Jueves, 23 de Mayo de 2019
Última actualización: 01:53 CEST
Nicaragua

La Policía de Ortega reprime a manifestantes en el aniversario del inicio de las protestas

Jóvenes protestan durante el Viernes Santo en Nicaragua. (EFE)

La Policía nicaragüense dispersó el viernes con bombas de estruendo y gases lacrimógenos a manifestantes que aprovecharon la masiva procesión de la Sangre de Cristo para demandar la salida del presidente Daniel Ortega, cuando se cumple un año del estallido de las protestas antigubernamentales, informa la AFP.

Los opositores se colaron en la procesión religiosa y llegaron hasta el atrio de la Catedral de Managua gritando consignas contra el Gobierno de Ortega, al que culpan de la muerte de más de 300 nicaragüenses durante la represión a las protestas el año pasado.

"Estamos demandando la salida de Ortega, estamos cansados, ya nos hartamos", afirmó a la AFP la estudiante de ingeniería María Alonso, durante la procesión.

Al finalizar el acto religioso, los manifestantes se dirigieron a una de las calles adyacentes de la catedral para seguir protestando, pero fueron reprimidos por la Policía, constató la AFP.

Ante la agresión, los opositores se defendieron lanzando piedras y luego se replegaron a los patios de la iglesia.

El incidente, que no dejó heridos ni detenidos, se produjo después de que miles de feligreses católicos participaron en la procesión de la Sangre de Cristo para cumplir promesas y pedir por la paz en Nicaragua.

La Policía informó en un comunicado que "un grupo de personas armadas con piedras, morteros y algunos con armas de fuego quiso manipular el Vía Crucis" del Viernes Santo.

Y la subsecretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Kimberly Breier, cuestionó la reacción policial contra los manifestantes.

"Tales intentos desesperados de mantener el poder exponen la hipocresía y debilidad de Ortega ante el clamor de libertad de la gente de Nicaragua", declaró Breier.

Los opositores dijeron que se sumaron a la procesión para conmemorar el primer aniversario de las protestas antigubernamentales, debido a que las últimas marchas que intentaron realizar en la capital con ese motivo fueron desautorizadas por la Policía.

"¡Democracia sí, dictadura no!", "¡De que se van, se van!", vitorearon los opositores durante el Vía Crucis, en cuyo trayecto inicial la Policía se abstuvo en principio de intervenir por la presencia de miles de feligreses.

Los manifestantes gritaron consignas, mientras algunos familiares con hijos muertos en protestas previas pidieron con cruces en las manos castigo para los responsables de la represión.

"Quiero justicia para Marlon, quien murió hace un año de un balazo de un francotirador" cuando protestaba en una universidad, dijo a la AFP su tía Carolina Ramírez, quien abogó por una "Nicaragua libre".

A su lado, un joven con el rostro cubierto con una camiseta dijo que luchan por "la libertad de todos los presos políticos y la salida de Ortega porque es un delincuente".

La represión a las protestas dejó al menos 325 muertos, centenares de detenidos, más de 62.000 exiliados y graves daños a la economía, según cifras de organizaciones humanitarias y la ONU.

El caso de Alvarito

El 19 de abril de 2018 murieron en las protestas contra Ortega 21 nicaragüenses, entre ellos un adolescente, recordó la opositora Alianza Cívica, reportó EFE.

Ese día, Álvaro Conrado, de 15 años, fue asesinado cerca de la estatal Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), rememoró esa coalición en una declaración.

A ese adolescente, junto a otros heridos, se les negó atención médica en diversos hospitales públicos por "órdenes superiores", afirmó la fuente.

La familia del adolescente ha señalado como responsable del fallecimiento a la ministra de Salud, Sonia Castro, y a la persona que le disparó.

El caso de "Alvarito", como se le conoce en Nicaragua, es emblemático porque resume las escenas violentas desde el estallido social del 18 de abril de 2018.

El menor decidió repartir agua entre otros universitarios que protestaban contra Ortega, cuando recibió un disparo que, según los testigos, fue ejecutado por un francotirador de la Policía Nacional, y, aunque sobrevivió al impacto, murió porque no se le permitió ingresar a dos hospitales.

El joven era un estudiante y atleta destacado de secundaria que soñaba con ganarse una beca para estudiar en la universidad.

Asimismo, la Alianza recordó que hace un año la Policía Nacional inició un operativo de confiscación de víveres y medicinas que ciudadanos recolectaban en la Catedral de Managua para los diferentes recintos universitarios ocupados por estudiantes.

También que luego de varias horas, los manifestantes derribaron el primer "Árbol de la vida", una de las estructuras metálicas consideradas símbolos gubernamentales que están colocadas en lugares estratégicos del país.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia es la contraparte del Gobierno de Ortega en una mesa de negociación que culminó el 3 de abril pasado sin acuerdos en temas de justicia y democratización, aunque dejó la puerta abierta para seguir las conversaciones.

Los delegados del Ejecutivo pidieron un tiempo para reflexionar sobre los puntos de verdad, justicia, reparación y no repetición, además de democratización y reformas electorales.