Lunes, 26 de Agosto de 2019
Última actualización: 06:18 CEST
Opinión

Esperando a Robespierre

Maximilien Robespierre por Claude-André Deseine, 1791. (G. GIUDICI)
Andrés Reynaldo.

Desde hace meses abundan las referencias a la Revolución Francesa en la prensa y la academia de EEUU. De alguna manera se presiente que estamos abocados a un gran vuelco social y político tras las elecciones presidenciales del 2020. Gane quien gane.

Lo inquietante es que el referente sea la colosal masacre de 1789 y su siguiente década de terror. En un artículo publicado el 27 de julio en The Wall Street Journal, Peggy Noonan hablaba sobre la transformación totalitaria del lenguaje llevada a cabo por los "guerreros de la justicia social y sexual". Algo comparable, según ella, al asalto de los jacobinos contra el sentido común y las costumbres de los franceses de la época.

Aquellos que hemos vivido el totalitarismo sabemos lo que esto significa. Cuando las cosas no pueden ser llamadas por su nombre, la guillotina que corta las palabras puede empezar a cortar los cuellos.

Noonan hablaba de la amenaza a las libertades implícita en las directivas de lenguaje y conducta que se han ido imponiendo. Citaba como uno de sus ejemplos la guía del Grupo de Tarea de Comunicación Inclusiva de la Universidad Estatal de Colorado. A fin de no contribuir a la erosión de otras culturas, la guía prohíbe identificar como norteamericano a una persona nacida en Estados Unidos. Tampoco puede describirse a nadie como loco o lunático. En este caso, los términos adecuados serían "sorprendente/salvaje o triste". El saludo a un grupo nunca será "Hola, chicos (You guys)", sino "todos o gente (all/folks)". En lugar de "macho o hembra" debe decirse "hombre o mujer o género no binario". Por razones de espacio me ahorro la lista de 63 nuevos pronombres que deben aprender en muchas escuelas los estudiantes de Inglés como Segunda Lengua.

Un actual dilema de los departamentos de recursos humanos consiste en establecer la nomenclatura adecuada para los baños de los empleados. Rechazada por excluyente la idea clásica de los respectivos baños para mujeres y hombres, quedan tres opciones: un baño general; tres baños con la designación de hombre, mujer o no binario; y dos baños de acceso libre, sin designación.

Al baño general se resisten quienes prefieren la idea clásica. A su vez, los tres baños arrojan un inmediato estigma sobre los no binarios. Por último, a los dos baños sin designación se oponen las mujeres que no quieren acicalarse delante de los hombres, así como los hombres que temen convertirse en un fácil blanco del movimiento #MeToo. To pee or not to pee: that is the question.

En un reciente discurso en la Conferencia Nacional Conservadora, Christopher DeMuth observaba que el progresismo actual se opone ferozmente a los preceptos esenciales de la tradición liberal norteamericana, tales como la igualdad de oportunidades y las libertades de expresión, religión y empresa. Para nuestros jacobinos, el presidente Barack Obama ya se va deslizando hacia el trumpismo y hasta el mismo Bernie Sanders muestra las taras del "hombre blanco". Una palabra fuera de los nuevos códigos, dicha ahora o hace 20 años, puede arrojarte al ostracismo, hacerte perder un empleo o llevarte a los tribunales.

Como otras tantas revoluciones, es una ruptura sicótica, una absurda rebelión contra la realidad. La destrucción del ámbito civilizado del debate, que permite a los ciudadanos reconocerse por encima de las diferencias, acrecienta la potencialidad de la violencia.

Simon Schama comentaba en su estudio de la Revolución Francesa que la violencia no es un desafortunado efecto secundario de la lucha de los revolucionarios. La violencia, dice, es la fuente de la energía colectiva de la Revolución; lo que hace revolucionaria a la Revolución.

Cierto, los guerreros de la corrección política no han tomado las armas. No menos cierto es que cada día ganan más control sobre las artes, la educación, los medios y las estructuras de administración local. Lenin estaría pasmado. No han disparado un tiro y ya han cerrado el libre debate en la academia, han coartado la objetividad de la prensa y han reducido la capacidad de gobiernos y parlamentos para velar por el interés, el orden y la justicia de la mayoría.

