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Resumen 2020

Represión policial: un año a ritmo de golpes, violaciones y tiros

Jóvenes abatidos por policías, abusos de mujeres por parte de la PNR y Seguridad del Estado, actos de repudio y calabozos repletos en tiempos de pandemia en Cuba.

Madrid
Brigada Especial Nacional de MININT.
Brigada Especial Nacional de MININT. granma

En un año marcado por la pandemia de Covid-19, la redolarización de la economía cubana, la desaparición del CUC, el descontento popular y, en la recta final, todos los sucesos derivados del encarcelamiento de Denis Solís y la huelga de hambre del Movimiento San Isidro, la Policía y la Seguridad del Estado no podían quedarse sin su tajada de protagonismo.

Aunque las fuerzas represivas al servicio del Estado cubano suelen hacer gala de falta de respeto total por los derechos humanos más elementales de la ciudadanía, especialmente de la disidencia, este año han establecido un récord o se han acercado a sus mejores marcas: dos ciudadanos muertos, tres presuntas agresiones sexuales, incluyendo las de dos menores de edad, y golpizas a ciudadanos, son algunas de sus acciones más notables (al menos las registradas por la prensa independiente), durante un año que ha tenido como colofón la exhibición de músculo con el despliegue de tropas especiales en La Habana.

La Policía y la Seguridad del Estado no han estado solas en la represión de voces contestarias. Turbas partidarias del régimen han participado en actos de repudio contra activistas, opositores pacíficos, artistas y periodistas independientes.

Tras el pedido de severidad del presidente Díaz-Canel con quienes no cumplieran las medidas impuestas durante la pandemia de Covid-19, la repuesta policial no se hizo esperar: muchas personas recibieron multas que duplicaban o triplicaban sus salarios por no llevar o llevar mal puesto el nasobuco e incluso por quitárselo un momento para tomar agua, en una cola. Tal fue el caso de Andy Jesús Estévez Hernández. Este estudiante universitario denunció en Facebook que el oficial que lo detuvo empujó violentamente a su abuela, y lo obligó a ir en el asiento trasero de la patrulla con otros dos ciudadanos, en contradicción con las medidas de distanciamiento social.

La Policía Revolucionaria viene arrollando… a las mujeres

Otro caso de abuso policial que despertó indignación fue la detención violenta de dos jóvenes, cuando un uniformado abordó a una de ellas en muy malas formas porque llevaba mal puesto el nasobuco, y golpeó a la otra cuando intentó grabarlo con su móvil.

No fue el único suceso de maltrato contra mujeres. En abril, tres uniformados amarraron a una mujer para introducirla en una patrulla. En julio, la activista antirracista Aracely Rodríguez Malagón fue arrestada por un agente que le torció el brazo y la muñeca, y la metió en una patrulla con cinco personas. Por su padecimiento de asma, pidió a los policías que bajaran las ventanillas traseras y la respuesta fue subir también las delanteras. En la estación, los agentes hicieron comentarios humillantes sobre su condición de mujer negra con una discapacidad.

En noviembre la profesora Omara Ruiz Urquiola denunció que un agente de la motorizada, coloquialmente llamado "caballito", la agredió físicamente y le lastimó una lesión cancerosa. Menos de 15 días después, la activista Dasniurka Salcedo reveló a través de una directa en Facebook que dos agentes de la policía política habían abusado de ella sexualmente durante una detención.

Previamente, durante el confinamiento, en abril, dos menores denunciaron haber sido violadas por dos agentes del orden dentro de una patrulla, en Marianao.

Calabozos repletos en tiempos de pandemia

Pese a que durante la pandemia había menos personas en las calles, debido al confinamiento, las cárceles estaban llenas de personas acusadas de propagación de epidemias. Bajo este cargo, además de desacato, resistencia y desobediencia, fue encarcelada la activista y promotora de Cubadecide, Keilylli de la Mora. Su caso muestra cómo el régimen usó el pretexto del coronavirus para reprimir a la oposcición.

La abogada Laritza Diversent, directora de Cubalex, reportó que, aunque en el primer cuatrimestre del año, disminuyeron las detenciones arbitrarias, "quizás porque sectores históricamente reprimidos de la sociedad civil han disminuido las actividades con tal de mantener aislamiento social", aumentaron las citaciones, imposiciones de multas, actas de advertencia y amenazas.

