Viernes, 16 de Noviembre de 2018
Última actualización: 21:10 CET
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La Justicia salvadoreña condena al expresidente Elías Antonio Saca a diez años de prisión

Elías Antonio Saca. (AFP)

El expresidente de El Salvador Elías Antonio Saca, quien había llegado al poder en 2004 como uno de los políticos más populares del país, pasó a la historia este miércoles como el primer exmandatario de la democracia salvadoreña condenado por corrupción, reportó EFE.

"Este día se ha hecho historia en El Salvador con la condena del expresidente Saca a 10 años de prisión y a una responsabilidad civil de más de 260 millones de dólares, con lo que estamos sentando un precedente histórico en investigaciones contra la corrupción", dijo el fiscal salvadoreño Douglas Meléndez, después de conocerse el fallo.

Saca fue condenado por el delito de peculado y lavado de dinero. De 53 años, es el primer expresidente del país que es condenado a prisión en El Salvador por hechos de corrupción. Llevaba detenido desde el 30 de octubre de 2017, cuando fue capturado por la Policía durante la boda de uno de sus hijos.

En el juicio se determinó que el exmandatario contaba con una red de seis colaboradores que transfirieron el dinero del Gobierno a cuentas privadas y de sus empresas. El tribunal de sentencia condenó también a diez años de cárcel al exsecretario privado de la Presidencia, Elmer Charlaix, así como a penas que oscilan entre los tres y seis años a otros cinco colaboradores de Saca en la trama que se conoció como "Destape de la corrupción".

Saca y su grupo cómplice lograron un acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR) para confesar sus delitos a cambio de un juicio abreviado y penas mínimas. En tanto se enfrentaba a una pena de hasta 30 años en prisión, confesó que con ayuda de sus colaboradores fingió pagos y sustrajo de forma ilegal los fondos públicos.

También admitió que utilizó ese dinero para gastos particulares, como el pago de tarjetas de crédito a su esposa, viajes de lujo, compra de bienes e inmuebles, y la construcción de su mansión en el volcán de San Salvador, que según la Fiscalía está valorada en ocho millones de dólares.

"Coloco mi presidencia en las manos de Dios. Sé que él ha puesto en mis manos este encargo. Soy Tony Saca, su presidente", afirmó en su discurso de toma de posesión, en el que prometió que gobernaría "al lado de la gente, de los más pobres".

Su sucesor en el cargo y oponente político del FMLN (la antigua guerrilla revolucionaria), Mauricio Funes (2009-2014), que vive exiliado en Nicaragua junto a su actual pareja y dos de sus hijos mayores, está siendo procesado en rebeldía por los mismos delitos por los que fue condenado Saca. En concreto, por el delito de peculado y lavado de dinero por 350 millones de dólares, en un caso en el que hay otros 31 acusados, ocho de los cuales están ya en prisión.