Martes, 16 de Julio de 2019
Última actualización: 18:12 CEST
COREA DEL NORTE

Vladimir Putin y Kim Jong-un exhiben ante el mundo una gran sintonía personal

Kim Jong-un y Vladimir Putin en una recepción tras la cumbre que celebraron este jueves en Vladivostok. (EFE)

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, exhibieron este jueves una gran sintonía personal, a juzgar por las sonrisas y elogios que se dedicaron a lo largo de las tres horas que duró su primera cumbre, reportó EFE.

Los dos gobernantes no se habían reunido nunca hasta ahora, pero en su primera cumbre ambas figuras se deshicieron en sonrisas y elogios en una muestra de marcada afinidad.

Ello en contraste con la cumbre de Hanói entre Kim y el presidente de EEUU, Donald Trump, que terminó en un fracaso.

En el escenario de la cita entre Putin y Kim, la Universidad Federal del Lejano Oriente (UFLJ), el ambiente era bastante distendido y los dos líderes se mostraron relajados.

Las medidas de seguridad solo bloquearon el edificio "S", donde tuvieron lugar las conversaciones, pero en el resto del campus los estudiantes realizaban sus actividades habituales.

Putin llegó a la sede de la cumbre en helicóptero, ya que la ULFJ está en la isla Russki, a la que se puede acceder por carretera gracias a un gran puente atirantado. Su desplazamiento por tierra hubiera supuesto prácticamente paralizar la ciudad y desplegar un dispositivo de seguridad.

El sonido de las aspas y los motores de la aeronave presidencial alertó a los periodistas de la inminente llegada del jefe del Kremlin. Su limusina solo tuvo que hacer un breve recorrido, del helipuerto universitario a la sede de la cumbre.

Unos veinte minutos después hizo su aparición Kim. En su caso, el viaje fue aun más corto, pues había pernoctado en un complejo residencial de la universidad.

El primer apretón de manos de ambos líderes, visiblemente satisfechos, se produjo ante las cámaras sobre una alfombra roja que había sido recortada a golpe de tijera y a toda prisa minutos antes del histórico encuentro.

Ambos subieron charlando animadamente en unas escaleras mecánicas a la sala donde se reunieron y allí recordaron los lazos de amistad entre ambos países.

El líder ruso recordó que fue el padre del actual líder del país comunista, Kim Jong-il —con el que se había reunido en tres ocasiones (2000, 2001 y 2002)— el que impulsó la firma de un tratado de amistad con Rusia.

El mariscal norcoreano se mostró a su vez "muy contento" de visitar Rusia, a la que calificó de "amistosa" y "gran" vecino.

Gran parte del diálogo entre los dos se centró en el proceso de desnuclearización, pero el interés dentro y fuera de Rusia también estaba puesto en escrutar cada gesto entre ambos para ver el nivel de afinidad que podía existir.

Putin lo resumió con pocas palabras al término de la cumbre. En su opinión, Kim es un líder "abierto" y un interlocutor "interesante".

La importancia del encuentro merecía también una recepción por todo lo alto para Kim y su extensa delegación.

El presidente ruso le ofreció una cena a su huésped, en el que no podía faltar el brindis y platos tradicionales rusos, que había pedido expresamente Kim.

Los invitados degustaron borsch —una sopa de remolacha—, pelmenis con carne de reno (raviolis siberianos), ensalada de cangrejo del Pacífico, lomo de salmón con salsa de eneldo y carne de res horneada con berenjena. Todo ello regado con dos tipos de caldos. De postre hubo helado de manzanas con caramelo y tarta de chocolate.

Tampoco faltaron los regalos: Putin regaló a Kim un sable ruso (shashka) y un servicio de té, según reveló el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

El líder norcoreano a su vez entregó al jefe de Estado ruso una espada coreana, que "encarna la fuerza".

Putin entregó a Kim una moneda para "comprarle" simbólicamente la espada y evitar el mal augurio que, según la tradición popular, existe en que a uno le regalen un arma.

Putin acompañó finalmente al líder norcoreano hasta su limusina y ambos se despidieron calurosamente, como lo harían dos buenos amigos.

El líder norcoreano agitó su mano en gesto de despedida y, ya en su automóvil rompió el protocolo al bajar la ventanilla del coche para juntar las manos en un gesto de amistad, que mantuvo durante varios segundos, con la limusina alejándose.

Vías para desbloquear tensión nuclear

Putin y Kim aseguraron que el diálogo del jueves ratificó "sus esfuerzos conjuntos" para resolver el estancamiento en torno al programa nuclear de Pyongyang ante las paralizadas negociaciones con EEUU, precisó otro reporte de la agencia AP.

Putin se mostró confiado en que la visita de Kim "ayudará a entender mejor qué se debería hacer para solucionar la situación en la Península de Corea, lo que podemos hacer juntos y lo que puede hacer Rusia para respaldar los procesos positivos que están en marcha ahora mismo".

El primer viaje de Kim a Rusia se produce unos dos meses después del fracaso de su segunda cumbre con Donald Trump por discrepancias sobre las sanciones económicas al Norte impulsadas por EEUU. Putin, por su parte, quiere aumentar la influencia de Rusia en la región y tener ventaja con Washington.

"Celebramos sus esfuerzos para desarrollar un dialogo intercoreano y normalizar las relaciones de Corea del Norte con Estados Unidos", dijo Putin a Kim.

Tras una reunión privada al inicio de un diálogo más amplio con funcionarios de ambas naciones, los dirigentes señalaron que su conversación fue buena.

"La razón por la que visitamos Rusia esta vez es para reunirnos y compartir opiniones con su excelencia, el presidente Putin, y también compartir puntos de vista sobre la Península de Corea y la situación política en la región, que ha recibido la atención urgente de todo el mundo", manifestó Kim. "Y también para mantener profundas discusiones sobre formas estratégicas para buscar la estabilidad en la situación política de la región y en cuestiones de gestión conjunta de la situación".

Kim felicitó además a Putin por su reelección para otro mandato de seis años en las presidenciales del año pasado.

El líder norcoreano quiere que EEUU alivie las sanciones en respuesta a algunos pasos hacia un desarme parcial dados el año pasado, pero Washington mantiene que las sanciones seguirán en vigor hasta que Pyongyang emprenda medidas significativas para la desnuclearización.

Pyongyang ha mostrado una creciente frustración por el estancamiento de las negociaciones nucleares. La semana pasada probó una nueva arma y pidió la retirada del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, de las conversaciones.

1 comentario

Imagen de NARCO

Putin se ha convertido en el nuevo lìder del mundo, con alianzas maravillosas y un excelente programa interno de represión que le permite hacer lo que le da la gana, y mantener a raya las tendencias mórbidas de Occidente que pretenden colarse en la Madre Rusia, que es una nación en despegue, y sin molestias de grupos que piden superderechos ni étnias incómodas o emigración que destruye la cultura autóctona. Ahora ese programa retrógrado se revela como la perfecta medicina contra la enfermedad de la democracia occidental, de la que Barack Obama fue el Poster Boy. Llevó a USA a su punto más bajo y lo debilitó frente a Rusia. La verdadera colusión ha sido la de los obamistas con los rusos en la creaciñon de un nuevo orden. Obama fue un traidor. Trump vino demasiado tarde, ya no hay remedio. Putin es un bárbaro!

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