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Venezuela

El problema no es solo la salida de Maduro

'¿Se hacen los tontos los políticos latinoamericanos, europeos y canadienses, o les están tomando el pelo a los sufridos venezolanos?'

Los Ángeles

Mientras el dictador Raúl Castro blasona en tono desafiante que pese al aumento de las presiones, como la prohibición de que los estadounidenses vayan en cruceros y vacacionen en la Isla, continuará su intervención militar y política en Venezuela, el Grupo de Lima, la Unión Europea (UE) y Canadá  anuncian que les implorarán a Cuba, Rusia, China, y otros aliados del chavismo que no sean tan malitos y dejen de apoyar a Maduro.

Por lo pronto,  la canciller de Canadá, Chrystia Freeland, ya se reunió con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez,  a esos efectos. Después (el 13 de junio) fue a Washington y conversó con el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo. Quizás para explicarle que Canadá prefiere pedirle a Castro II que "colabore" en una solución a la crisis venezolana.

¿Se hacen los tontos los políticos latinoamericanos, europeos y canadienses, o les están tomando el pelo a los sufridos venezolanos? Porque quienes piden al régimen cubano sus "buenos oficios" saben que eso solo puede conducir a un aterrizaje suave de la dictadura chavista, lo cual sería una traición al pueblo venezolano.

Al enterarse de estas maniobras diplomáticas rápidamente el general cubano aclaró en un comunicado oficial que el apoyo a Maduro "no es negociable". O sea, que el rol de La Habana está condicionado a que su hombre en Caracas, Nicolás Maduro, siga en Miraflores. O no hay acuerdo.

¿Solución al estilo del Acuerdo de Paz en Colombia?

Lo que único puede salir de una "cooperación" de Cuba para un acuerdo sobre Venezuela es propiciar la creación de un Gobierno provisional de "unidad nacional" con participación de militares y civiles chavistas,  y al estilo del Acuerdo de Paz en Colombia —cocinado no por casualidad también en La Habana—  crear otra Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Si la original jurisdicción colombo-castrista "para la paz" ha impedido que los principales asesinos de la narcoguerrilla de las FARC hayan ido a la cárcel, con la copia castro-chavista los cabecillas del crimen organizado que encabezan Maduro y Diosdado Cabello  tampoco irían a prisión. Solo algunos esbirros de bajo rango.

Un ejemplo elocuente es el de Jesús Santrich. Este terrorista y narcotraficante —agarrado con las manos en la masa—, exjefe de las FARC, hoy ocupa tranquilamente un curul en el Congreso de Colombia como representante a la Cámara. 

Solo logrando una JEP venezolana La Habana aceptaría la salida de Maduro. Pero no se trata de que se vaya Maduro y se realicen nuevas elecciones amañadas que dejen vivito y coleando al crimen organizado que ha gobernado Venezuela desde fines del siglo pasado.

Y a propósito, según fuentes allegadas al American Enterprise Institute (AEI), un centro de análisis en Washington, se rumora que en la Administración Trump hay funcionarios que están dispuestos a aceptar casi cualquier acuerdo, siempre que incluya la salida del poder de Maduro, pues de esa forma Trump podría anotarse una victoria en política exterior de cara a las próximas elecciones de 2020. Ojalá sean solo rumores lanzados  por sectores del Partido Demócrata.

No es creíble que los gobernantes latinoamericanos, europeos y canadienses crean en serio que el castrismo aceptará desconectarse voluntariamente de Venezuela. La Habana exigirá amnistía para los criminales chavistas y cubanos, petróleo gratis o muy barato, mucho cash, la permanencia allí de sus miles de esclavos de bata blanco, y otras villas y castillas.

Con el castrismo de por medio quedará excluida la restauración de la democracia liberal en Venezuela. ¿Es eso lo que quieren el Grupo de Lima, Canadá y la UE?

