Lunes, 17 de Diciembre de 2018
Última actualización: 10:33 CET
China

Pekín dice que mantiene detenido por corrupción al expresidente de la Interpol

Meng Hongwei, expresidente de la Interpol. (REUTERS)

El Gobierno de China acusó este lunes al expresidente de la Interpol, el chino Meng Hongwei, quien permanece detenido en un lugar secreto, de haber recibido sobornos, y advirtió a los miembros del Partido Comunista de que, en la lucha contra la corrupción, nadie está por encima de la ley, reporta EFE.

El ministro de Seguridad Pública, Zhao Kezhi, se reunió con un comité del Partido Comunista para informarle de la investigación abierta contra Meng, pero también para advertirle que la corrupción tiene consecuencias, sea quien sea quien la cometa.

"Cualquier persona que viole la ley debe ser severamente castigada", dijo el ministro, que quiere convertir la polémica detención del exjefe de la organización internacional en un caso ejemplarizante del Gobierno de Xi Jinping.

Meng, viceministro chino de Seguridad Pública cuando fue elegido presidente de Interpol en 2016, desapareció misteriosamente tras subir a un avión con destino a China el pasado 25 de septiembre, momento en el que su familia dejó de tener noticias suyas.

Tras varios días de silencio y ante la presión internacional, que exigía a China explicaciones sobre su desaparición, la Comisión Nacional de Supervisión (el órgano anticorrupción chino) confirmó su detención, sin dar detalles de las causas.

Poco después, Interpol anunció la dimisión "con efecto inmediato" de su presidente. Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lu Kang, Meng renunció al cargo en una carta.

El Ministerio de Seguridad Pública dijo este lunes en un comunicado que la investigación a Meng se abrió tras detectar que aceptó sobornos y violó la ley estatal, un comportamiento que ha causado un "grave daño" al Partido y a la seguridad nacional.

"Tenemos cero tolerancia con la corrupción", advirtió Zhao a los miembros del Partido Comunista que, según el Ministerio, mostraron su "apoyo unánime" a la investigación y a la lucha anticorrupción del régimen.

Las autoridades advirtieron que también perseguirán a aquellos que consideren participaron con Meng a la hora de cometer estos delitos.

"La investigación se llevará a cabo de acuerdo a nuestras leyes y reglamentos. Queda muy claro con este caso que el Partido sigue firme en su lucha contra la corrupción, y que cualquiera que viole la ley será severamente castigado", insistió el portavoz chino de Exteriores.

Aunque las desapariciones de abogados y activistas retenidos en lugares desconocidos son una constante en el país asiático, es la primera vez que el régimen comunista actúa así con un alto cargo de una organización internacional como Interpol.

De acuerdo con la legislación china, la Policía tiene autoridad para mantener incomunicado y en un lugar secreto hasta seis meses a sospechosos de ofensas contra la seguridad nacional, o acusados de terrorismo o sobornos, aunque en muchos casos esto se aplica a disidentes o activistas.

Desde la llegada al poder de Xi en 2013, Pekín ha juzgado a numerosos funcionarios a los que ha acusado de recibir sobornos. Algunos de ellos eran rivales del gobernante-

Por ejemplo, en mayo pasado, Sun Zhengcai, alto cargo del Partido, exministro de Agricultura y considerado hasta hace un año como un posible sucesor de Xi, fue condenado a cadena perpetua por aceptar sobornos.

La esposa de Meng ha pedido desde Lyon (donde se encuentra la sede de Interpol) ayuda a la comunidad internacional para aclarar su paradero y ha confesado tener miedo porque cree que su marido se encuentra en peligro en China.

Ante el escándalo internacional, medios oficiales chinos defendieron la acción del Gobierno de Xi.

"Los medios occidentales se apresuraron a hablar deliberadamente de la 'desaparición' de Meng para atacar al sistema político chino pese a que las autoridades chinas informaron debidamente sobre su situación", dijo en un editorial el diario oficial Global Times.

"Las críticas de los medios de comunicación occidentales se deben a su falta de respeto a la ley china y a que no entienden la campaña anticorrupción de China. Si el sistema legal de China difiere del de Occidente, consideran con arrogancia que estas diferencias son 'fallos' de nuestro sistema", añadió.