrarse en casa de un amigo común. Ya Pavón estaba jubilado y le recomendó con entusiasmo especial la novela búlgara Cuando seas rey, cuando seas verdugo. Alcides no la conocía, por lo que la tercera —y última— vez que se vieron, Pavón le regaló un ejemplar. A Alcides sobre todo le interesó qué habría querido decirle Pavón: ¿en cada rey siempre hay un verdugo?, ¿cada rey tiene su verdugo?

El programa televisivo Impronta rescató a Luis Pavón Tamayo del olvido para peor, y el silencio ahora ante su muerte física confirma su muerte civil hace años ya. Las víctimas de la política que él representó se sienten cómodas entre reconocimientos, viajes y premios; prefieren hacer a Pavón el blanco de todos los dardos. Ellos saben que Pavón no improvisaba, y si hubo alguna disculpa oficial, sería extraoficial e individual. El militante disciplinado encarna al rey como objeto de todo el odio.

Leopoldo Ávila, el alias que martirizó a la intelectualidad desde las páginas de Verde Olivo, no fue una sola persona. Eso puede atisbarse en la disparidad de estilo de sus artículos; sin embargo, la saludable memoria selectiva de que gozan los restituidos prefiere ver solo a Luis Pavón Tamayo como verdugo.

Alcides lo recuerda como un hombre de hablar bajo, agradable y educado sin ser pedante. Un poeta prescindible, aunque con sensibilidad. Un recuerdo fugaz y amable. En definitiva, él vino a conocerlo cuando ya no era rey ni verdugo.

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Comentarios [ 21 ]

Imagen de Anónimo

Venganza sería:"¡paredón! ¡paredón!"Justícia sería: Que se haga un juicio asi como hubo el de Nuremberg, de acuerdo a la ley, con observadores internacionales y reconocimiento pleno de los derechos de los procesados. Creo que entre una y otra cosa hay una enorme diferencia. 

Imagen de Anónimo

Excelente artículo que me permite aprender un poco de la historia de la literatura cubana, tan aperreada y aporreada a veces. De acuerdo con los que rechazan la excusa de la obediencia debida, más que Pavón no era ni siquiera soldado, sino burócrata. Al soldado que se rebela lo juzga un tribunal militar, a los burócratas los truenan, lo que al fin y al cabo resultó ser el destino de este señor, pese a tanta obediencia. En fin, que descanse en paz.

Imagen de Anónimo

Camilo J. Marcos, no hay ninguna "fineza" en entender a Pavón como un soldado. Más bien hay ignorancia o falta de agudeza. Por supuesto que Pavón tuvo jefes y no fue el creador de una política, pero no fue un soldado. No utilicemos el ejército, con su obediencia a las órdenes, para restarle responsabilidad a su caso. Pavón fue el presidente del CNC, decidió a capricho suyo, y es responsable de lo que ocurrió entonces.Y no hay por qué hacer silencio ante su muerte. Convertirlo en apenas un soldado y pedir silencio ante su tumba es negar la historia. El artículo de Regina Coyula es respetuoso y hay que indagar respetuosamente, pero no hacer silencio, porque ese silencio falsamente respetuoso no hace más que prolongar la desmemoria.Léase "Eichmann en Jerusalén" de Hannah Arendt, pero bien leído. Allí puede verse cómo los responsables, como Eichmann, se escudaban en la mecánica de un trabajo, en las órdenes, y banalizan el mal, intentan disiparlo.Ud. parece abogar por lo mismo. Según su lógica, todo el mundo fue un soldado, hasta Raúl Castro presionado por su hermano, y habría que hacer silencio al respecto.Por el contrario, lo que hay es que publicar más artículos como éste. Y dejarse de tanta bobería respetuosa como la que Ud. propone para disculpar a alguien como Pavón. La Cuba futura no necesita odios, pero tampoco bobería.

Imagen de Anónimo

Una flor para Camilo 12:43 No se si vas bien camilotransitando por tu rutapero con el hijo 'e putaque te corta con el filohay que tener otro estilosin doblarle la rodillaporque si no la morcillaaumentara de grosory entonces sera peorterminar la pesadilla

Imagen de Anónimo

Pavon fue tan HP como los que todavía están en el poder y son muchos. Hablen de intelectualidad y que si fue un soldado, si fue Un HP más de ese desgraciado sistema.