Cuba no es solo el país invasor que con el valioso know-how castrista para mantenerse en el poder impide la caída del chavismo, sino que la economía cubana depende en gran medida de los subsidios y el petróleo de Caracas. ¿Cómo, y a cambio de qué Raúl Castro va a renunciar a eso? ¿Alguien le va a regalar el petróleo y los miles de millones de dólares que todavía hoy le llegan desde Venezuela?

Solo con el uso de la fuerza

Todas estas consultas diplomáticas para el "diálogo" van de la mano de un  enfriamiento de la presión internacional sobre Caracas. Se olfatea cierto  cansancio al permanecer Maduro y su mafia en el poder, algo asombroso para quienes no entienden que solo el uso de la fuerza puede solucionar la crisis de Cubazuela, el viejo sueño castroguevarista.

En medio de esa tendencia a la baja se filtró a la luz pública una conversación privada en Nueva York en la que Mike Pompeo se refirió a las divisiones que reinan en la filas de la oposición venezolana. Dijo que si cae Maduro se presentarían 40 opositores a querer ser su sustituto.

Pero no ha sido la falta de unidad en la oposición —que existe— lo que ha impedido la caída de Maduro, sino el abrumador rechazo de la comunidad internacional, incluyendo EEUU, a utilizar la fuerza para sacarlo del poder.

Ningún otro gobierno, además del de EEUU, ha impuesto sanciones severas directas al castrismo, padre y tutor del chavismo. Y Maduro, envalentonado con esta tendencia mundial al "diálogo" que tanto lo favorece,  grita que "habrá revolución para largo"y le dice a Guaidó que la oposición nunca llegará al poder, "ni por las malas ni por las buenas", como afirmó el 12 de junio.

Es una vergüenza que esto ocurra en un país de Occidente en pleno siglo XXI. Hay en Venezuela cerca de un millón de personas en riesgo de morir de  hambre. Muchos fallecen a diario de enfermedades curables por falta de medicamentos, como en Sudán o Chad. Más de cuatro millones de venezolanos han abandonado su país, en un éxodo migratorio de proporciones bíblicas que es ya, con mucho, el mayor en la historia de América en menos tiempo.

El bluff  geopolítico de Moscú

Por otra parte, no es excusa seria el hecho de que Moscú se haya metido en el medio y refuerce su apoyo militar, político y diplomático a Maduro, y que desde el lado de allá del Atlántico pretenda ser factor crucial para solucionar una crisis extracontinental.

Vladimir Putin actúa así porque no ve en el horizonte atisbo alguno de una eventual intervención en Venezuela, y hábilmente aprovecha la coyuntura. Pero en verdad se trata de un bluff geopolítico para desafiar a EEUU y alimentar el nacionalismo ruso y las pretensiones de Moscú de restablecer el imperio soviético, esta vez desideologizado.

Es un bluff por dos motivos: 1) a fin de cuentas Rusia se entendería con cualquier nuevo gobierno que le garantizase cobrar lo que le debe Caracas y le protegiese sus inversiones; y 2) Moscú no haría nada si hubiese una intervención militar internacional en Venezuela.

No se es una superpotencia global solo por tener armas nucleares, hay que poseer una economía próspera, muy grande y desarrollada. Y ese no es el caso de Rusia, que ya no explota 14 colonias y seis países europeos satélites como hacía la URSS.  El Producto Interno Bruto (PIB) ruso es inferior al de Brasil. Rusia solo puede intervenir exitosamente en su área geográfica circundante de influencia en Asia, Europa y Medio Oriente. Todo lo demás son puras pretensiones.

Conclusión: la comunidad internacional no acaba de entender, o lo entiende y no le importa, que en Venezuela no es posible una rebelión liberadora de las fuerzas armadas contra Maduro mientras estén vigiladas las 24 horas por espías cubanos, y que Castro II nunca va a renunciar voluntariamente a Venezuela ni Maduro va a salir voluntariamente de Miraflores.

Si se quiere acabar con la horrible pesadilla venezolana, restaurar la decencia pública y la democracia, habrá que usar la fuerza. Es así de simple, y trágico.

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