Primavera Árabe
Vaticinios
Bertrand de la Grange
|Madrid
| 10-01-2012 - 11:00 am.Tres países árabes se liberaron de dictaduras dinásticas y ahora tienen que crear instituciones y dotarse de gobiernos legítimos.
2012 ha arrancado a toda marcha y promete ser tan interesante como el año que acaba de fenecer. Quizá con algún peligro añadido si Irán cumple su amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz, por donde pasan cada día más de 15 millones de barriles de petróleo destinados al mercado internacional. O si la guerra civil en Siria se alarga y desestabiliza una región hipersensible, donde la paz se mantiene con alfileres.
El mundo árabe fue la estrella en 2011 y lo seguirá siendo en los próximos meses. Porque se trata de una zona geoestratégica importante —petróleo e Israel— y también porque hay una simpatía natural hacia unos movimientos populares que derriban viejas dictaduras. Como la hubo hace treinta años hacia América Latina cuando cayeron los regímenes represivos que gobernaban en casi todo el continente. Hoy Latinoamérica, con su normalización democrática y el auge de las clases medias, no despierta tantas pasiones. Incluso, en el caso de Cuba, partidarios y adversarios del régimen castrista esperan, resignados, el desenlace biológico —la muerte de los hermanos Castro— que decidirá el futuro de la Isla.
El año pasado, los pueblos árabes han hecho el recorrido inverso y han roto finalmente con esa pasividad y ese miedo que los mantuvieron durante décadas bajo la férula de los Ben Alí, Mubarak o Khadafi. Los tres han sido arrastrados por la ola revolucionaria que ha recorrido el sur del Mediterráneo —el primero huyó a Arabia Saudí, el segundo está siendo juzgado por un tribunal egipcio y el tercero ha muerto a manos de sus súbditos— y que llamamos la primavera árabe, porque había que darle un nombre único para simplificar las cosas, a pesar de las enormes diferencias entre Túnez, Egipto y Libia. La mayoría de los dirigentes han logrado sobrevivir a los embates de la calle, unos por el camino de la negociación y de las reformas políticas —el rey Mohamed VI de Marruecos— y otros a través de la represión, como está ocurriendo ahora en Siria, donde habrían muerto miles de personas.
En el año I de sus revoluciones respectivas, los ciudadanos de tres países se han liberado de las dictaduras dinásticas que se perpetuaban en el poder. Queda ahora lo más difícil: crear instituciones consensuadas y dotarse de gobiernos legítimos. Los tunecinos son los únicos que han dado pasos concretos en esa dirección. Han celebrado en octubre elecciones libres y bastante transparentes, según la mayoría de los observadores. Hubo, sin embargo, una sorpresa desagradable para los partidos de izquierda, que habían participado muy activamente a la lucha contra la dictadura de Ben Alí: fueron arrollados por los islamistas. Pasó lo mismo en Egipto, donde los Hermanos Musulmanes y los salafistas están arrasando en las elecciones organizadas bajo la vigilancia de los militares, que siguen en el poder. Libia irá por el mismo camino cuando esté en condiciones de celebrar elecciones. Y Marruecos, donde la monarquía ha abierto un poco la mano, acaba de dar una victoria electoral importante a los islamistas del Partido de la Justicia y del Desarrollo, cuyo dirigente, Abdelilá Benkiran, ha sido nombrado primer ministro.
¿Habrá democracia en esos países si los islamistas llegan al poder? No hay garantía de nada, pero todas las revoluciones no terminan necesariamente como en Irán, donde los ayatolás no han permitido la alternancia política en los últimos 32 años. La situación en Irak tampoco es muy alentadora. Con la salida de las últimas tropas estadounidenses a mediados de diciembre pasado, el primer ministro, el chií Nuri al Maliki, se sintió con las manos libres para revivir el viejo conflicto interreligioso y mandó detener al vicepresidente, el suní Tarek al Hachemi, que logró huir. Y, probable consecuencia de esa persecución religiosa y política, han vuelto los coches bomba y los terroristas suicidas que se llevan por delante a decenas de civiles.
