Jueves, 22 de Agosto de 2019
Última actualización: 21:15 CEST
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Protestas en Haití demandan la renuncia del presidente Jovenel Moise

Protestas en Haití. (EFE)

Los disparos esporádicos hacían eco ayer en las desiertas calles de Puerto Príncipe, mientras el Gobierno haitiano permanecía en silencio ante las protestas que paralizan la capital haitiana desde la semana pasada y que han provocado un aumento generalizado de la violencia, reporta la AFP.

Las calles, usualmente colapsadas por el tráfico, se veían vacías luego del cierre de escuelas, tiendas y oficinas municipales por temor a que aumente la violencia que ha dejado varios muertos y sembrado la incertidumbre en torno al Gobierno del presidente Jovenel Moise.

Barricadas han aparecido en algunas áreas de la capital y otras ciudades, a medida que los manifestantes han tomado las calles, demandando la renuncia del presidente tras informes de mala administración y posible malversación de fondos en la empobrecida nación caribeña.

Desde que la oposición organizó manifestaciones generalizadas la semana pasada al cumplirse dos años de la presidencia de Moise, han estallado protestas espontáneas en centros urbanos clave.

Los manifestantes exigen al presidente Moise que renuncie por un escándalo centrado en el fondo Petrocaribe, bajo el cual Venezuela suministró petróleo a Haití y otros países caribeños y de Centroamérica a precios reducidos y en condiciones crediticias favorables durante años.

Primero el jueves se registraron multitudinarias protestas en Puerto Príncipe y otros puntos del país, luego el viernes las principales manifestaciones se registraron en las ciudades de Cabo Haitiano y Los Cayos, así como en Gonaives, en el norte de la capital, donde tres personas murieron, presuntamente, a manos de agentes de la Policía, según narraron testigos presenciales a EFE.

Hoy, con seis días de violencia en las calles, suman siete los fallecidos, según distintas fuentes citadas por la agencia española.

República Dominicana refuerza la frontera con Haití

El ministro de Defensa de República Dominicana, Rubén Darío Paulino Sem, dispuso la ampliación de los operativos de control en toda la franja fronteriza para garantizar la seguridad en la zona, explicó este lunes en declaraciones a la prensa el comandante general del Ejército, mayor general Estanislao Regalado Gonell.

El militar, que supervisó el lunes el paso fronterizo de Dajabón (norte), explicó que el motivo del refuerzo, tanto de personal como de equipos, obedece a "la situación que se está viviendo en Haití".

Desde Dajabón a Pedernales (sur) se ha robustecido el cerco fronterizo y se han incrementado las patrullas, medida que, además del Ejército, está ejecutando el Cuerpo Especializado para la Seguridad Fronteriza (Cesfront), indicó Regalado Gonell.

Por su parte, el canciller dominicano, Miguel Vargas, indicó en respuesta a preguntas de la prensa sobre las protestas en Haití, "que el personal de la Embajada dominicana en Puerto Príncipe no corre peligro".

"Hay seguridad para los diplomáticos y cuando no lo haya nosotros somos los primeros en asumir la responsabilidad de sacarlos", señaló.

"Son nuestros vecinos, tenemos una frontera muy difícil, pero siempre, desde el área diplomática y de seguridad, estamos dando un seguimiento", afirmó tras participar en un acto en la sede de la Cancillería.

Las protestas en Haití se producen después de que el pasado martes el Gobierno declarara una urgencia económica, que implica reducir el costo de los bienes de primera necesidad e incrementar el acceso al crédito de las pequeñas empresas, para intentar paliar la crisis.

Los manifestantes exigen que se someta a la justicia a los responsables de las supuestas irregularidades en el manejo de los fondos de Petrocaribe.

Una auditoría presentada la semana pasada por el Tribunal de Cuentas reveló irregularidades entre 2008 y 2016 en este programa y señaló a 15 exministros y actuales funcionarios que están involucrados en este caso, así como una empresa que dirigía Moise antes de llegar a la Presidencia.

La situación de Haití se agravó este año por una fuerte depreciación del gourde, la moneda oficial, y por la crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina.

El país tampoco ha logrado aprobar su presupuesto para este año, de 1.650 millones de dólares, el cual fue rechazado el pasado mes por la Cámara de Diputados tras argumentar que ese no satisface a la cámara.