Martes, 11 de Diciembre de 2018
Última actualización: 01:53 CET
salud

Una moda peligrosa: la mascarilla de sangre

Bar Rafaeli, una influencer que se somete al tratamiento. (INSTAGRAM)

Un tratamiento de belleza en un SPA sin licencia de Albuquerque, Nuevo México, dejó a un paciente con una infección transmitida por vía sanguínea, reportó el diario El Español.

Unas condiciones antihigiénicas que las autoridades sanitarias descubrieron tras la denuncia de un cliente. Esta persona, cuya identidad no fue revelada, contrajo una enfermedad de transmisión sanguínea tras someterse a un tratamiento conocido como "vampire facial" o mascarilla de sangre.

Durante este tratamiento, se extrae la sangre del propio cliente para separar las plaquetas de la misma. La función de las plaquetas es fomentar la coagulación de la sangre para ayudar a sanar las heridas y prevenir un desangramiento continuo. Ese plasma será lo que finalmente se aplique como mascarilla facial.

Uno de los métodos para la extracción sanguínea es la punción cutánea (micro-needling en inglés): un proceso en el que se emplean agujas para producir un centenar de pequeños agujeros en la piel. La esterilización o el cambio de las agujas sería un proceso necesario para mantener la higiene básica en el emplazamiento.

En declaraciones a la cadena de televisión local KOB 4, la gerente del balneario VIP SPA ha afirmado que siempre usa jeringuillas nuevas con cada tratamiento.

Pero, de acuerdo con el Departamento de Salud de Nuevo México, la infección de este cliente se produjo mediante el uso de una aguja contaminada. Un incorrecto manejo o almacenamiento de la misma también puede provocar problemas para futuros clientes.

No ha trascendido, sin embargo, qué enfermedad de transmisión sanguínea contrajo este cliente. La dueña del establecimiento ha pedido a todos sus residentes que se hagan análisis.

De acuerdo con las informaciones de los periodistas locales, la licencia de VIP SPA habría expirado en 2013. Las irregularidades respecto a este local se suceden: no se mantenía un registro contable de las citas. Por esa razón las autoridades no pueden contactar por el momento con aquellos pacientes que pudieran estar afectados por este tratamiento sanguíneo.