Extraordinario testimonio. Me facinaron las imágenes tomadas desde el barco, el interior del estudio donde pinta el artista, la entrañable reunión en el desayuno y, desde luego, las pinturas de esa Habana con sabor a Calzada. Un delicado tributo al artista, sin duda.
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Extraordinario testimonio. Me facinaron las imágenes tomadas desde el barco, el interior del estudio donde pinta el artista, la entrañable reunión en el desayuno y, desde luego, las pinturas de esa Habana con sabor a Calzada. Un delicado tributo al artista, sin duda.
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