Domingo, 17 de Diciembre de 2017
18:03 CET.
Sociedad

¿Estamos preparados para vivir en democracia?

En algunos de los analisis sobre la situación cubana actual, se comete el error de separar las implicaciones de los cambios de índole económica de la esencia política de estos cambios.

En dictaduras como la existente en la Isla, donde el poder político absoluto impuso el control total sobre los procesos de la economía, las transformaciones en este sentido implican un costo político. Durante décadas, el gobierno de los Castro propició una burbuja de dependencia económica en la cual contuvo a los ciudadanos. A cambio de privarle de libertades esenciales, le ofreció una ilusión de bienestar social, que fue en realidad una economía de comunismo de cuartel.

Esa burbuja estalló por completo en el verano de 1993, cuando fue legalizada la circulación y tenencia de dólares en el país. Durante los últimos veinte años, el Estado ha tenido que ceder terreno en acápites donde su férreo control era inoperante, pero indiscutible.

La mayoría de los cubanos residentes en la Isla han vivido la mayor parte de su vida adulta con una venda de desconocimiento y miedos. Los miedos han comenzado a ser conjurados poco a poco en los últimos tiempos. La lucha por la supervivencia en un escenario económico cambiante conlleva la readaptación de las pautas personales. El desconocimiento de los cubanos sobre sus potencialidades como creadores de bienestar personal y familiar ha ido cediendo en estas circunstancias.

Es evidente la ineficacia de la estructura estatal para responder  con efectividad a los dilemas que plantea la dinámica de la sociedad cubana actual. La solución que los gobernantes cubanos han aplicado en este caso pasa por desentenderse de los problemas del ciudadano común y centrarse en crear mecanismos de sostenimiento de su fórmula de poder como nomenclatura política. Y hace años que el cubano de a pie tomó plena conciencia del vacío del discurso político del régimen.

Frente a esta situación la mejor solución posible para todos podría ser la de soltar definitivamente y sin mucho ruido las amarras. Desentenderse de la suerte del poder político, del mismo modo que el poder político se desentiende de la suerte de los ciudadanos. Sin embargo, una economía supuestamente libre dentro de un régimen político totalitario es un contrasentido que el régimen insiste en imponer como solución.

Ninguna de las nuevas leyes y reglamentaciones que el "aperturismo raulista" ha puesto en vigor, garantiza el pleno derecho de los ciudadanos. Quien repasa con atención la nueva Ley migratoria y el decreto para la creación de cooperativas no agropecuarias comprende que todo este proceso puede ser abolido cuando al régimen le convenga. En ausencia de un estado de derecho y plenas libertades democráticas no hay garantía para la inversión privada y, por tanto, no hay verdadera libertad y desarrollo económico. La apertura económica debería ir aparejada a la transformación del sistema político, pero no ocurre así.

En estas circunstancias, quien no se sacuda de su mente los vestigios y reflejos condicionados de la dictadura de conciencia poco podrá hacer para adaptarse a los cambios más profundos que se avecinan. Quien no aprenda a vivir en democracia desde ahora, a nivel individual, no sabrá qué hacer cuando esta se haga efectiva en la vida
política de la nación.

La fórmula de la transición la tenemos todos. Cada cubano tiene su fragmento de esa fórmula, instalada en silencio como la pieza de un rompecabezas que cada día está más listo para ser armado. Cada pieza es interdependiente con las demás y al mismo tiempo puede valerse por sí misma.

La idea de que existen iluminados conductores de la transición es una trampa del ego donde muchos se refugian para eludir o justificar su falta de madurez y responsabilidad ciudadanas. Todos los que tenemos percepción de la necesidad del cambio estamos en el deber de llevar esta idea a nuestros compatriotas. Debemos hacerlo sin personalismos ni tomas de protagonismo estériles, que a la postre acaban reproduciendo la norma autocrática del poder que entre todos queremos abolir.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 16 ]

Imagen de Anónimo

Y si no estamos preparados para vivir en Democracia ¿Estamos preparados entonces para seguir siendo esclavos?El Hombre esta preparado y nacio para ser libre. La sociedad debe garantizar este Derecho, y no permitir que sea secuestrada como privilegio de ninguna elite que posea algun tipo de poder, sea economico o politico.