La abogada señaló también que la represión se extendió a casi toda la ciudadanía. "Activistas detenidos hablan, por ejemplo, de que los calabozos están llenos de personas", explicó. Pero los opositores y sus familiares continuaron llevando la peor parte. En junio, la activista Roxilene González, miembro de las Damas de Blanco, contó en su perfil de Facebook que su hijo de 16 años fue detenido por policías y cuando estos supieron que era hijo de opositores, se ensañaron con él. El adolescente recibió un golpe en el oído y lo agarraron por el cuello.

La Policía Revolucionaria mata… pero en defensa propia

Sin dudas el punto más alto de la brutalidad policial durante 2020 fue la muerte del joven Hansel Ernesto Hernández Galiano ultimado por un agente, el 26 de junio. De los hechos, solo existe la versión del policía, que contradice los disparos que tenía Hansel Ernesto en la espalda.

Sin embargo, el agente fue exonerado y los medios oficiales se encargaron de presentar a la víctima como un ladrón violento, que además había cometido abusos lascivos.

La repulsa que generó la muerte de Hansel Ernesto condujo a la convocatoria de una manifestación pacífica que fue frustrada por la Policía y la Seguridad del Estado con detenciones y arrestos domiciliarios.  

Menos de 15 días después, el joven de 32 años, Yamisel Díaz Hernández, murió a manos de un policía, que también disparó en defensa propia según la versión oficial. Una vez más, los medios oficiales criminalizaron a la víctima.

Actos de repudio, detenciones y arrestos domiciliarios

El 10 de octubre, la Policía y la Seguridad del Estado desataron otra ola represiva contra artistas, activistas y periodistas independientes. Más de 20 personas fueron detenidas y otras reportaron operativos policiales alrededor de sus viviendas. Frente a la sede del Movimiento San Isidro (MSI) y la casa de la curadora Anamely Ramos, las autoridades organizaron actos de repudio disfrazados de actividades culturales, en los que las turbas partidarias del régimen portaron carteles de Fidel Castro.

La detención del rapero Denis Solís el 9 de noviembre y su condena a ocho meses de prisión en un juicio sumario, desembocaron en el atrincheramiento del MSI y la huelga de hambre de algunos de sus miembros.

El domingo 22 de noviembre, la turba organizada por el régimen para impedir una manifestación pacífica en apoyo al Movimiento San Isidro y por la libertad de Denis Solís, agredió a varios activistas. La prensa extranjera acreditada en Cuba también llevó su parte en el ataque. La agencia Reuters reportó que los corresponsales extranjeros fueron hostigados y empujados por la chusma, y que un camarógrafo de una agencia extranjera fue golpeado cuatro o cinco veces en el cuerpo.

En la noche del 26 de noviembre, agentes de la policía y la Seguridad del Estado allanaron la sede del MSI. Previamente, la única empresa de telecomunicaciones de Cuba, ETECSA, cortó el servicio de internet en la capital. Aunque la versión oficial fue que la sede fue invadida por razones de salud y que quienes entraron eran médicos, un vídeo difundido posteriormente muestra el proceder del supuesto personal sanitario.

Tras la protesta pacífica realizada por más de 300 personas ante el Ministerio de Cultura el 27 de noviembre, y la reunión de treinta representantes con el viceministro Fernando Rojas, el hostigamiento lejos de cesar, como había prometido el funcionario, se recrudeció. Varios activistas han sufrido detenciones y permanecen bajo arresto domiciliario, entre ellos Tania Bruguera, que ha sido arrestada tres veces. Se encuentra ahora impedida de abandonar su casa y sin acceso a internet.

Luis Manuel Otero Alcántara, liberado el 1 de diciembre tras cinco días de ingreso forzado en un hospital, fue detenido nuevamente al día siguiente y liberado horas después. Tampoco puede salir de su casa. El periodista y escritor Carlos Manuel Álvarez ha sido detenido varias veces, la última el 21 de diciembre.

La periodista Iliana Hernández ha sido detenida dos veces y fue víctima de un acto de repudio frente a su casa, tras ser difamada como mercenaria en la televisión nacional.

1 comentario

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Profile picture for user Gualterio Díaz

Entre los abatidos hace falta precisar quiénes resultaron muertos.