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Poesía

La negación de la negación

'Así que nos citamos en la roída/ y vieja Suabia, donde tres guerras/ habían dejado rastro amargo/ en los corazones'

Estocolmo
Selva Negra, Alemania.
Selva Negra, Alemania. Guia de alemania

 

Sin mar y en una ciudad reconstruida

de la Baja Sajonia nos citamos.

Stuttgart estaba bien

para pasear por sus calles estrechas

y de paso, la gran fuga:

abrazar árboles

en la Selva Negra

y visitar museos donde

se cuenta de la guerra.
 

Toda Baviera es buen lugar

para bailar y cantar

tomar cervezas con fajitas

(algo que fue consecuencia

de no encontrar sushi a la redonda).

Pero nosotros queríamos

rompernos la vida,

caernos arriba por última vez

con todo.

 

Así que nos citamos en la roída

y vieja Suabia, donde tres guerras

habían dejado rastro amargo

en los corazones

y donde habían nacido: un filósofo,

un ingeniero, un sabio,

unos cuantos reyes

y sus vástagos

y muchas prostitutas.

 

Paseamos bajo llovizna

de anochecida

y qué luz inundado toda la ciudad

hundida como si nada

(el hoyo que recuerda)

llena de escalinatas

la honda ciudad altiva

circundada de selva

(negra) célebre por autopistas

extra rápidas

por museo del auto

(también extra rápido)

y menos recordada ya

por el dialéctico

y su verdad.

 

Hegel acabó siendo

el héroe (anónimo) de una noche

en que me negaste

(y te negué)

como los hijos niegan a los padres

y las ciudades

a sus hijos más ilustres

como los amores se niegan a sí mismos

y la selva niega (negra de celos)

al árbol que abrazan los amantes

y solo el tronco recuerda

bien dentro y sin gritarlo

que siempre (aún) te sueño.

 


Aleisa Ribalta nació en La Habana en 1971. Ha publicado los libros de poemas Talud (Ekelecuá Ediciones, 2018) y Tablero (Editorial Verbo Desnudo, Santiago de Chile, 2019). Este poema pertenece a un libro inédito.

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