¿Veremos algo diferente en los países que han vivido esa primavera tan ilusionante para las nuevas generaciones árabes? La respuesta no puede ser la misma para todos, porque las situaciones sociales, económicas y políticas no son idénticas. Mucho dependerá también de los acontecimientos en Siria. Si Bachar el Asad no da su brazo a torcer y, para distraer la atención, provoca un conflicto regional con el apoyo de su cómplice iraní y de sus aliados en Líbano y en los territorios palestinos ocupados —Hezbolá y Hamás—, la primavera pasará a un segundo plano. Felizmente, los peores vaticinios no se cumplen siempre.






Comentarios
Anonimo terguiversador, ya nadie cree a tu discursito, lo que te esta pasando es el mismo nerviosismo que tiene la criminal dictadura castrista, las revoluciones arabes si son autenticas, ustedes saben que pudiera ocurrir lo mismo en cuba y se pondria fin a la tirania castrista, de forma sospechosa se te olvida comentar sobre la revolucion islamica de iran te dejare saber que el ayatola homeini era un grandisimo anticomunista que instauro una dictadura religiosa que ha violado todos los derechos humanos, que llamaba a la felizmente desaparecida union sovietica EL SEGUNDO GRAN SATAN CON IGUAL PODER QUE EL PRIMERO Y QUE FUSILO A TODOS LOS DIRGENTES DEL PARTIDO COMUNISTA LLAMADO TUDEH EN 1983 y hasta ayudo a los talibanes cuando luchaban contra los sovieticos. Las dictaduras se acabaran sean de izquierda, derecha o de corte religiosa el marxismo ha sido un fracaso total y solamente instituyo un capitalismo de estado mucho mas explotador que ningun otro y los trasnochados como tu anonimos y sin argumentos se quedaran para siempre
Vaticino que en este 2012 al régimen cubano le van a encender la cachimba.
Yo diría que las revoluciones árabes son parciales, porque es de ingenuo pensar que esas revoluciones instauraría una democracia NO dominada por los islamitas, como bien dice Beltran todavía hay muchos riesgos. Pero si algunos de esos países siguen un derrotero como Turquía, donde los islamitas están gobernando y la democracia está funcionando, porque lo lamentable seria que no se respetaran los derechos políticos de las minorías, como pudiera suceder en Siria con los Cristianos, Drusos, Alauitas y Kurdos de establecerse un régimen los Integristas Islámicos que son la mayoría aplastante de la población Siria COMENTARIO de Esopo.
Los países árabes podrán liberarse de dictaduras como la egipcia pero de lo que no podrán liberarse es de la mayor de las tiranías (el imperialismo económico de las grandes potencias) mientras los pueblos de esas naciones se dejen tutelar, apadrinar y financiar por las naciones que las crearon y/o respaldaron. Diría más: el efusivo apoyo que las grandes potencias están mostrando hacia los cambios de régimen (ausente en otras dictaduras todavía más peligrosas, como la saudita) responde a sus propios intereses en la eliminación de las élites nativas e incremento de la explotación y saqueo de sus recursos. En el caso de Libia, no fue el pueblo sino sicarios pagados por las grandes potencias y los ejércitos de rapiña de la OTAN quienes acabaron con la independencia y derechos del pueblo mejor situado en todos los indicadores a nivel de Africa y del mundo Arabe.
¿Qué democracia es la que espera a estas naciones? No hay más que fijarse en lo que está ocurriendo en Afganistán para averiguarlo: el saqueo de los recursos por parte de las grandes potencias (petróleo, opio, minerales), la mayor corrupción imaginable y una precariedad e inseguridad en el pueblo (inspiradas en la ley islámica) como si vivieran en la edad media. Curiosamente, Al-Qaeda ahora es un fiel aliado del imperio, punta de lanza en la violación de los derechos humanos a través de la guerra y de la aplicación de la ley islámica para trasegar riqueza al primer mundo al mayor ritmo posible. Esta es la lección que debe sacar el pueblo cubano de lo que los medios de manipulación burgueses no han dudado en llamar "revoluciones árabes".
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