Miércoles, 24 de Abril de 2019
Última actualización: 01:55 CEST
MÉXICO

La tragedia por la explosión en México eleva a 79 los fallecidos, todavía sin una causa clara

Expertos forenses registran la zona de explosión del oleoducto en México. (EFE)

Casi 48 horas después del suceso, las autoridades siguen sin conocer las causas de la explosión de una toma clandestina de gasolina en México, que ha dejado hasta el momento 79 muertos y 66 heridos, muchos de ellos de gravedad, reportó EFE.

"No vamos a generar hipótesis que después no podamos ratificar. En este sentido, vamos a ser muy cuidadosos", dijo este domingo en rueda de prensa el recientemente nombrado fiscal general, Alejandro Gertz.

En la comparecencia pública del sábado en la noche, Gertz explicó que una de las hipótesis que se barajan es que la deflagración iniciara por la ropa con "contenido sintético" que llevaban los lugareños en la zona, que puede generar "reacciones eléctricas".

No obstante, este domingo puntualizó que esta hipótesis no era "el resultado final" de la investigación, después de que varios medios de comunicación dieran por hecho que la acumulación de gases de alto octanaje, y una chispa por fricción de ropa, ocasionaron esta tragedia en Tlahuelilpan, en el central estado de Hidalgo.

El viernes en la tarde, varios centenares de pobladores de este pueblo reventaron un ducto de hidrocarburo y empezaron a sustraer, de una forma muy rudimentaria, la gasolina.

Tras unas dos horas, y pese a la presencia del Ejército que poco pudo hacer para controlar la muchedumbre, se registró una fuerte explosión.

Gertz informó que en la zona cero un equipo de peritos estatales y federales siguen levantando "diligencias" y recopilando posibles elementos de prueba, sin que hasta el momento se sacara algo en claro.

"Todos los vídeos, todas las informaciones, se están acopiando en la carpeta", apuntó el fiscal, cuestionado sobre algunos indicios que apuntan a que había gente fumando en el área mientras el petróleo salía a grandes borbotones del ducto perforado.

Con todo, Gertz remarcó que la prioridad del organismo es hallar a culpables sin "victimizar" a todos los ciudadanos afectados.

Con 79 víctimas mortales y 66 heridos todavía hospitalizados, algunos de ellos en estado crítico, la explosión es ya una de las tragedias más mortales de las últimas décadas en México.

En rueda de prensa, el ministro de Salud, Jorge Alcocer, explicó que la cifra de decesos pasó de 73 a 79 en las últimas horas por la muerte de personas hospitalizadas, por lo que no se descarta que el número continúe creciendo.

Algunos de los pacientes con quemaduras de mayor gravedad se han trasladado incluso al centro especializado Shriners en Galveston, Texas, donde están recibiendo tratamiento.

En tanto, decenas de familiares continúan en una desesperación absoluta mientras esperan que las autoridades les devuelvan los cuerpos de sus seres queridos, muchos de ellos imposibles de identificar.

En el lugar del suceso, que quedó arrasado por el fuego, se encontraron 63 restos humanos, pero 54 de ellos no se podían reconocer por el avanzado estado de calcinación.

Así, los familiares de algunos desaparecidos han pasado las últimas horas deambulando entre el lugar del suceso, institutos forenses, hospitales y funerarias.

En la entrada de "Funeraria El Ángel", en el municipio de Tula, a unos 15 kilómetros de la zona cero, los familiares conviven angustiados mientras prosigue la retahíla de descripciones y nombres.

Algunos llevan más de un día sin obtener respuesta, aunque ya han entrado varias veces a identificar y mirado a varios cadáveres a los ojos.

"Estamos esperando ver qué nos dicen. Ojalá no sea lo peor y nuestros familiares estén bien", explica a EFE Germán García.

La Fiscalía estatal de Hidalgo está tomando pruebas genéticas de familiares, que luego contrasta con los restos humanos hallados.

Sin embargo, los exámenes genéticos tardan varios días, lo que aumenta la desesperación de quienes no encuentran a su ser querido.

Desde que llegó al poder el 1 de diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador comenzó un combate frontal al robo de hidrocarburos a través de los ductos de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), que genera pérdidas millonarias para la compañía.

Para tal fin, se reforzó con miles de agentes la seguridad en los ductos y se transportó más gasolina con pipas (camiones cisterna), lo que ha causado una crisis de desabastecimiento en diez estados del país, con estaciones de servicio cerradas y compras de pánico.

En conferencia de prensa, López Obrador anunció este domingo que presentará un informe sobre las primeras 48 horas de la tragedia en Hidalgo.

Reiteró que combatirá frontalmente el "huachicoleo", como se conoce al robo de hidrocarburo, y regresó a su conocido discurso anticorrupción. "Las instituciones estaban secuestradas por bandoleros, por una pandilla de rufianes", destacó.

En este sentido, instó a "purificar la vida pública" de México.

Finalmente, agradeció la solidaridad internacional, pues dijo que 90 gobiernos del mundo han expresado su apoyo al país latinoamericano tras la catástrofe.