Miércoles, 26 de Junio de 2019
Última actualización: 18:12 CEST
Política

Stalin alcanza niveles de aprobación inéditos en la población rusa

Manifestantes con un retrato de Stalin en Moscú. (AP)

Una encuesta reciente del Centro Levada, la mayor firma demoscópica independiente de Rusia, muestra que actualmente en la población rusa la imagen del antiguo líder soviético, Iósif Stalin, registra máximos inéditos: 51% de los entrevistados opinó tener una actitud positiva hacia el dictador georgiano, mientras solo el 14% expresaba su rechazo. 

Nunca antes un sondeo de la encuestadora había arrojado un grado tal alto de aprobación. Esto sin dudas está en consonancia con la creciente nostalgia por el pasado soviético, puesto que el 66% de los rusos dice lamentar la desaparición de la Unión Soviética.

Según Karina Pipiya, socióloga del Centro Levada, antes este tipo de reacción se relacionaba con el sentimiento de pérdida del prestigio internacional del país o bien con cuestiones de identidad nacional. Sin embargo, lo que ahora prevalece es la sensación de incertidumbre económica.

Rusia conoció una recesión entre 2014 y 2017, marcada por la caída del precio del petróleo y las sanciones económicas occidentales. Aunque los datos oficiales señalan que el país ha superado la crisis, el rublo sigue debilitado, los salarios no han dejado de caer durante los últimos seis años y la inflación está haciendo mella en el poder adquisitivo de los hogares.

Esta situación ha obligado al Kremlin a adoptar medidas impopulares como el aumento de la edad de la jubilación y del impuesto al consumo.

En semejante contexto, la boga estalinista remitiría más bien a una añoranza de seguridad económica y de un Estado de bienestar.

Rehabilitación de Stalin

La resurgencia de la imagen de Stalin también está ligada a una estrategia del Kremlin. Desde su llegada al poder, Vladimir Putin ha operado una rehabilitación progresiva del pasado soviético y, por tanto, de quien rigiera los designios de la URSS hasta 1953.

No se ha tratado de una promoción explícita, sino más bien de la enfatización de ciertos aspectos en detrimento de otros. Así, los manuales escolares insisten en la dimensión de Stalin como gran líder en el enfrentamiento contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que mencionan brevemente el carácter despótico de su gobierno.

De igual modo, los documentales que en la televisión estatal se refieren al periodo soviético lo hacen hilando una visión idealizada de lo que era la vida cotidiana en aquella época, pasando prácticamente por alto las penurias o las horas de cola en las tiendas y relegando a un plano secundario el sistema represivo.

El enaltecimiento de la figura de Stalin opera como justificación tácita del régimen de Putin. La legitimidad del presidente ruso reposa esencialmente en que gran parte de la ciudadanía lo percibe como el restaurador del orden interno y de la potencia rusa en la esfera internacional después de la caótica década que siguió al desmoronamiento de la URSS.

El mensaje subliminal del Kremlin consistiría en proyectar que, al igual que Stalin, Putin encarnaría la garantía de una estabilidad cuyo precio sería anteponer los intereses colectivos a los destinos individuales, es decir a las libertades cívicas. 

De hecho, las tensiones con Occidente y, en particular, con Ucrania han concurrido en la exaltación de Stalin como defensor la integridad nacional en menoscabo de su condición de tirano. 

No por gusto, durante la anexión de Crimea Moscú insistía en desacreditar al gobierno ucraniano como una junta fascista, apelando al gran momento del estalinismo en el imaginario ruso, la Segunda Guerra Mundial.

Una distancia prudencial

Aun así, el Kremlin mantiene una actitud cautelosa ante el pasado soviético. Los actos de conmemoración del centenario de la Revolución de Octubre se limitaron a algunas exposiciones y conferencias. Y en las mismas fechas Putin inauguraba el Muro del Dolor, un memorial dedicado a las víctimas de la represión política en la URSS. 

Esto se explica principalmente por la esencia nacionalista del poder ruso. Putin intenta continuamente conciliar el pasado de la Rusia zarista con los grandes hitos de la Unión Soviética. Por una parte, hace hincapié en la importancia de las tradiciones rusas, en particular de la religión ortodoxa, y, por otra, no deja de remitirse a la victoria del Ejército Rojo durante la Gran Guerra Patria.

En lugar de tomar posición entre dos regímenes antagonistas, el zarismo y el comunismo, la estrategia de Putin consiste más bien en procurar un consenso respecto a la grandeza de la historia rusa, exaltando ante todo el nacionalismo.

La nostalgia por el pasado soviético, y por figuras como Stalin, funciona en realidad como un arma de doble filo. Ciertamente, provee una justificación histórica al autoritarismo de Putin, pero también opera como un significante vacío en el que la sociedad deposita sus anhelos. 

En este caso, dichos deseos apuntan a la justicia social y a la probidad en el manejo del Estado, dejando en evidencia el descontento de la ciudadanía con los altos niveles de corrupción y de desigualdad que imperan en la Rusia actual. 

