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Sucesos

Con las manos atadas y signos de tortura

La violenta muerte de un profesor de francés causa conmoción en un barrio de La Habana.

La Habana

Las autoridades investigan la muerte en Arroyo Naranjo, La Habana, de Andrés Vega, de 51 años, un profesor de francés cuyo cuerpo fue encontrado con signos de tortura en su apartamento en el número 1812 de Calzada de 10 de Octubre y Santa Amalia.

Según vecinos, las autoridades han revisado varias veces el apartamento, pero no los han citado para recopilar información que pueda esclarecer los sucesos.

Los mismos vecinos fueron los que llamaron a la Policía hace más de diez días a causa del olor que provenía del apartamento y fueron testigos de la extracción del cadáver.

La puerta del domicilio tuvo que ser derribada por los bomberos y los peritos de Criminalística trabajaron más de cuatro horas en el lugar. La Policía mantuvo cerrado el edificio a la mirada de curiosos y vecinos, que estaban conmovidos y preocupados por el hecho.

La única información que recibieron fue que Vega llevaba muerto varios días. Sus manos se encontraban atadas y tenía heridas punzantes en el cuerpo.

Los peritos mencionaron ante los vecinos que el cuerpo presentaba visibles huellas de tortura.

"Un cadáver podrido y muy deteriorado tuvo que ser el encontrado en esas condiciones", opinó un estudiante de Medicina.

Andrés Vega, conocido por sus vecinos como "el profesor", impartía clases de francés en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana. También daba clases de inglés en el preuniversitario Carlos Pérez, cercano a su casa. Vivía solo y no se le conocía familia.

Las investigaciones del trágico suceso se encuentran en manos de las autoridades del Departamento Técnico de Investigaciones de Acosta y Diez de Octubre. Hasta el momento, vecinos y conocidos del profesor no han tenido noticias de los progresos de la investigación.

"Seguramente dirán que es un crimen pasional, porque al profesor le gustaban los hombres", supone un vecino. "Esa es una manera fácil de darle de lado a lo que ha ocurrido".

La ineficacia que muestran en ocasiones las autoridades, el secretismo que ronda en crímenes como este y la inexistencia de información sobre sucesos en la prensa oficial pudieran convertir esta muerte un eterno misterio. Al menos, eso temen los vecinos de Andrés Vega.

"No sería la primera vez que algo así se quede sin solucionar", lamentan.

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