Imagen de Anónimo

Roma le paga a los traidores pero los desprecia....un dicho tan viejo como el mundo. Por vez primera en este foro veo PERSONAS escribiendo hasta en décimas pero con respeto y disintiendo, pero con respeto. Ese es el tono de la discusión. CON RESPETO ala opinión ajena.Gracias

Imagen de padre Ignacio

Tiene razón Robustianofree.El mal viene desde arriba,me lo dijo una vez Cabrera Infante.Solo toma decapitar a la bestia,el mal en Cuba viene de arriba,son ellos los que fomentan malala sangre,la podredumbre.

Imagen de Anónimo

IIAlgunas reliquias de la cultura nacional fueron petardeadas moralmente, como la zarzuela Cecilia Valdés, de mi siempre recordado amigo Gonzalo Roig. Obras que, por su cubanía, más allá de cualquier valor estético, uno no podía imaginar que fueran crucificadas.Algunos rumores insistían en situar el centro operativo de esta pequeña revolución cultural en el departamento de cultura del ministerio de las fuerzas armadas, pero esas líneas de dirección siempre son invisibles, cuando un organismo militar o de inteligencia las organiza.De haber triunfado el pavonato, hoy no existiría arte cubano, más allá del ingenuo.En lo que a mi respecta, debo confesar, con un poco de vergüenza, que no moví un dedo ni a favor ni en contra del pavonato (tampoco podía hacerlo) y preferí ver los toros desde las gradas.Sentía que aquella vergonzosa locura no podía ser más que un breve episodio, dada la potencia de la cultura cubana. Así tenía que ser. Así fue.

Imagen de Anónimo

ISe habla siempre del daño, de la persecución a los intelectuales, a las personas, que si a Lezama lo mandaron a freír croquetas, que si al otro a bañar vacas, en fin un largo rosario de reales e imaginarias humillaciones y brutales exclusiones, no sólo de grandes personalidades de la cultura nacional, sino incluso de alcahuetes de altos y bajos kilates.Pero el pavonato tuvo también una filosofía estética, si pudiera llamarse de esa manera, que intentó demoler valores artísticos que le eran odiosos, ya que es casi imposible definir en términos precisos lo que proponían en materia de arte. Con el realismo socialista como centro de las formas y camisa de fuerza de la representación de la realidad, y con el breve relato o cuento corto del circo, la única obra que conocí de Pavón, de modelo.Recuerdo que se elevó al mayor estándar la producción de los artistas aficionados, valía más en aquellos momentos un decimista o un pintor naïf que un maestro de la pintura o un poeta de formación sólida y alta cultura.

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Hay una distancia inconmensurable entre la prosa de la Sra. Coyula y la de algunos foristas, eternamente "odiantes", en la busqueda desenfrenada de venganza. Yo me pregunto como se puede vivir asi. He tenido enemigos, muchos o pocos, a traves de mi vida. He sido afectado por el comunismo en Cuba, no menos que la mayoria de los cubanos; pero comprendo la fineza y la altura intelectual y moral de los que ven a un soldado como Pavon, exactamente como eso, como un soldado. En cualquier guerra se respeta a los soldados, y mas aun, despues de muertos. No se puede odiar a tanta gente, tantos años. El comunismo es perverso, y algunos hombres perversos florecen en ese sistema. Hay tambien otros hombres perversos entre nosotros. Pero hay que apaciguar el odio, porque aquellos que asesinaron,  toturaron, robaron, humillaron a sus compatriotas y destruyeron a Cuba, se estan muriendo de viejos. Hay que pensar en una Cuba prospera, tranquila y sin odios. Dejemos en paz a los muertos. Por fin es que Cabrera Infante aplaudio los fusilamientos de los primeros años y muchos "radicales" se lo perdonaron. No pido perdon para Pavon, pero pudieramos por lo menos hacer silencio ante su muerte?