De ahí el manejo prudente del Kremlin de la fantasmagoría soviética.

Como apunta Michel Eltchaninoff, filósofo francés y especialista de Rusia, Putin no es un revolucionario, sino que considera a las revoluciones como fuente de desorden, de caos, de todo aquello que él ha intentado conjurar. Esta desconfianza sitúa al mandatario ruso en una paradoja: Putin "quiere ser el presidente de los nostálgicos de la URSS, pero prefiere no remover el momento fundador de 1917".

7 comentarios

Imagen de LUCEI

Sindrome de Estocolmo sobrevenido con Tardanza, casi premeditación y Alevosia....el regreso de los huérfanos del latigo y plomo. La masacre del cerebro. 

Imagen de Delarosa

Las encuestas pueden decir lo que quieran,uno no sabe realmente como se hizo la pregunta,pero la realidad es que el partido comunista se ha presentado en todas las elecciones y en las últimas elecciones obtuvieron  menos votos que en las anteriores,la generación de hoy no es la misma que la de hace 30 años,muchos tienen dinero y le cogido el gusto a la buena vida.

Imagen de El viajero

Este análisis es típico de los seculares y materialista que no acaban de entender que estamos entrando a un Nuevo Paradigma de la Humanidad.  Se cierra un ciclo histórico. No tiene nombre todavia.  Yo le pusiera El Post Materialismo por decir algo. Es un regreso a los valores Tradicionales. Se ve en todo el mundo y en especial en Europa del Este..No hay ningún regreso al Estalinismo.  Eso es pura ignorancia. Mucho menos al socialismo.  En la Federación Rusa los comunistas pierden votos en cada elección. Ya van por menos del 11%. Aunque después de 1990 se hayan vuelto a erigir 5 estatuas en su nombre.  Lo que pasa con Stalin tiene otra explicación.  Hasta de los dictadores se puede decir alguna que otra cosa que hicieron buenas.  Stalin era un genio nato de la estrategia. Cuando la invasión Alemana entendió que no podía ganar la guerra sin el apoyo de los Ortodoxos. Estos que habían sido reprimidos en el pasado cambiaron su estatus.  Les devolvió las propiedades, monasterios e iglesias que el comunismo  les había quitado y cambio diametralmente  la política hacia ellos.  Levanto a la Iglesia!  Para los ortodoxos rusos Stalin que fue en su juventud seminarista no es ningún Santo, pero si es considerado un Benefactor de la Iglesia Ortodoxa.  En los países de Europa Oriental la iglesia Ortodoxa esta muy asociada a la identidad  nacional.  He estado viajando por dos años por esos lares y me queda claro que es así,  en todas partes, conventos, edificios, escuelas, museos, etc.  No solo el alfabeto cirílico fue creado por un monje, sino muchos "Levantamiento" contra los Austro-Húngaro, los Turcos y otros fueron liderados por sacerdotes Ortodoxos.  Iglesia, identidad nacional, (aka nacionalismo) y valores tradicionales de su historia están integrados. No es ninguna "extrema derecha" como se dice. Es mas bien un nacionalismo conservador.  Una cosa nueva producto de decadas de socialimo. San Nicolas en Estados Unidos es un viejito que los 25 diciembre se cuela por las chimeneas y le dejas regalos a los niños. Creedme, en Rusia es "otra cosa".

Imagen de Medicus

Los pobres rusos no acaban de ver la luz al final del túnel. Hace más de un siglo que les calló arriba la plaga roja; en el trayecto -entre guerras, fracasos, penurias casi constantes y frío- han quedado medio supersticiosos. Siguen esperando por un mesias que les saque las castañas del fuego. Bien es sabido que, el socialismo no es precisamente el sistema que promueve la iniciativa ni la responsabilidad individual. Los rusos andan venerando a Stalin porque ven muy desalentadora la situación económica del país. Las cifras no engañan: España -con 47 millones de habitantes- tienen un PIB ligeramente superior al de Rusia (144 millones de habitantes). .... ¿Y Putin? Ahí, creyéndose importante.

Imagen de javier monzon velazques

Muestra de la involución humana es la aprobación de un asesino como Stalin, con más asesinatos en sus espaldas que Hitler. Viendo esto,  cómo asombrarnos de que en USA una Congresista demócrata (musulmana), haya justificado la masacre del 9-11 en las Torres Gemelas,  y siga en su puesto tan fresca como una lechuga.

Imagen de Juan

Los humanos? Stalin liquido a 7 millones de personas  en la Rusia Soviética. Y hoy día lo aplauden y lo añoran. En un futuro veremos lo mismo en una Cuba capitalista, arrastrados y sinvergüenzas añorando a Fidel. En Ucrania solamente mato 3 millones de hambruna. 

Imagen de Camilo J Marcos_Weston_FL

Miguel de Unamuno: 'El ángel dice 'no serviré', pero el hombre, que tiene más de bestia que de ángel, se dispone a servir y hasta a pedir un amo. No fueron los tiranos los que anduvieron buscando siervos, sino que fueron los siervos los que buscaban amos''.

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