Imagen de Anónimo

¿España? Joder, No! Más cerca están los Estados Unidos y más democrático no lo hay. No creo que a los EE.UU. le interese comprarse un dolor de cabeza, pero la idea no es mala. El estado 52 de la Unión Americana. LOL

Imagen de Anónimo

los cubanos son indios con levitas!!

Imagen de Anónimo

En los últimos 100 años que tuvimos??? Alzamiento de los liberales, dictadura de Machado, revolución del 33, constituyente del 40, Batista, otra vez Batista y su golpe de estado,  otra revolución con su dictadura por más de 50 años, no creo que no estemos preparados para vivir en democracia, pero hay que empezar no queda de otra. 

Imagen de Anónimo

No, no estamos preparados. Demasiados años viviendo en dictadura adentro, y fuera demasiada gente viviendo del negocio de Cuba y la política. No, no estamos preparados, estamos más bien hartos, cansados de ver cuanta desverguenza imperan dentro y fuera en los llamados círculos cubanos del exilio y del insilio. Cuando todo acabe va a pasar lo mismo de siempre: repartición y al pueblo cubano, lo de siempre, su cuota de patadas por el culo. 

Imagen de Anónimo

 Ojo, el pueblo, cualquier pueblo del mundo, si esta preparado para vivir en democracia. Los que no estan preparados para vivir en democracia son muchos politicos que se dejan llevar por sus ambiciones personales.  Discrepar no es el problema, la economia no puede estar ligada con el poder, esa es la clave para que el que aspire a politico entienda que no es aspirar a ser millonario. Cuando se implante la verguenza y la cordura los animos se calmaran y dejaran de existir los opositores, solo habran partidos que cooperan en un mismo sentido. Eso es lo que quiere y espera nuestro pueblo, como cualquier pueblo, ojo, no un grupo del pueblo. 

Imagen de Anónimo

Somos un pueblo semicivilizado que por largo tiempo necesitará de una mano fuerte para mantenerlo a raya. De lo contrario, reinará la anarquía o algo peor. La mano dura no tiene necesariamente que ser totalitaria, pero debe estar ahí para aplastar a la chusma y el elemento antisocial que ha proliferado bajo los Castro. Poco a poco, quizás vayamos aprendiendo las reglas de la convivencia y nos adecentemos hasta cierto grado. Sin embargo, aunque sé que es ya imposible a estas alturas, lo que realmente nos convendría sería tener un status como el de Puerto Rico, o convertirnos en algo así como en protectorado de una nación más culta, digamos España.

Imagen de Nathan

Segunda parte.El puebo cubano, incluso antes de los Castro nunca tuvo una verdadera fe o conciencia democrática y los largos, larguísimos, años de dictadura castrista no han hecho otra cosa que empeorar aún más las cosas.Para esperar a tener realmente cubanos, en Cuba, con espíritu y conciencia democrática habrá que esperar a las generaciones nacidas en Democracia.

Imagen de Nathan

Mi comentario se divide en dos porque no lo puedo subir completo.Los cubanos que viven en Cuba no están preparados en lo más mínimo para la democracia: ni los que se han organizado en diferentes grupos opositores ni los que están calladitos por miedo o por conveniencia ni tanto menos los que están a favor o aprovechándose del régimen.Los cubanos que viven fuera de Cuba tampoco están preparados para la democracia en Cuba y a muchos, realmente, no les interesa tampoco un comino que haya democracia o no, porque igual no volverían a vivir para Cuba aunque desapareciese el régimen y se instaurase un gobierno democrático.

Imagen de Anónimo

Camilo Ernesto estoy complemente de acuerdo contigo que hay que ir aprendiendo ya en vivir en democracia y fundamentalmente debatiendo y divulgando la necesidad de iniciar un proceso democrático y luchar en todos los campos porque se inicien reformas políticas, porque el ciertamente el castrismo se resiste a la legalización de los partidos políticos, que es la célula básica para la transición democrática multipartidista, que es lo que permitirá continuar dando pasos hasta establecer una constitución democrática a través de una constituyente donde entre otras cuestiones se delimiten los poderes independientes del estado para dar paso a elecciones multipartidistas a todos los nivéleles de la sociedad, COMENTARIO de Esopo.