Al final de su artículo, Noonan se asombra del poder que tiene el Robespierre de hoy. ¿Pero cómo —se pregunta— consiguió su poder el Robespierre de ayer?

16 comentarios

Imagen de Pamela Landy

Estimado viajero, pasamos un mal momento en la aviación por acá, a causa del clima. Por ejemplo, ayer mi vuelo a Amsterdam (LX724) fue alcanzado por un rayo y nos vimos obligados a regresar, por eso estoy algo alejada de estos sitios. Por el momento en tierra recolocando 'pasajeros y pasajeras', paso un par de horas por aquí a ver cómo anda el cotarro. Perdona que no haya respondido a tu reacción y pregunta del pasado 3 de agosto de 2019 - 23:12 CEST. Cito: "¿Como hay que referirse a una pasajera jovencita ahora?" Por el momento aquí en Suiza, por lo menos, nos obligan a decir 'djeun' o 'jeune', sustantivos que aplican para ambos sexos. Pasa lo mismo en alemán con el desuso de 'Fräulein', es decir, señorita. Hay que decir 'junge Frau', es decir: jovencita. Efectivamente 'Mademoiselle' ha caído en desuso, aunque el populacho la emplea de modo irónico. Muy interesante lo que dices sobre Ontario. Seguiré al tanto de tu reporte. Saludos, Pam.

Imagen de El viajero

Los nuevos términos progresista inclusivos continúan sin parar.  Ahora en Ontario Canada en un Distrito Escolar todos los maestros tienen que tomar unos entrenamientos para incluir nuevas comunidades gays entre los estudiantes.  Además  de existir los LGBT existen los LGGBDTTTQQAAPP, no crean que es un error, tal como lo oyen.  Nadie sabe quien creo estas categorías ni exactamente que son, pero por lo que he podido averiguar ahí están los "pansexuales, los "demisexuales" y los que llaman "dos espiritos",  que son aquellos estudiantes que están confundidos y no saben que camino tomar. De saber mas sobre los LGGBDTTTQQAAPP les informare.

Imagen de LECTOR707

Realmente debían hacer más caso a las advertencias que hacemos algunos cubanos (algunos, porque por desgracia hay cubanos que la experiencia vivida no les ha enseñado nada). Lo digo, porque como dijo un comentarista hace unos días, “los cubanos sabemos, porque los cubanos venimos del futuro…” 

Imagen de Ricardo Lopez

 @Amadeus 8/4/19 -- Estimado Señor Amadeus, con todo respeto. La Historia Universal de sangrientas “revoluciones” hace muy bien ese trabajo de resumen. Al presente y al futuro nos corresponde hacer un análisis comparativo y usarlo inteligentemente. A pesar de las pruebas fehacientes de los fracasos del socialismo, algunos idiotas insisten en aplicar la misma metodología libero-radical-socialista y divisoria al lenguaje, a la moral social, al comportamiento etc. etc. Por experiencia, podría darle ejemplos de ese fiasco hasta el cansancio. Mi extensión en el tema, es por la frustración de ver a otros ingenuos y oportunistas, seguir el camino del fracaso por repetición de los mismos errores, a expensas nuestras. De todas formas, nadie escarmienta por cabeza ajena, hasta que ya es muy tarde y el daño esta hecho, como en Cuba, Venezuela etc. La lista es larga, espero no haberme extendido mucho esta vez, un telegrama no lo explicaría mejor, y me quedo corto. El dolor propio es tan extenso como el ajeno. Gracias por su acotación. 

Imagen de Amadeus

@Ricardo López–– Sin que lo tenga a mal estimado amigo, pudiera hacer un resumen de todo lo que escribió, es que tengo problemas de concentración visual. Gracias.

Imagen de Amadeus

Prueba 

Imagen de El viajero

Pamela ahora en Francia están diciendo que no se puede usar la palabra "Mademoiselle" ( señorita en Francés ) debido a que no hay palabra equivalente en  masculino en el idioma.  Por curiosidad, ¿Como hay que referirse a una pasajera jovencita ahora? 

