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Economía

¿Los cubanos volverán a cocinar con leña? El Gobierno raciona el gas licuado

La medida ha sido anunciada con bajo perfil en la prensa provincial, evitando su divulgación en los medios nacionales.

La Habana

El Gobierno cubano racionó la venta de cilindros de gas licuado, uno de los principales combustibles que usan las familias cubanas para cocinar, dilatando aún más el ciclo en que los hogares pueden adquirirlo.

"Debido a las dificultades presentadas con el arribo de gas licuado al país se regula la distribución de este producto en todas las provincias", indicó el semanario provincial Escambray.

Las nuevas disposiciones siguen a diversas medidas de racionamiento del combustible en Cuba que ya han afectado al transporte público de pasajeros y han vuelto a provocar colas de automóviles frente a las gasolineras. A inicios de julio, una ola de apagones no anunciados provocó pánico y obligó a las autoridades a ofrecer explicaciones, justificándolos por averías en las centrales productoras de energía.

De acuerdo con Yoan Osorio Olazabal, jefe del Grupo de Mercado de la Empresa de Gas Licuado, perteneciente a la estatal Cubapetróleo (CUPET), a partir de agosto se hicieron efectivas esas medidas en todo el país, y tendrán vigencia "por tiempo indeterminado".

A partir de ahora, una persona que viva sola recibirá una balita de gas licuado de 10 kilogramos cada 44 días; dos personas, cada 35; cuatro, cada 32; cinco, una vez al mes, y así sucesivamente.

Mientras, los clientes del servicio liberado solo podrán adquirir un balón de gas cada dos meses, al tiempo que se suspende la apertura de nuevos contratos de este tipo.

Estas restricciones afectan tanto a los consumidores del sector privado (los hogares que por años lo han recibido racionado y quienes lo compran de forma liberada, a precios mucho más altos que los primeros) como a los del sector estatal; a estos últimos se les reduce a la mitad la cantidad de gas licuado que recibirán.

El anuncio, que ha sido hecho público en los medios de comunicación locales y provinciales, no ha tenido resonancia en la prensa oficial nacional, evidenciando el interés del Gobierno por silenciar una nueva medida que hace más evidente la crisis económica que vive la Isla, tras las nuevas sanciones aprobadas por la Administración de Donald Trump contra el régimen y el declive de su principal aliado Venezuela.

Además, la producción de gas nacional también se ha derrumbado. Si bien en 2015 la Isla producía 1.244 millones de metros cúbicos, en 2018 apenas se alcanzaban los 970.100.

Moraima Fowler, del municipio artemiseño de Güira de Melena, dijo al diario independiente 14ymedio que "en los últimos meses hubo mucha inestabilidad en la venta de gas licuado liberado y en los puntos de venta que tenemos aquí en el municipio tuvimos más días sin producto que con producto".

"En mi casa ya tuvimos que volver a la leña porque con la olla eléctrica no podemos cocinar todo. Por suerte nunca desmantelamos el fogón del patio, porque muchos vecinos que pensaron que el gas licuado se iba a mantener estable creyeron que no iban a tener que volver a la leña y al humo", señaló.

"En el 'Periodo Especial' íbamos recogiendo cuanto palo seco encontrábamos y después hacíamos una fogata entre dos ladrillos, poníamos encima una plancha de zinc y ahí cocinábamos todo", agregó María Cristina Argüelles, ama de casa de Cienfuegos.

También en Escambray los foristas deploraron la medida. Yosmani Cabrera Madrigal advirtió: "Esta medida disparará el consumo de energía eléctrica para la cocción de los alimentos, que es la alternativa que generalmente posee la población, es decir, las hornillas eléctricas, pues en mi caso particular nunca me ha alcanzado la balita para dos meses y somos cuatro personas."

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