Martes, 25 de Junio de 2019
Última actualización: 13:40 CEST
NICARAGUA

Washington dice que 'los días de Ortega están contados' tras la condena a campesinos

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. (EFE)

John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, aseguró este miércoles que "los días" del mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, "están contados", después de condenar la dura sentencia impuesta a tres líderes campesinos que protestaron contra el Gobierno nicaragüense en 2018, reportó EFE.

"El régimen de Ortega ha sentenciado a tres líderes campesinos a 550 años de cárcel por su papel en las protestas de 2018, en las que las fuerzas policiales de Ortega mataron, según algunos informes, a 300 activistas", escribió Bolton en su cuenta de Twitter.

"Como dijo el lunes el presidente (Donald) Trump, los días de Ortega están contados y el pueblo nicaragüense pronto será libre", añadió.

Bolton se refería al discurso que Trump dio hace dos días ante la comunidad venezolana en Miami, aunque el mandatario no mencionó en ningún momento a Ortega en esa alocución.

Trump sí afirmó, sin embargo, que "los días del socialismo y el comunismo están contados no solo en Venezuela, sino también en Nicaragua y en Cuba".

El tuit de Bolton hacía alusión aparentemente a la sentencia emitida este lunes en Nicaragua contra los dirigentes campesinos Medardo Mairena, Pedro Mena y Orlando Icabalceta, que han participado en protestas antigubernamentales desde 2013.

El titular del nicaragüense Juzgado Noveno de Distrito Penal de Juicio, Edgard Altamirano, descrito por medios locales como un fiel a Ortega, ordenó 216 años de prisión por terrorismo y otros delitos para Mairena, además de 210 años de cárcel para Mena y 159 años y tres meses para Icabalceta.

El abogado defensor de los campesinos, Julio Montenegro, tachó de "irrisorias" las condenas porque son el "triple de lo que pidió la misma Fiscalía, que solicitó 73 y 63 años, a pesar de que la pena máxima en el país son 30 años".

Los líderes rurales son miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, la contraparte del Gobierno en un diálogo para superar la crisis, que fue suspendido de forma indefinida en julio pasado después de que grupos oficialistas atacaran a obispos de la Iglesia católica, quienes actuaban como mediadores.

Coqueteo con el diálogo

De acuerdo con otro reporte de EFE, Ortega ha vuelto su mirada a una posible reanudación del diálogo nacional para superar la crisis que vive el país desde abril, ante una creciente presión externa en su contra y la estrepitosa caída de la economía, aunque también puede ser una estrategia para ganar tiempo, según analistas.

El mandatario sandinista, que dio por concluida la misión de dos entes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), ha abierto sus puertas en las últimas semanas a eurodiputados, a enviados de EEUU y de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

También recibió a un grupo de cinco empresarios nicaragüenses, con los que coincidió en que es necesario "un entendimiento para empezar una negociación, a través de un encuentro incluyente, serio y franco".

Para el sociólogo nicaragüense Oscar René Vargas, Ortega busca ahora destrabar la crisis porque sobre Nicaragua pende una posible aplicación de la Carta Democrática en la OEA, sanciones de EEUU con la Ley Magnitsky Nica, y la amenaza de la Unión Europea (UE) de otras sanciones.

Además, por la certeza de una profundización de la crisis económica, con un producto interno bruto (PIB) que se contrajo un 4% el año pasado y una previsión para 2019 de otra contracción de entre el 7,3% y el 10,9%.

Vargas, un crítico sandinista, advirtió sin embargo que también puede tratarse de una estrategia de Ortega para ganar tiempo y burlar las sanciones individuales que han anunciado EEUU y la UE en su contra y de sus allegados.

El escritor y exvicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez dijo a EFE que Ortega probablemente sigue una estrategia equivocada y que efectivamente lo que pretende es ganar tiempo para mantenerse en el poder hasta 2021.

Si el Gobierno no abre la salida, está llamado a crear dificultades, alertó el novelista.

Para el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) Rafael Solís, padrino de bodas de Ortega y de la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo, y que era considerado el operador político del sandinismo en el Poder Judicial, el mandatario está coqueteando con el diálogo por la situación de Venezuela.

"La posible caída de Nicolás Maduro en los próximos días en Venezuela de una u otra forma traerá consecuencias directas sobre Nicaragua", razonó Solís en un artículo de opinión desde su exilio en Costa Rica tras distanciarse de Ortega y Murillo.

Los fondos de la cooperación venezolana suman 4.932,4 millones de dólares desde que Ortega retornó al poder en enero de 2007, y es canalizada a través de la empresa mixta petrolera Alba de Nicaragua S.A. (ALBANISA), que está integrada por una filial de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), y la estatal Petróleos de Nicaragua (PETRONIC, con un 49 %).

Por su lado, el exguerrillero y mayor en retiro de las Fuerzas Armadas Roberto Samcam, consideró que Ortega se encuentra en un "callejón sin salida" que lo obliga a retomar el diálogo y negociar una salida favorable a sus intereses.

En un artículo titulado "Un escenario anunciado", Samcam señaló que tanto la OEA como Washington están dejando al Gobierno de Ortega "un pequeño espacio de salida y va a tenerlo que aprovechar".

Si Ortega opta por ganar tiempo, a juicio de los analistas, la crisis económica se profundizará, la OEA suspenderá a Nicaragua de ese foro, y seguirán las sanciones contra funcionarios nicaragüenses.

En ese escenario el Gobierno sandinista, que ha prohibido las marchas no oficialistas desde septiembre pasado, ha ilegalizado a por los menos nueve ONG, mantiene encarcelado a más de 700 manifestantes, clausurado medios de comunicación, y provocado el exilio de miles de nicaragüenses, se sostendría solo con la fuerza de las armas.