Imagen de Pamela Landy

Excelente artículo. Parece haber sido escrito también para los tres grandes del idioma alemán. Ya me tienen hasta las narices con la porquería del lenguaje inclusivo. Toda esa estupidez imagínense tener que aprendérsela en seis idiomas. Estoy a punto de dejar de volar y solo trabajar en tierra con parqueadores y estibadores... los únicos que se siguen hablando normalmente. De continuar esto como va, con todo ese rojerío revuelto y sus rimbombantes y estúpidas correcciones, no pongo para nada en duda que pudiere haber otro "1789", con cabezas rodantes incluso.

Imagen de Ricardo Lopez

Ja! Socialismo y lenguaje? Eso es solo el principio. Excelente artículo, escrito por la experiencia, no por la especulación. We have been there; we unfortunately have done that! Hay revoluciones y hay revoluciones, ahora que están de moda. Hay revoluciones librarles o burguesas, políticas o democráticas, “proletarias” o anticoloniales, tercermundistas, sociales o económicas, científicas, tecnológicas, industriales; es una lista larga de categorías. Pero todas tienen su precio humano, social, en caos o sangre. Habría que hacer un trabajo comparativo detallado, y no creo que fuera mas positivo que negativo debido a su precio. Todas difíciles de controlar, de prever y de ninguna mamera de planear. Por lo menos en el plano social, si no hay destrucción indiscriminada y oportunista, muerte y sangre indistintamente, no se puede llamar revolución si no hay destrucción. Me pregunto si toda transformación tiene que ser mas destrucción indiscriminada que verdadera transformación y metamorfosis. ¿Por qué no solo transmutar lo que no funciona y seguir usando lo que es funcional y pragmático? ¿Porque no planear con inteligencia, en vez de destruir a diestra y siniestra con voluntad masiva, dictatorial y oportunista? No todos los experimentos resultan en el beneficio de todos, y las consecuencias que no se calculan, pueden ser fatales y terribles en precio de vidas humanas y miseria colectiva. Al parecer el populismo moderno tiende a validarlas y hacerlas populares a pesar de su nefasto precio. Entre las características mas comunes de las llamadas “revoluciones” se destaca la destrucción de la clase media y de cualquier empresa privada productiva, de su incapacidad de abastecer, alimentar y suplir a la población de bienes de consumo, con el propósito de controlar la población a través de su supervivencia. Es típico el encarcelamiento y la represión policial de los llamados “enemigos de la revolución”. Culpan a las sociedades libres de las mismas faltas que padecen. Expurgan, periódica y a veces sangrientamente, las cupulas de su partido, usan mano de obra esclava en empíricos y desquiciados proyectos de sus caudillos de turno, provocando hambrunas y recordando con efectiva propaganda que “comerse a los hijos es un acto de barbarie” Su balance en una estimación conservadora comprobada, es de 20 millones de muertos. Solo el gobierno Maoísta de China mato 60 millones de personas en sus purgas “culturales”.  Experimentos socialistas en Camboya, Corea del Norte, Vietnam, Africa, Cuba y Venezuela, han dado resultados evidentes en miseria, muertos, sangre, y desesperación. Ciento setenta años más tarde, de la publicación del “Manifiesto Comunista”, de numerosos fracasos y millones de muertos como resultado, la conspiración y la propaganda de la “Internacional Socialista” ha sembrado en el febril y alucinado cerebro de algunos, la romántica idea del paraíso socialista; especialmente en el mundo académico, que se ha convertido en caldo de cultivo de cerebros con lóbulos frontales no totalmente desarrollados y con un juico pragmático y moral no evolucionados. Jóvenes idealistas, periodistas utópicos y académicos de barba gris, cantan y enseñan el estribillo: “No se puede culpar al comunismo por esto. El verdadero comunismo aún no ha sido puesto en práctica”. No todos son ingenuos, algunos tienen la típicamente oportunista e irresponsable intensión de la destrucción y el fracaso, el control absoluto y el auto beneficio de las elites socialistas y de la dictadura de las masas amorfas del proletariado, la total negación del individuo y de cualquier minoría ideológica, religiosa, de género u opinión. Sigan durmiendo de ese lado, la experiencia y la historia tiene la verdad. Desgraciadamente si a esta gente no se les impide embarcarnos en otro experimento, nosotros pagaremos el precio típico de todas las fatídicas llamadas “revoluciones” en miseria, muerte y pobreza. 

Imagen de Parfemio Protopileon Agamenandrido de Bubea

Manera de comer lo que pica el pollo.

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