Lunes, 19 de Noviembre de 2018
Última actualización: 00:09 CET
Nicaragua

La emigración masiva de nicaragüenses que huyen de la violencia va camino de convertirse en crisis

Jóvenes nicaragüenses en una protesta. (LA NACIÓN)

En medio de la dura crisis institucional y la creciente ola de violencia que atraviesa Nicaragua, cada vez son más los ciudadanos que se ven obligados a abandonar el país, informa el diario La Nación.

Según dijo a ese medio la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica, "el número de solicitudes de refugio es exorbitante" en lo que va de año, y el 68% de estas corresponden a nicaragüenses, el triple que las de venezolanos.

La canciller de Costa Rica, Epsy Campbell, dijo que se estima que cerca 3.000 nicaragüenses cruzan por semana a su país desde que empezaron las protestas. "Si llegamos a 5.000 personas que ingresan por semana, estaríamos hablando de crisis", alertó.

Braulio Abarca Aguilar, abogado y miembro del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (CENIDH), señaló a Costa Rica como el principal destino al que se dirigen los emigrantes, seguido por Panamá, Estados Unidos y España. Se trata en su mayoría de jóvenes, amenazados de muerte o sometidos a asedios policiales y paramilitares.

Desde que comenzaron las protestas en Nicaragua, el 18 de abril, el CENIDH se ha encargado de registrar las denuncias de distintas violaciones de derechos humanos y, a su vez, de emitir constancias que las certifiquen. Estas suelen ser necesarias para las personas que quieren acceder a una solicitud de refugio en cualquier país.

A partir de junio, el CENIDH pasó a entregar alrededor de 30 constancias diarias, y llegó al extremo de quedarse sin papel membretado.

Mientras que algunas personas forman largas filas en la embajada costarricense para tramitar la visa, muchas otras optan por atravesar la frontera "por puntos ciegos". De los casos que atendió y asesoró Abarca Aguilar, un 60% son indocumentados y solo un 40% cuentan con pasaporte.

Pero este no sería el único factor por el cual muchos nicaragüenses emigran del país por los puntos ciegos de las distintas fronteras. Según el sacerdote Edwin Román, actual defensor por los derechos humanos en Nicaragua, existen riesgos a la hora de tramitar el pasaporte o de pasar por el control de migraciones. "Hay nombres que al lado tienen la palabra 'aviso'", aclaró el cura, y explicó que en ese caso las personas se encuentran imposibilitadas a la hora de salir del país, e incluso son detenidas y acusadas, por ejemplo, de terrorismo.

La parroquia San Miguel, ubicada en el barrio de Monimbó, en Masaya, y a cargo del padre Edwin, se transformó en "un dispensario y en una morgue" para el gran número de heridos y víctimas fatales que se empezaron a registrar en protestas cercanas a la capilla. Pero también se convirtió en el punto de encuentro de algunas asociaciones nicaragüenses por los derechos humanos y de civiles que van a reportar la desaparición o detención de sus familiares.

El sacerdote explicó que él también puede ofrecer una carta de recomendación para aquellos que necesiten solicitar refugio en otros países, pero no así conseguir visas.

"Nicaragua se está convirtiendo en una cárcel, va a haber un momento que no se va a poder salir", advirtió Edwin Román.

Según las cifras informadas por la Dirección General de Migración en Costa Rica, en lo que va del año se incrementaron en 188 veces los pedidos de solicitud de refugio nicaragüenses.